Precios más baratos y rápidas entregas de los productos. Eso destacan del servicio de las farmacias comunales los usuarios de la Región Metropolitana en la encuesta que realizó el Instituto de Políticas Públicas en Salud de la U. San Sebastián (USS), que midió por primera vez la percepción del público de estos recintos.

Según la medición, aplicada entre octubre y noviembre, el 35% de quienes compraron remedios admite hacerlo porque no lo encuentra en la farmacia de su consultorio, mientras otro 30% lo hace porque no se atiende en la atención primaria. Además, el 82% advierte precios más bajos que en las grandes cadenas, y un 78% destaca que se les entregan los fármacos en forma inmediata (ver infografía).

En tanto, según las consultas a los químicos farmacéuticos, la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast) no es la principal fuente de compra, sino el trato directo con laboratorios, que suma el 57% de las compras.

"Teníamos dudas de si estas farmacias eran sólo un órgano que vendía medicamentos más baratos o había otros mecanismos de gestión interna que indicaran que estas farmacias vienen a compensar una deficiencia de las farmacias de consultorios", dice Luis Castillo, decano de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián.

Los consultorios deben entregar gratuitamente los fármacos que están en el formulario nacional, además de los indicados para las patologías del Fondo de Farmacias (Fofar), Plan Auge y la Ley Ricarte Soto. Sin embargo, otros quedan fuera y deben ser adquiridos por los pacientes en el comercio. Por esto, las farmacias comunales han surgido como una alternativa.

Castillo indica que es necesario que las alcaldías "potencien los servicios que ofrecen en la atención primaria, ya que son gratuitos y a los que puede acceder toda la población".

Fabián Riquelme, director nacional de Estudios de la USS, dice que "muchas de las comunas que tienen un consultorio dispondrán en el futuro de una farmacia comunal, y por eso deben trabajar para complementarlas".

Para Hernán Calderón, presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus), las farmacias "son una buena iniciativa, que además ha permitido a otro actor entrar al mercado de los medicamentos, que siempre ha tenido vicios económicos". Con todo, añade que los municipios deben trabajar en la atención primaria, ya que "se deben potenciar las farmacias en consultorios y en hospitales, que es donde se atiende gran parte de la población que ha encontrado soluciones en las farmacias comunales".

Para Germán Codina, alcalde de Puente Alto, donde la Farmacia Solidaria opera desde mayo, la iniciativa ha sido un éxito, especialmente para los adultos mayores. Explica, además, que los productos que ofrecen las farmacias de los consultorios y las comunales "son carteras de medicamentos diferentes" y que estos recintos están dirigidos "a la gente que no tiene la posibilidad de acceder al medicamento gratuito, porque no está recetado".

Felipe Guevara, alcalde de Lo Barnechea, critica la iniciativa y sostiene que "la gente tiene derecho a recibir los fármacos de manera gratuita en los consultorios. Acá se debe trabajar para ampliar esa cartera de medicamentos".

Alex Figueroa, director del Instituto de Salud Pública (ISP), dice que a la fecha son 93 los municipios que han abierto farmacias comunales. "Ha sido una irrupción positiva para los usuarios y se ha notado un trabajo desde los municipios para hacer el proceso expedito". Agrega que, en el caso de las farmacias de la atención primaria, "existen medicamentos que no son entregados en estos centros, especialmente para enfermedades crónicas".

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