Proyectarse como el líder de la "renovación" política. Esa será la principal hazaña del ahora único candidato de la centroizquierda que disputará el sillón presidencial en diciembre. Y es que la lectura que hizo ayer el propio abanderado de la Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier, junto a su equipo más íntimo fue que los resultados de los comicios reflejaron la derrota de la política tradicional. El diseño será el eje de su estrategia para atraer al electorado del Frente Amplio y también de la DC.

El senador obtuvo 22,69% de los votos, quedando a casi 14 puntos de Sebastián Piñera, una brecha que proyectaban como favorable. Pero nada de eso estaba claro al momento de los primeros conteos extra oficiales que marcaron la jornada en el Hotel Fundador, lugar donde el comando del senador esperaba los resultados. Por ese entonces, la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, obtenía un desempeño totalmente inesperado para el entorno de Guillier, imponiéndose en varias regiones por sobre su opción. El ambiente era de incertidumbre y nerviosismo, mientras su comando analizaba los votos en el tercer piso del edificio ubicado en el centro de Santiago.

Ya con el panorama más claro y minutos antes de dirigirse al país para agradecer el triunfo que le permitirá enfrentarse a Sebastián Piñera en un balotaje, el senador por Antofagasta se reunió con un reducido equipo de colaboradores, entre ellos, Harold Correa, Enrique Soler, Juan Enrique Forch y Sergio Bitar para analizar en detalle los resultados. El desempeño de Sánchez -que logró un 20,27%-, dicen quienes conocieron de la conversación, fue evaluado como una clara expresión de que la mayoría de la gente quiere seguir por el rumbo de las transformaciones sociales, pero de mano de la renovación y no de las cúpulas partidarias. De hecho, la alta votación de Sánchez y el sorpresivo buen desempeño del Frente Amplio en la parlamentaria (ver páginas 28 y 29) será ahora el foco de la estrategia de Guillier para una segunda vuelta, en la que buscará capitalizar ese respaldo que logró la periodista. Sin embargo, la apuesta es compleja, ya que -admiten en el comando- se debe equilibrar la conquista de la izquierda con señales que no debiliten apoyos desde el centro. Además, el peso que tendrá el Frente Amplio implicará un desafío mayor para el guillierismo.

Durante el encuentro de ayer entre Guillier y sus colaboradores, en todo caso, se sacaron cuentas alegres sobre lo que consideraron también una derrota de Piñera. "Tocó techo", comentaron. Además, en la reunión se concluyó que los votos de la centroizquierda superan a la suma de los apoyos que recibió el ex mandatario y José Antonio Kast (700 mil votos más), por lo que -recalcaron- el presidenciable tendría altas posibilidades de imponerse en un balotaje.

Ese análisis se plasmó en el grueso del discurso que pasadas las 21.45 daría el senador. "Hoy ha quedado claro ante el país que el progresismo, que los chilenos y chilenas que quieren cambios, que quieren derecho a la educación y la salud, que quieren un sistema de previsión decente, que quieren seguridad basada en las propias organizaciones de bases, que quieren un Chile que integra y no discrimina, que cree en los principios de solidaridad y lealtad, somos más. Y, por lo tanto, ganaremos en diciembre", dijo el candidato en un escenario apostado en la calle Serrano, junto a una decena de ministros del gabinete de la Presidenta Michelle Bachelet. Así, subrayó que "la elección nos muestra otra dimensión de la política, lo que veníamos hablando del cambio de época se ha expresado en esta jornada maravillosa".

Así, ayer en el guillierismo reconocían que el principal desafío del candidato de ahora en adelante será alzarse como un liderazgo capaz de rearticular a la centroizquierda, desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio de cara a la segunda vuelta. Y como un primer gesto, el abanderado aprovechó cada palabra de su discurso para hacer un llamado a la unidad del mundo progresista. "Quiero decirles a todos y cada uno de ustedes: tengo la convicción de que hoy triunfó el futuro y no el pasado, pero necesitamos reconstruir una unidad profunda de los chilenos y chilenas que estamos por el cambio. Necesitamos ir a la segunda vuelta con propuestas claras que nos agrupen a todos, para que todos se sientan parte de lo que será mi gobierno, el gobierno de la gente", agregó durante su intervención.

En la misma línea, valoró el llamado telefónico de sus otrora contendoras. "Quiero saludar en forma muy especial a Carolina Goic, que me ha llamado hace algunos minutos para expresar su satisfacción por nuestro triunfo, y también con especial cariño y emotividad por los vínculos laborales que hemos tenido durante mucho tiempo, quiero agradecer el llamado de Beatriz Sánchez, que con la hidalguía de mujer ha sido capaz de enfrentar una gran tarea. Y demostrar con ambas candidaturas que el cambio en Chile está en marcha, que hoy las mujeres tienen los mismos espacios que los hombres, que compiten en igualdad de condiciones y que tienen un enorme aporte que entregar", dijo.

Los resultados, admiten en el guillierismo, abren un escenario incierto sobre la reestructuración del comando, cuya nueva estructura está prevista que sea presentada mañana. Esto, porque una cosa son los gestos políticos y otra capturar el electorado de las otras candidaturas de la centroizquierda. En ese sentido, en el equipo del senador han transmitido que esperarán la decisión institucional de cada una de las fuerzas, pero que se apostará a una integración rápida, sobre todo de figuras de la DC. "Las puertas están abiertas para todos: esta noche comienza un nuevo Chile, más amplio, más diverso, más solidario, que integra a todos los que quieran sumarse", fueron las palabras de Guillier.