El presidente de China, Xi Jinping, afirmó hoy que muchos de los problemas del mundo no han sido causados por la globalización económica, pero admitió que ha generado nuevas dificultades y que hay que contrarrestar su impacto negativo y asegurar que sus beneficios lleguen a todos los países.

"No sirve nada culpar a la globalización por los problemas del mundo. Simplemente no es el caso y no ayudará a resolver" las dificultades, señaló Xi en su discurso de inauguración del Foro Económico Mundial que se celebra en la estación alpina de Davos.

El jefe de Estado chino recurrió a las palabras que empleó el escritor Charles Dickens para describir el mundo después de la Revolución Industrial, al referirse al estado actual del mundo: "Es el mejor de los momentos, es el peor de los momentos".

"Hoy también vivimos en un mundo de contradicciones. Por un lado tenemos un crecimiento material y avances científicos y tecnológicos y la humanidad ha evolucionado más que nunca. Por otro tenemos conflictos regionales frecuentes, terrorismo y refugiados, pobreza, desempleo y una cada vez mayor brecha en los ingresos", dijo.

Todo ello ha profundizado las incertidumbres en el mundo, añadió, por lo que "muchas personas se preguntan qué ha ido mal".

"Algunas personas culpan de este caos en nuestro mundo a la globalización económica", que fue considerada en su momento como un tesoro, pero que "se ha convertido en la caja de pandora" en los ojos de muchos, indicó Xi, y la comunidad internacional se encuentra inmersa en un "debate agitado sobre la globalización".

"El argumento que quiero exponer aquí es que muchos problemas inquietantes no son causados por la globalización económica", recalcó el jefe de Estado chino.

Por ejemplo las olas de refugiados desde Oriente Medio y el norte de África se han convertido en preocupaciones globales.

"Varios millones de personas han sido desplazados y niños pequeños han perdido sus vidas en su intento de cruzar el mar", señaló.

Subrayó que son las guerras, los conflictos y las turbulencias regionales que han causado este problema.

La solución, añadió, es la paz, la reconciliación y la recuperación de la estabilidad.

Xi mencionó además como ejemplo de otros problemas que sufre el mundo la crisis financiera internacional, que "no es un resultado inevitable de la globalización, sino de la caza excesiva de beneficios y el fracaso de la regulación" financiera, indicó.

En opinión de Xi, la globalización ha fomentado el crecimiento económico y facilitado la circulación de bienes y capitales, y ha promovido los avances tecnológicos, la civilización y la interacción entre ciudadanos.

Reconoce no obstante que "también es un arma de doble filo", porque cuando las economías están bajo presión o en crisis, es difícil agrandar la "tarta" para lograr un mejor y mayor reparto y los beneficios disminuyen.

"Tanto economías desarrolladas como en vías de desarrollo han experimentado este golpe" y las voces contra la globalización se han intensificado, "algo que tenemos que tomar en serio", dijo.

Admitió que la globalización ha creado nuevos problemas, pero insistió en que no debe ser "ninguna justificación para desecharla del todo".

Más bien, agregó, hay que contrarrestar su impacto negativo y proporcionar sus beneficios a todos los países.

"Hubo un momento en el que China también tenía dudas sobre la globalización y no estaba segura si unirse o no a la Organización Mundial del Comercio (OMC)", recordó, pero Pekín llegó a la conclusión de que la integración en la economía global del país "representaba una tendencia histórica" y finalmente "abrazó" el vasto mercado global.