Chile no va a ser visible en los Mundiales de atletismo que se inauguran mañana en Londres. Una vez más, los atletas de La Roja, ocho, entrarán en acción con la única misión de mejorar sus récords personales: las medallas no están a su alcance y ni siquiera las finales son accesibles.

La irrelevancia del atletismo chileno a nivel mundial no es nueva. Sorprende que una nación de 18 millones de habitantes, con la relevancia de Chile, no haya sido capaz de sumar una sola medalla en las 15 ediciones de los Mundiales de atletismo. Naciones como Haití, Bermudas, Puerto Rico, Barbados, Bahamas, Panamá o Ecuador están por delante de Chile en el medallero.

Natalia Duco es, una vez más, la mejor opción chilena. La balista, de 28 años, va a disputar sus quintos Mundiales. Su objetivo es superar los 18 metros por vez primera en 2017. Luchar por un puesto en la final se antoja difícil, ya que parte con la 25ª mejor marca.

El resto del seleccionado chileno es invisible. En categoría masculina no habrá atletas en el estadio (no se han clasificado ni velocistas ni vallistas ni mediofondistas ni saltadores o lanzadores) y la participación se reduce a los maratonistas Encina, Cabrera y Yáñez y a los hermanos Araya en marcha. En maratón no hay opción y sólo la incertidumbre, la lotería de la marcha, permite soñar con un puesto entre los 15 primeros para Yerko en los 20 kilómetros.

En categoría femenina la velocista Isidora Jiménez partirá con el objetivo de rebajar su récord nacional (22"95) de los 200 metros. El equipo lo completa la veterana discóbola Karen Gallardo que buscará superar los 61,10 metros que logró hace dos años en España.

El pésimo estado del atletismo chileno, ya cronificado, se enmarca en la también decepcionante situación de Sudamérica en el deporte rey. La prestigiosa revista Track & Field News acaba de anunciar sus esperados pronósticos para los Mundiales de Londres y sólo otorga tres medallas a atletas suramericanos. En categoría masculina el colombiano Eider Arévalo figura como medallista de plata en los 20 kilómetros marcha. Y en triple salto femenino los especialistas de la publicación californiana otorgan el oro a la venezolana Yulimar Rojas y la plata a la colombiana Caterine Ibargüen. No hay más. El resto es un vacío enorme, insoportable, que ya dura demasiado.