El escenario huele a abandono, a fábrica vieja y a caucho deformado por el calor del encierro. Allí, entre más de 40 neumáticos esparcidos por todo el lugar, Aquiles, hijo del rey Peleo, desatará su colérica naturaleza en la renovadada versión de La Iliada, la epopeya de Homero y el poema más antiguo de la literatura occidental, escrito probablemente durante el siglo VIII a.C.

Tras debutar en el Festival de Atenas. en 2003, y cosechar elogios en los de Epidauro, Amsterdam y Mérida, a principios de octubre pasado se había confirmado como el primer invitado internacional de la XXII versión del Festival Santiago a Mil, que partió el viernes con una cabalgata por las calles de Santiago pasadas las 21 horas, encabezada por un caballo de fierro de grandes dimensiones que cruzó desde la Plaza de Armas hasta el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes. Su confirmación, además, lo convirtió en el primer montaje griego en aterrizar en esta muestra teatral.

Nunca el clásico de Homero fue tan entretenido. Para la puesta en escena, de casi tres horas sobre el escenario, los 15 actores de la compañía Polyplanity, dirigida por Stathis Livathinos, debieron tomar clases de kung-fu con monjes shaolin en un templo de Atenas, para recrear las escenas de guerra y acercar la obra al público de hoy. Ellos mismos admiten que el trabajo exige un "gran esfuerzo físico y síquico", ya que contempla varias escenas de dura batalla, todas encerradas en lo que pareciera ser una vieja fábrica abandonada.

"Es una gran historia, pero hay una brecha entre nuestro tiempo y el de Homero", explica Livathinos sobre el montaje que se presentará hasta el martes en el Centro de las Artes 660, en Las Condes. "En el siglo XX el poder de la imagen, de la televisión y del cine, ha cambiado el modo en que la gente se aproxima a un relato y cuánto tiempo puede prestar atención a una historia. Sin embargo, esta pieza en realidad fue creada para ser escuchada, no para ser vista. Por lo tanto, estamos haciendo un experimento audaz", agrega.

¿Cómo se cruza La Iliada con el kung-fu?

El kung-fu es una técnica de lucha que data de hace más de 2000 años. Lo que queríamos es que los actores sintieran la experiencia de la guerra en su propio cuerpo y alma. Por desgracia, no sabemos exactamente las técnicas de lucha que los soldados griegos y troyanos utilizaron y es obvio que no podemos usar los más de 50 kilos de armas y escudos que llevaban en sus cuerpos. Así, el kung-fu sirvió para acercarnos a lo que significa la guerra hoy y lo que significó en el pasado.

La estética es contemporánea, apocalíptica.  Algunos personajes usan peinados punk, hay neumáticos y una escalera de caracol en escena...

El escenógrafo, Eleni Manolopoulou, plasmó los tiempos actuales a través de alegorías poéticas que aportan diferentes lecturas dentro de la narrativa. Los soldados están en un nivel, los dioses están en otro y la escalera comunica ambos mundos. Las escaleras, el vestuario o los neumáticos son simples medios y dispositivos para contar la historia que, de paso, también nos sirven para recordar las imágenes de las guerras del siglo XX.

¿Por qué esta historia se mantiene vigente después de 3 mil años?

La Iliada tiene un extraño poder magnético que capta la atención del público. A veces, incluso los espectadores extranjeros sienten mayor curiosidad que los griegos. Homero es el pilar fundacional del género de la tragedia, de la fatalidad en la historia humana. Su intención fue jugar con los sentimientos y emociones de la audiencia. Si logramos transmitir todas las poderosas imágenes, palabras y escenas de acción de la historia, al público no le quedará otra opción que conmoverse. Si bien es una historia muy triste, es también apasionante.

Acortaron la versión en griego moderno de cinco a tres horas de duración.

