Paradójicamente su cumpleaños cae 11 de septiembre. Alejandro Goic (1957), en lugar de soplar las velas y abrir regalos, cada año realiza un ritual en que visita las tumbas de sus amigos muertos en dictadura, época que vivió intensamente como dirigente clandestino del Partido Socialista.

En su último aniversario, frente a la lápida de Jecar Neghme, vocero del MIR asesinado por la CNI en 1989, pensaba en la impunidad de Pinochet. "Y de repente dije: lógico, yo le hago un juicio", cuenta.

Junto a la actriz Andrea Martínez está en proceso de documentación, entrevistando especialistas en derechos humanos y abogados afines al ex general con el fin de recrear el juicio meticulosamente. "Lo estoy abordando dejando mi corazón a un lado", dice.

Varias veces durante la entrevista Goic destaca: "Todas las garantías desde el punto de vista procesal van a serle otorgadas a Pinochet". Le gustaría montar la obra en la Corte Suprema, pero sabe que es casi inviable, por eso evalúa algún lugar equiparable simbólicamente, como el ex Congreso Nacional.

Goic planea hacer un montaje con dos sesiones distintas, para darle el mayor rigor posible: “No va a ser un juicio abreviado” bromea. Entre los citados a declarar en esta audiencia ficticia estarían Manuel Contreras, Jovino Novoa, Lucía Hiriart, Henry Kissinger, Bernardo Leighton y el senador norteamericano Frank Church, quien investigó la intervención de la CIA en Chile, además de civiles del entorno social de Pinochet. “Es un juicio que tenemos que hacer, es un vacío en la historia”, dice Goic, quien piensa que será un trabajo de largo aliento, que le tomará cerca de un año. “Quiero que realmente se estremezcan al ver cuando entre Pinochet a declarar”, dice y espera contar con un actor de gran trayectoria en el papel, como Jaime Vadell.

¿Lo hace como algo terapéutico?

“No, podría resultar terapéutico pero no es el propósito. Quiero hacerle a Pinochet el juicio que no se le hizo y que merecía. Tengo un deber moral y un axioma dramático. Todo esto no es un juego o una especie de placer que me provoque; haré testificar a todos quienes tengan información pertinente y van a tener que dar la cara. Aquí en Chile hay un gran problema y es que nadie paga la cuenta, las varas éticas están en el piso”.

Goic considera que las artes cumplen un rol decisivo en la historia como muro de contención moral, y piensa que es una responsabilidad que las nuevas generaciones del teatro en Chile han asumido. “Encuentro que son una ventana de aire puro esas obras que reflexionan sobre la política, los valores y las instituciones”, dice, y destaca, por ejemplo, el trabajo de Guillermo Calderón.

La antigua República

Antes del juicio teatral, el director estrenará Nostalgia de la República de Chile, una recreación del velorio del poeta Pablo de Rokha, quien se suicidó en 1968 tras sufrir varias pérdidas (su esposa y dos hijos).

Inspirado en los antiguos velorios en el campo que duraban varios días, este se irá transformando, -en la medida en que espectadores y actores vayan bebiendo- de un funeral lúgubre a una gran jarana.  Goic  conoció al poeta  gracias a su amistad con uno de sus hijos, el pintor Pepe de Rokha. En la obra, quiere abordar algunas dimensiones desconocidas del eterno rival de Neruda: “Tiene una faceta de padre abnegadísimo. Esa veta estará presente en la obra, el hombre telúrico e implacable y al mismo tiempo una especie de ángel paterno”, cuenta el director, que montará la obra en una quinta en el barrio Matadero-Franklin en el segundo semestre de este año.

¿Porqué el título Nostalgia de la República de Chile?

“Por un lado, porque en la obra de De Rokha hay una especie de Constitución de la República en términos poéticos. El hace una radiografía fabulosa del pueblo chileno. Por otro lado, porque siento que soy de una generación que vivió dos Repúblicas: la antigua,  que tenía sentido de comunidad, y la cultura de la dictadura que se mantiene hasta hoy, donde cada uno mata su culito. Como viví dividido, tengo nostalgia de esa antigua República”.

Además, Goic trabaja en otros proyectos tanto en teatro como en TV (ver recuadro). Para las tablas, prepara un monólogo que presentó en el último Festival Puerto de Ideas,  Conferencias sobre la lluvia, que pronto tendrá una temporada en el Teatro de la Universidad Católica.  En mayo volverá a montar su obra Anti-Lázaro, un homenaje a Nicanor Parra: un recorrido en micro desde el Cerro San Cristóbal al Cementerio General donde desfilan personajes del poeta.

Proyectos televisivos:
(Recuadro)

Para la pantalla chica, a partir de junio encarnará a un periodista en la serie Entero quebrado, de la productora Filmosonido para CHV. Su personaje había trabajado durante la dictadura en medios desentendidos del acontecer nacional para luego dedicarse a la farándula, pero tras el asesinato de una colega amiga decide poner un medio electrónico donde denuncia abusos de poder. Otro periodista tendrá que interpretar en ¡Pega Martín pega!, historia del ídolo del boxeo Martín Vargas desarrollada por la productora La Santé para Mega que comenzarán a grabar en mayo.