A dos semanas de que el gobierno aprobara la venta de pasajes ilimitados para la tercera edad en el Metro, las agrupaciones de adultos mayores continúan con la demanda de tener una tarifa rebajada en los buses urbanos a nivel nacional. Por ello, el Ministerio de Transportes presentará a las empresas del sector una propuesta para que se aplique un descuento en el valor de los pasajes a los pensionados en seis ciudades del país.

Las negociaciones entre la autoridad y los privados se dan en el marco de la implementación de los denominados "perímetros de exclusión" en las distintas regiones. Este sistema implica que las empresas reciben un subsidio -entregado a través de la "Ley Espejo" del Transantiago- por la rebaja que hacen en el precio del boleto de los adultos. A cambio de esto, el ministerio les exige operar en áreas geográficas definidas y cumplir con índices de frecuencia, regularidad y puntualidad de sus vehículos (tal como sucede en Santiago).

La autoridad comenzará a discutir la propuesta en mesas de trabajo que ya están instaladas en Iquique-Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá; Antofagasta; Valparaíso (a través del sistema de trolebuses); Linares, en El Maule; Tomé y Lota, en el Biobío.

Un caso diferente se da en las zonas rurales de la Región Metropolitana, donde también se pretende utilizar los perímetros, pues sus habitantes no cuentan con ningún subsidio. Sin embargo, para ello se debe concretar un estudio que está en curso hace dos años.

La ministra de Transportes, Paola Tapia, explicó que "tenemos que ir incorporando, sin duda, nuevos servicios y a otras ciudades en estos beneficios". Hasta ahora, dijo que se han aplicado estas rebajas, tras las licitaciones realizadas -es el caso de Concepción-, pero se requiere extender el número de empresas bajo este modelo.

La secretaria de Estado añadió que se analizará esta propuesta con los privados, pues "es una aspiración legítima de la tercera edad, que es prioridad. Pero lo hemos dicho: se trata de políticas públicas que deben hacerse con responsabilidad en el marco financiero actual". También dijo que estos procesos "deben ser continuados por los próximos gobiernos". A pesar de que las conversaciones entre las autoridades y las empresas se han prolongado por meses, se ha logrado llegar a acuerdos para disminuir el costo del pasaje en Villarrica, Castro, Quellón y Quintero (en una primera fase a los pasajeros adultos).

Gladys Fernández, presidenta de la Corporación La Marcha de Los Bastones, planteó que urge la aprobación de subsidios en todo el país: "Vemos que en algunos lugares las empresas son las que deciden, pero acá debe haber una decisión de manera permanente". Fernández dio como ejemplo que en comunas como Buin, Colina o Padre Hurtado, los jubilados deben cancelar el precio del pasaje tradicional, lo que implica el desembolso sobre $ 1.000. Añadió que a esto se debe agregar el pago de $ 640 en buses del Transantiago en la zona urbana, por lo que "exigimos que haya una rebaja para todo el sistema".

Por su parte, Marcos Carter, presidente de la Federación Nacional de Buses, sostuvo que "habría que sentarse en una mesa para conversarlo. Pero hay que tomar en cuenta que aún no se paga el subsidio por el pase escolar en la Región Metropolitana".

Privados

Juan Carlos González, gerente de la Fundación Transurbano, sostuvo que es complejo para los privados sumarse a este nuevo tipo de regulación. "Es difícil, porque no hay incentivo: se debe invertir en tecnología (un GPS), en personal para monitorear los cambios o bien asumir las multas", dijo. Sostuvo que, eventualmente, se debería aplicar un subsidio especial para el pasaje de los jubilados.

El diputado y miembro de la Comisión de Familia de la Cámara, Ramón Farías, plantea que se debe implementar una política similar "a la existente en otros países, donde hace años se aplica un pase gratuito". En América Latina, el caso más emblemático de descuentos es el de Brasil, donde hay gratuidad, según el estudio de Steer Davies (ver tabla).