Un periodista de TV y un camarógrafo atraviesan al mediodía la intersección de Av. Italia con Francisco Bilbao. A un par de metros, varios civiles vestidos con traje oscuro y un retén de Carabineros se encargan de resguardar la seguridad en el frontis de la ex sombrerería Girardi.

Pese a que la campaña terminó la semana pasada, el ajetreo aún es incesante en el comando de Michelle Bachelet. Ayer, por ejemplo, el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, y el fiscal nacional, Sabas Chahuán, llegaron hasta la conocida construcción de ladrillos a la vista para felicitar a la presidenta electa.

Sin embargo, el movimiento constante de personalidades que comenzó en junio, cuando se instaló el comando de Bachelet ahí, cesará a fines de este mes. Esto, porque el 30 de diciembre vence el contrato de arriendo con los dueños de la Factoría Italia.

Desde esa fecha y hasta que se instale en La Moneda, su equipo de asesores más cercanos volverá a trabajar en la casona de calle Tegualda, en Providencia, que fue el centro de operaciones de la candidata de la Nueva Mayoría antes de su arribo a su actual sede.

LA FACTORIA SE TRANSFORMA

Una vez que Bachelet deje el antiguo edificio del barrio Italia, comenzará una radical transformación en ese lugar. Sus dueños, los empresarios Jack Arama y Daniel Schapira, tienen programado para marzo el inicio de las obras para el centro cultural y de diseño en que se convertirá ese recinto.

Este nuevo polo tendrá varias instalaciones, entre ellas, una plaza pública, un hotel boutique, un mercado gourmet, restaurantes, aparcaderos subterráneos y un centro cultural en el ex Teatro Italia.

Aunque el proyecto completo estará listo dentro de cuatro años, éste se construirá por etapas y sus instalaciones se irán habilitando a medida que los trabajos concluyan.

Las obras partirán a comienzos del próximo año con las excavaciones en el patio donde se crearán los estacionamientos y la plaza de 3.500 m². Luego, comenzará la remodelación de la Nave Italia, que es como se conoce el edificio donde opera el comando de Bachelet. Esa construcción será restaurada para que funcionen ahí oficinas creativas, restaurantes y cafeterías.

Antes de que empiece la renovación, esa misma construcción podría albergar, de manera temporal, un centro de innovación, como los que abundan en Silicon Valley. Pero esa iniciativa aún está en etapa de idea.

En tanto, el restaurante-invernadero La Jardín, uno de los favoritos de los asesores de Bachelet, dejará la ex fábrica en febrero, porque en el lugar donde funciona se ejecutarán los trabajos para la futura plaza.

BARRIO REVOLUCIONADO

Fue un junio de este año cuando Bachelet y sus asesores se instalaron en el segundo piso de la ex sombrerería. Desde entonces, la Av. Italia vivió una pequeña revolución con los móviles de TV, la prensa, el personal de seguridad y los centenares de personas que llegaban hasta el comando.

La opinión de los locatarios del barrio sobre este inusitado movimiento es dispar. Valeria, la encargada del restaurante Maso Tango, asegura que el arribo de los nuevos "vecinos" fue beneficioso, "porque teníamos más seguridad en el sector y también más clientes, entre ellos los voceros de la campaña, Javiera Blanco y Alvaro Elizalde, que solían pedir nuestro menú".

Diferente es la visión de Oscar Heiremans, dueño del restaurante Casa Luz, que está justo frente a la Factoría Italia: "Con la instalación de Bachelet al barrio no llegó más público al local. Sí trajo un problema y es que ocupaban todos los estacionamientos de este sector".