Preocupación causaron las cifras sobre alza en los contagios de VIH en el país durante los últimos siete años. Y de acuerdo al registro del Ministerio de Salud, el grupo etario más afectado fue el de 13 a 19 años, que subió en un 105% entre 2016-2017. Esto abrió el debate respecto de la prevención y de la educación sexual que deberían tener los niños.

Y el Presidente de la República, Sebastián Piñera, se vio obligado este miércoles a entrar en este debate tras los dichos del ministro de Educación, Gerardo Varela, quien afirmó en una entrevista radial que no está de acuerdo con la idea de poner dispensadores de preservativos en los colegios. "(...) Lo que pasa es que uno con sus hijos tiene ciertos niveles de libertad y responsabilidad que no lo tiene con los niños ajenos, yo no le puedo decir a usted cómo tiene que educar a los suyos (...)", dijo el secretario de Estado.

En conversación con el matinal Muy Buenos Días y consultado por las palabras de su ministro, el Mandatario argumentó que "lo más importante es que los padres se preocupen de educar a sus hijos en todo, incluyendo -y a la edad que corresponde- la educación sexual, porque si llegan sin saber nada se arriesgan a muchos peligros".

Respecto del rol que cumplen los establecimientos en esta materia, Piñera dijo que si bien estos deben participar en la educación sexual de los escolares, nunca pueden hacerlo "contra la voluntad de los padres (...), porque son los que más los quieren y los que mejor saben la forma de enseñarles".

La postura de Piñera no es compartida por algunos expertos, quienes consideran que no necesariamente los padres están preparados para educar a sus hijos en esta materia.

Para la académica del Departamento de Psicología de la U. de Chile Irma Palma, el Presidente se equivoca con el rol que le asigna a la figura familiar: "Muchas veces en el núcleo familiar existe la violencia sexual y los padres no son suficientemente buenos educadores contra esa violencia. En estos casos, el espacio social de la escuela y el espacio público del Estado son muy necesarios".

Asimismo, la académica asegura que impartir educación sexual debería ser obligatorio. Y añadió que "en el Ministerio de Educación tiene que haber un plan que asegure que de aquí a 10 o 15 años se esté ofreciendo educación sexual en todos los colegios del país".

Pero más allá del debate, ¿cuál es la realidad actual en los colegios? Según indicó el académico de la U. Diego Portales y exjefe de la División de Educación General del Mineduc, Gonzalo Muñoz, "si bien esta no es una asignatura específica, hoy el currículum ofrece varias oportunidades para abordar este tema a lo largo de la trayectoria escolar".

Muñoz agregó, "además, que hay que recordar que la Ley 20.418 de 2010 obliga a todos los colegios públicos y privados a contar con un programa de educación sexual. Y es fundamental que el Mineduc se pronuncie y potencie su política en este tema".

Respecto de la implementación de clases de educación sexual, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá (UDI), considera que debe haber una cobertura a nivel nacional. "Apostamos porque haya distintos planes o programas de educación sexual y afectiva con cobertura nacional, donde los padres junto a los establecimientos puedan escoger entre una oferta que sea variada y diversa", argumenta la secretaria de Estado.

Experiencias anteriores

Pero lo que propone Plá no es nuevo. En 2012, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, el entonces ministro de Educación, Joaquín Lavín, propuso siete programas de educación sexual entre los que los colegios debían escoger junto a los apoderados y que serían impartidos durante las horas de Orientación.

"En ese entonces clasificamos distintos programas que los colegios podían elegir y con distintos enfoques, algunos laicos, otros cristianos (...). Lo mejor de esta política era que los papás en conjunto con el establecimiento podían escoger entre distintas opciones", rememoró Lavín.

Y aunque en esa fecha la implementación de uno de estos programas era obligatoria por ley para colegios municipales, en la práctica no fue así. Tal como explica el académico en políticas educativas, sexualidad y género de la Universidad Central, Gonzalo Soto, esta iniciativa fracasó porque "cada colegio tomó un manual desde su perspectiva ideológica y lo acomodó como quiso, sobre todo en colegios privados, donde no era obligatorio".

Para Soto, la política implementada durante el primer gobierno de Bachelet entre 2005 y 2010 fue el más asertivo, ya que veía la sexualidad "como una continuidad y no como una medida reactiva o momentánea frente a un conflicto determinado".

Pero la implementación de diversos planes data desde 1995. Durante el gobierno de Eduardo Frei se propusieron las Jornadas de Conversación sobre afectividad y sexualidad (Jocas), las que consistían en diálogos formativos entre estudiantes, profesores y orientadores. Charlas que tuvieron menos de un año de duración, dada la negativa de los sectores más conservadores.