En 1992, Manuel Díaz de Valdés estaba enfocado de lleno en su rol como presidente de la rama de fútbol de la Universidad Católica. Bajo su mandato llegaron a la UC, Alberto "Beto" Acosta y Nestor Gorosito, dos emblemas del cuadro de San Carlos de Apoquindo.

Hoy, casi treinta años después, Díaz de Valdés está dedicado a su profesión de abogado y fue en ese escenario que el 12 de abril fue objeto de una querella en su contra por el presunto delito de apropiación indebida.

La acción legal fue interpuesta por la empresa Construcciones y Obras Llorente S.A (Collosa), la cual argumenta en la querella que Díaz de Valdés, mientras fue agente de esta empresa en Chile, se habría apropiado de cinco vales vistas por $ 230 millones, los cuales debía custodiar. Sin embargo, la firma reclama que al momento de solicitarle estos documentos, el ex dirigente de la UC no los devolvió y además los giró a terceros.

Según se consigna en la querella, "a principios de marzo  del presente año se requirió al señor Díaz de Valdés la entrega de todos los vales vista señalados anteriormente (...) Sin embargo, entregó diversas excusas para dilatar la devolución de dichos documentos, pero señalando en todo momento que contaba con los mismos".

En el requerimiento además se señala que "indicó en su oportunidad que no había alcanzado a hacer la gestión, luego que se quedaron en su campo las llaves de la caja fuerte donde estaban estos, que se había acordado posteriormente que no estaban en la caja fuerte, sino que en una caja de seguridad del Banco de Chile, que no tenía la llave, que estaba consiguiendo la llave, que luego había enfermado, entre otros".

Posteriormente, se agrega que se consultó al banco por el destino de los vales vista, y se les informó que estos habían sido endosados por Díaz de Valdés a terceros. La querella fue acogida a tramitación en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago.

SU DEFENSA

Ante estas afirmaciones, Díaz de Valdés descartó tener algún tipo de participación en un delito y dijo que es "absolutamente" inocente.

"El problema con Collosa se produjo a partir del año 2011 cuando me designan como Agente en Chile con amplias facultades, debiendo asumir su representación legal. A partir de ese momento debí intervenir y enfrentar múltiples conflictos judiciales de orden civil, arbitral, tributario, laboral e incluso penal, muchos de los cuales persisten hasta el día de hoy. En ellos figuro yo como quien suscribe el respectivo contrato, o como quien realizó la contratación de los profesionales cuyos honorarios no fueron cancelados. Luego, en el año 2015 decidieron intempestivamente no seguir operando en Chile, cerraron  su oficina, y dejaron múltiples contingencias de las cuales debí hacerme cargo. Para ello dejaron bajo mi administración un remanente de dinero, que no alcanza a cubrir todas sus obligaciones y contingencias pendientes, y luego pretendieron que yo efectuara un único pago y les entregara el saldo, a lo que no estuve dispuesto, mientras no resolviéramos ordenadamente las situaciones a las que me vi enfrentado", dijo.

Sobre la supuesta apropiación indebida de los vales vista señaló que "la imputación es realmente absurda, ya que yo siempre tuve amplias facultades para manejar e invertir el dinero de la compañía, de la manera que estimara más conveniente. Se trata de una cantidad (de dinero) que no alcanza para cubrir ni siquiera una fracción de las múltiples contingencias que enfrenta la empresa, y me parece impresentable que intenten presionarme con una querella para poder llevarse el dinero sin cumplir con sus obligaciones pendientes en Chile".

En tanto, desde la empresa querellante, Collosa, señalaron que "se presentó la querella ya que una vez que tomamos conocimiento que los vale vistas fueron cobrados y el dinero no había llegado a su destino se le pidió explicaciones, y sólo hubo respuestas inverosímiles".