Un talento familiar es la principal característica detrás de Joya Plástica, un emprendimiento que comenzó hace años con el talento de una bisabuela, y que hoy reúne a una madre con sus hijas.

Joya Plástica es una firma que se dedica a la elaboración de joyas eco-sustentables elaboradas con bolsas plásticas. La idea del proyecto, cuenta Constanza Álvarez, viene de una herencia familiar. "Todo comenzó con mi bisabuela, hace años atrás ella trabajaba con bolsas plásticas y mi mamá hace unos ocho años comenzó a rescatar la técnica, usándola para hacer cuadros y trabajos artísticos. Ese don nos lo traspasó a mi hermana y a mí", comenta la emprendedora.

Hace cuatro años Constanza comenzó a imitar el trabajo de su mamá, usando el plástico sobrante de las obras que realizaba. Pero en vez de cuadros, ella elaboró collares y aros. "Siempre tuve muy claro que esta era una buena idea para comercializar. Comenzamos con mi mamá, Pía Calderón, y mi hermana, Pía Álvarez, elaborando prototipos de aros para ver cómo los encontraban nuestros cercanos. Tuvimos una muy buena aceptación del producto", relata Constanza.

Luego de casi dos años de prueba y perfeccionamiento en la creación de las joyas, en 2013 junto a su mamá y a su hermana decidieron postular a un fondo de Sercotec. "Postulamos y nos fue muy bien, logramos adjudicarnos el financiamiento. Con eso comenzamos a armar la empresa, nos hicimos socias formalmente con mi mamá y mi hermana mayor y utilizamos la plata para invertir en todos los insumos necesarios para operar", recuerda.

En paralelo a la consolidación formal de la firma, Constanza se encontraba terminando sus estudios en ingeniería comercial, por lo que no podía brindar total dedicación al proyecto. "En los inicios mi mamá me apoyó bastante, porque yo no le podía dar mucho tiempo al negocio. Fue ella la que se hizo cargo en esa época", dice.

Cuando Constanza finalizó sus estudios comenzó a darle total atención al negocio familiar, pero admite que hacerlo fue mucho más complejo de lo que pensaba. "Cuando terminé la universidad pude comenzar a dedicarme en un 100% a Joya Plástica, pero comenzaron a aparecer los problemas. El negocio me gustaba y la idea era buena, pero la parte administrativa del negocio comenzó a dar  dificultades", confiesa.

A pesar de su formación comercial, esta joven emprendedora asumió que no contaba con las herramientas necesarias para administrar un negocio. "La universidad no te prepara para emprender, te prepara para trabajarle a otros. Al principio me costaron cosas básicas como la contabilidad, la relación con el Servicio de Impuestos Internos y todo ese tipo de cosas. Al final aprendí, pero tocando puertas y buscando ayuda", relata sobre su experiencia.

A pesar de las dificultades que enfrentó para desarrollar su proyecto, no dudó de que emprender era una buena opción. "Siempre he sido bien busquilla para mis cosas, desde la universidad. Además, Joya Plástica me da la opción de combinar el diseño con un negocio propio. Siempre he tenido la fe de que el proyecto es demasiado potente, por eso me encanta lo que hago", sostiene.

A la fecha, los productos de Joya Plástica se pueden encontrar en su fanpage de Facebook, en el Centro Cultural Palacio La Moneda, la Tienda Ají del Barrio Lastarria y ahora recientemente en el Patio Bellavista.

Recientemente, el proyecto de Constanza junto a su mamá y hermana fue galardonado en el Premio Joven Emprendedora 2016, adjudicándose el tercer lugar de la iniciativa. "Ese premio no es mío. Es de todo el equipo que hay detrás de Joya Plástica. Además, esto también se logró gracias al apoyo que hemos recibido de nuestra familia", dice.

Respecto a planes de crecimiento del negocio, Constanza cuenta que prontamente se habilitará un carrito de compras en la plataforma web.

De momento, la emprendedora de Joya Plástica cuenta que se abastece de bolsas de ese tipo aportadas por sus conocidos para elaborar sus productos.