La Justicia italiana confirmó hoy la absolución de Silvio Berlusconi por el llamado caso "Ruby", cuya minoría de edad estimó que el político no tenía por qué conocer, pero certificó que en la villa del ex primer ministro se ejercía la prostitución.

El Tribunal de Apelaciones de Milán (norte) publicó el texto de motivación de la sentencia del pasado julio, cuando le absolvió a Berlusconi de las condenas pronunciadas previamente contra él por abuso de poder e incitación a la prostitución de menores, en el caso "Ruby", apodo de la marroquí Karima El Marough. 

La corte estima, según publicaron medios italianos, que "no hay apoyo probatorio" de que Berlusconi conociera que "Ruby" era menor de edad, pero constata que la joven "se quedó a dormir al menos dos veces en la residencia del presidente del consejo" de ministros en Arcore, cerca de Milán.

En la motivación de su sentencia del pasado 18 de julio el tribunal considera probado "el ejercicio de la actividad de prostitución en Arcore durante las veladas en las que participó Karima El Mahroug". 

Con aquella decisión el líder de la conservadora Forza Italia eludió la pena de arresto domiciliario justo cuando estaba cumpliendo con una pena de servicios sociales por otra condena, en firme, por fraude fiscal.

Esa sentencia le permitió en la práctica continuar con su actividad política pública.

El tribunal milanés le absolvió en concreto de la condena a siete años de prisión dictada en 2013 por los delitos de abuso de poder e incitación a la prostitución de menores. 

Berlusconi apeló la condena pronunciada el 24 de junio del año pasado, que incluía la inhabilitación perpetua para el ejercicio de un cargo público por el caso "Ruby".

A Berlusconi se le consideró entonces culpable de abuso de poder y de incitación a la prostitución de menores al mantener relaciones sexuales bajo pago con la joven marroquí.

El tribunal de apelaciones estimó por lo tanto la petición de la defensa, que solicitó en este proceso en apelación que Berlusconi fuera absuelto. 

La defensa alegó que correspondía pronunciar la absolución por falta de fundamentos de los hechos por los que fue condenado y por fallos procesales.

Los abogados de Berlusconi solicitaron de la Justicia que reconociera que las interceptaciones en las que se basó la imputación no podían ser utilizadas.

En su fallo el tribunal milanés consideró que en cuanto a la imputación de abuso de poder, este cargo no tenía fundamento y en relación al cargo de incitación a la prostitución consideraron que "el hecho no constituye delito".

La condena por abuso de poder pronunciada en primera instancia se basó en que, según estimaron entonces los jueces, Berlusconi llamó a una comisaría de Milán para pedir que liberaran a la marroquí, tras ser detenida por un robo.