Alrededor de 30 personas murieron este miércoles en el centro de Afganistán a causa del Estado Islámico, quienes amenazaban con la implementación del grupo yihadista más allá de su base inicial en el este del país.

La matanza se produjo en represalia por la muerte de un comandante del EI. "Las fuerzas de seguridad con la ayuda de los habitantes del lugar, llevaron a cabo ayer (martes) una operación en la que murió un comandante del EI llamado Faruk. En respuesta, los combatientes de Dáesh (acrónimo en árabe del EI) secuestraron a una treintena de lugareños, en su mayoría pastores. Esta mañana, varias personas de la región encontraron sus cuerpos", afirmó el gobernador de Ghor, Nazir Jazeh, según AFP.

"El comandante Faruk murió cuando los lugareños querían impedir que los combatientes de Daesh robaran el ganado", afirmó el portavoz provincial, Abdul Hai Jatebi. Además, según Abdul, los cadáveres estaban acribillados a balazos.

Hasta el presente, el EI ha hecho dos ataques contra la comunidad chiita de Kabul. El 23 de julio dejó a 85 muertos y más de 400 heridos, y el 10 de octubre a 18 muertos y 50 heridos.