El escenario está dividido en dos espacios. A la derecha hay una exposición de arte contemporáneo; a la izquierda, Ulises se enfrenta contra las fuerzas de su destino. El montaje es una adaptación libre de la Odisea de Homero. "Es una obra que revisa la posición del arte, los conceptos con los que se estructura nuestro pensamiento. Es una reflexión teórica, pero con un espectáculo muy sólido", cuenta Horacio Videla, jurado del Festival Teatro Joven de Las Condes, sobre Una odisea, obra de la compañía La Sinfónica, dirigida por Manuela Infante. El trabajo es uno de los seis montajes seleccionados para participar de esta cuarta versión del festival, cuyo primer premio permite a la compañía ganadora asistir al Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz y también, a partir de este año, al Festival Iberoamericano de Teatro de Madrid.

Desde el 30 de julio y hasta el 3 de agosto próximo se estará presentando cada una de las obras competidoras en el Teatro Municipal de Las Condes, con funciones a las 17 y a las 20 horas. "Son compañías emergentes, con chicos que salieron de la universidad hace tres o cuatro años, y el hecho de quedar seleccionados, entre 40 o 50 obras que se presentan cada año, ya es un gran reconocimiento", opina Videla. "Es una buena posibilidad que tienen las compañías para mostrar su trabajo, en un teatro grande, bien equipado, con una capacidad de público enorme, sin estar amarrados a las exigencias de la temporada", agrega Sebastián Vila, también jurado del certamen.

El año pasado, la ganadora de este festival fue Helen Brown, de la compañía Música Verbal. La obra, dirigida por Daniel Marabolí y protagonizada por él y Trinidad Piriz, relata un suceso anecdótico y autobiográfico. Una estafa vivida por la misma actriz Trinidad Piriz es recreada a través de diversos mecanismos sonoros, musicales e interpretativos, consiguiendo una particular atmósfera escénica y experiencial.

OBRAS EN COMPETENCIA

Elegidas por su calidad y buena factura, pero sobre todo porque permiten tener una perspectiva del teatro joven actual, las obras ofrecen de esta versión del festival una amplia variedad de temas y registros. Textos con un tono realista, anclados principalmente en el diálogo, se mezclan con otras apuestas más exploratorias y arriesgadas. La única condición del festival, y que es el denominador común de todas las obras, es que todos, tanto directores como el equipo de actores, deben ser menores de 36 años.

"Son propuestas que revisan el lenguaje", afirma Videla. Y agrega: "Como es un festival de teatro joven, son todas, obviamente, propuestas de teatro contemporáneo".

Tomando la hebra de lo social, María Teresa y Danilo, de la compañía Nuestra y dirigida por Sofía García Oportot, se sumerge en la crisis de la educación pública. "Con un tono realista, casi documental", cuenta Videla, aborda el problema desde la perspectiva de los profesores.

En tanto, El fantasista, basada en la novela homónima de Hernán Rivera Letelier y de la compañía Teatro Coraje, se ambienta en los últimos días del campamento salitrero Coya Sur. Sus habitantes, desconsolados ante la noticia del inminente cierre, comparten un deseo: ganar el último partido de fútbol contra la selección de María Elena, sus archirrivales. Nunca antes les han ganado y la única esperanza de un posible triunfo recae sobre el fantasista, un malabarista del balón, quien se resiste a jugar el partido por razones desconocidas.

Usando la técnica del stop motion, Un poco invisible, de la compañía La Maleza, cuenta la historia de dos niños, aparentemente solos, en una casa grande. Un terrible suceso ocurre y ellos guardan un secreto. Los adultos son terribles y el único consuelo que les queda es la televisión.

Por su parte, Las cosas también tienen mamá, de la compañía La Mona Ilustre, trae a escena un teatro de objetos, donde los actores se mezclan con pequeños muñecos. Juliette Jacquot regresa a su casa de infancia después de 20 años de ausencia. Allí debe enfrentarse nuevamente con los fantasmas del pasado, con la extraña muerte de su padre y con la historia de su madre, quien acaba de fallecer, y de su abuela. También deberá lidiar con su propia historia.

Clavo crudo a dos centavos se inspira en un personaje real: el asesino y caníbal Albert Fish. Ambientada a finales del siglo XIX, el criminal pasa sus últimos días en un miserable pueblo costero. Ed Paul, un aguerrido trabajador de las minas de carbón, lo clava a una silla para que no pueda escapar y devorar a su amada. La obra reflexiona sobre temas como la violencia, la soledad y el amor.

Las entradas a las funciones son de $ 1.000 y $ 3.000. Más informaciones en el sitio www.tmlascondes.cl.