No corté nada. Solo saqué dos intervalos e hice algunos cambios en los últimos libros de La Iliada. Como puedes comprender, la adaptación al teatro de un poema épico es casi un imposible. Por lo tanto, todavía estamos creando, cambiando y haciendo pruebas. Creo que ahora el ritmo del relato se ha fortalecido. No hay que olvidar que es una pieza que no estaba destinada a ser una obra de teatro. Al llevarla al escenario inventamos un nuevo lenguaje. Ya no es un poema épico, es una epopeya escénica. No hay un rapsoda. Hay 15.

SHAKESPEARE ES UN DIOS INDIO

El célebre dramaturgo inglés sigue haciendo historia. A pocos meses de conmemorarse los 450 años de su natalicio, su obra volverá a Chile con el primer montaje de la India en pisar suelo nacional. Hasta el lunes, la sala 1 del Teatro Universidad Católica será lo más cercano a un espacio sagrado, un lugar de culto y peregrinación al que llegan cientos de hombres y mujeres descalzos a orar. Al fondo, está la imagen del dramaturgo inglés William Shakespeare caracterizado como un dios hindú. Bajo la luz tenue de los focos, tres músicos cruzan lentamente frente a él, lo contemplan en silencio, bajan la cabeza y cierran los ojos.

Es el comienzo de Piya Behrupiya, la versión del clásico Noche de reyes bajo la mirada de la compañía india Mumbai, conducida por Atul Kumar. Para entender cómo y por qué un texto de Shakespeare terminó en manos de una agrupación india, hay que retroceder algunos años. En  2012, cuando Londres era sede de los Juegos Olímpicos, 37 colectivos teatrales de distintos puntos del planeta fueron convocados a participar de los anticipados festejos y homenajes al autor de Romeo y Julieta. Kumar y el resto de su compañía aparecieron entre los invitados.

"La obra fue encargada por el Teatro Globe de Londres, el mismo del que Shakespeare era parte. Allí trabajó algún tiempo y varias de sus obras se presentaron allí", dice Kumar. "Así llegamos a Noche de reyes, pues ellos mismos nos la dieron. Se presentó en dos ocasiones en Londres, en el mismísimo Globe, y fue muy bien recibida. Desde entonces, se ha mostrado en más de 100 espectáculos en toda la India, en todos los festivales de teatro del país y en varios países el mundo. Acabamos de regresar de China, y se presentará en Francia después de pasar por Chile", agrega.

¿Cuál es la importancia de la obra shakespeareana en un país como la India?

Shakespeare es parte de la vida cotidiana de la India. Matrimonios, triángulos amorosos, la confusión de identidades, los celos, las canciones, el romance y los finales felices son parte de la cultura india, incluyendo Bollywood, nuestra industria cinematográfica. Lo que estamos haciendo hoy, Shakespeare lo hizo hace 450 años. El escribió sobre las emociones y fragilidades humanas, que son universales y atemporales. Es tan relevante hoy como lo fue en su época. Quizá más.

¿Cómo fue adaptar un texto como Noche de reyes e incorporarle elementos propios de la cultura india?

"Amitosh Nagpal, nuestro traductor y uno de los actores de la obra, ha trasladado el imaginario de Shakespeare a la India. Se lleva a cabo como un Nautanki, que es la forma popular del teatro en nuestro país, y hay una mandali (grupo de músicos) que forman el telón de fondo, al igual que el coro. Los actores entran y salen constantemente de sus personajes, hay un montón de música, danza y otros elementos de la vida hindú, incluso un poco de la cultura pop, por sus colores llamativos y otros detalles.

Si no es entre los antiguos rincones de Inglaterra, donde Shakespeare puso a los personajes del texto original, ¿dónde ocurre la acción en esta versión?

"Sería lo más cercano a una ciudad imaginaria en la India, en un período atemporal que podría ir y venir desde lo que fueron nuestros antepasados hasta quienes somos hoy. Sin embargo, como tiene muchas referencias a la historia, costumbres y hábitos que son típicamente nuestros, como la oración, la danza y la música, creo que se acerca bastante más a regiones que se mantienen muy apegadas a las tradiciones, sobre todo a la música. Este es quizá el factor más importante, la sonoridad del montaje, pues le da una atmósfera única y traslada a los espectadores a la India desde el momento en que la función comienza.