El presidente sirio, Bashar Assad, afirmó que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se cree un "nuevo sultán otomano" y busca expandir su influencia a toda la región, en una entrevista emitida hoy por el canal de televisión ruso RT.

"Erdogan cree que si los Hermanos Musulmanes se hacen con el poder en la región, especialmente en Siria, entonces él podrá garantizarse su futuro político", dijo el mandatario ruso en la entrevista, de la cual RT adelantó fragmentos la víspera.

El presidente sirio agregó que el jefe del gobierno turco se cree un "nuevo sultán otomano" y considera que "puede extender su dominio bajo un nuevo paraguas a toda la región", como en los tiempos del Imperio otomano. "El (Erdogan) piensa para sus adentros que es un califa", agregó.

Assad cree que las fuerzas gubernamentales podrían acabar con los terroristas que actúan en el país "en cuestión de semanas" si éstos dejaran de recibir suministros logísticos del exterior, y señaló a Turquía como su principal fuente.

"Turquía apoya más que cualquier otro país el tráfico de armas y de terroristas", subrayó y atribuyó esta situación a la postura del primer ministro turco.

Sin embargo, indicó que pese a las tensiones entre las autoridades de ambos países no considera posible el estallido de una guerra entre Siria y Turquía.

Respecto a la eventualidad de una intervención armada desde el exterior Assad manifestó que no cree que "Occidente se encamine en esa dirección", pero que "si lo hace, nadie podrá pronosticar lo que sucederá después".

"El costo de tal invasión, si llega a suceder, será más grande de lo que el mundo entero pueda tolerar", advirtió.

NO HAY GUERRA CIVIL
Assad negó que el conflicto que tiene lugar en Siria sea una guerra civil, aunque admitió la existencia de "divisiones". "Mis enemigos son el terrorismo y la inestabilidad en Siria. Esos son nuestros enemigos", dijo.

El líder sirio insistió en que el conflicto no radica en su permanencia o no en el poder, sino en la seguridad del país. "El asunto no tiene que ver con las personas. La cuestión no es que yo permanezca o me marche, sino que el país sea seguro o no. Ese es el enemigo que combatimos como país", expresó.

Assad fue categórico al señalar que no abandonará Siria incluso en el caso de que abandone la jefatura del Estado: "Yo no soy un pelele, y no fui hecho por Occidente para ir a Occidente o a cualquier otro sitio. Soy sirio, soy de aquí, y tengo que vivir y morir en Siria".

"Occidente siempre crea enemigos. En el pasado fue el comunismo, luego el islam, y después fue Sadam Hussein, por otras razones. Y ahora quieren un nuevo enemigo representado por Bachar", dijo.

El presidente sirio asegura que no tiene ninguna duda de que fue correcta la forma en que actuó al enfrentar el comienzo de la revuelta en su país hace más de un año y medio y afirma que hoy volvería a hacer lo mismo. "Habría hecho lo mismo que hice el 15 de marzo. Exactamente lo mismo: pedir a los diferentes bandos comenzar un diálogo y hacer frente a los terroristas", manifestó.

A la pregunta de la periodista de RT sobre si tiene algo de que arrepentirse contestó: "No ahora. Cuando se esclarezca todo, entonces podremos hablar de los errores, y sin duda los hay".