"En la última semana de campaña todo puede pasar en Perú". Esta es la frase a la que suelen apelar los analistas políticos limeños para explicar un fenómeno que se repite con frecuencia en las elecciones peruanas. La recta final siempre es clave y basta un pequeño tropiezo, alguna declaración mal entendida o simplemente un anuncio de alto impacto para cambiar completamente la tendencia de las encuestas. A una semana de la segunda vuelta del próximo domingo 5 de junio, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK) se encuentran inmersos en maratónicas giras, decenas de mítines y otros actos de campaña para convencer al electorado indeciso (5%) y a quienes piensan votar en blanco o nulo (12%).

Keiko es quien llega a la última semana de campaña con la mejor opción para convertirse en Presidenta de Perú, 16 años después de la escandalosa salida del poder de su padre, Alberto Fujimori, que renunció por fax desde Japón en 2000. Según encuestas de las firmas Ipsos, CPI, GKF y Datum, la candidata de Fuerza Popular logró romper el empate técnico de los últimos días y ahora supera a PPK, de Peruanos por el Kambio, por entre cinco y siete puntos (ver infografía). Así, Keiko se impondría con entre el 52% y 54% de los votos válidos, mientras que PPK obtendría   entre un 46% y 48%.

Pero, como dicen los politólogos peruanos, "todo puede pasar" y es a eso a lo que apela Kuczynski, de 77 años y ex ministro de Economía del gobierno de Alejandro Toledo.  Incluso hoy tendrá una gran chance con el segundo y último debate presidencial en Lima, ya que en el realizado en Piura no respondió los contundentes dardos lanzados por Keiko, de 41 años, y que fue percibida por la opinión pública como más entusiasta y decidida para ganar las elecciones.

"El lunes empieza la semana ciega, con veda de encuestas, y la único chance que tiene PPK es que los indecisos que están a punto de votar por Keiko, tengan miedos de última hora, cual mecanismos de defensa históricos y dormidos, que de pronto se reactiven temiendo una reedición de la corrupción y autoritarismo del fujimorismo noventero. Pero ello no es lo más probable, pues también hay indecisos que empiezan a creer que Keiko es una promesa de redención del padre", comenta a La Tercera Fernando Vivas, columnista del diario El Comercio.

También en los últimos días aumentó la sensación de que más allá de las opciones personales, el 55% cree que Keiko ganará los comicios y sólo el 32% menciona a PPK de acuerdo con un sondeo de Datum dado a conocer el viernes.

"Toda la gente que no iba a votar por Keiko ya está alineada con PPK. Es muy difícil que alguien que sea antifujimorista haya optado por el voto blanco o viciado. Lo diría al revés: Cómo es posible que un candidato tan malo como PPK casi sin votación fuera de Lima haya podido arañar por momentos el empate. Es sorprendente que PPK haya llegado a estar empatado con Keiko", plantea el columnista Marco Sifuentes, fundador del medio digital Utero.pe.

De todos modos, PPK puede apelar también a los repentinos cambios del electorado peruano. De hecho, en la última semana de la contienda de 2011 Keiko aventajaba a Ollanta Humala con un 45,8% frente a un 43,9% según Ipsos, pero finalmente se impuso el humalismo.

"En el Perú todo puede pasar en materia electoral, aunque veo difícil que PPK remonte. PPK ha dado muestras de desesperación. Más es lo que hacen por él sectores antifujimoristas para impedir el triunfo de Keiko", dice a La Tercera el encuestador de Vox Populi, Luis Benavente.

En términos geográficos, Keiko está sólida en el norte (50% contra 33%), que representa al 27% del electorado. Sin embargo, la pelea es de final fotográfico en Lima (un tercio de los votantes) con 45% para Fujimori y 44% para Kuczynski. No obstante, PPK pretende aumentar su caudal de apoyo en el sur andino (23% del electorado), donde tiene un 44% de respaldo frente a un 25% de su rival.

A su vez, en el interior, PPK gana por 41% a 38%, lo mismo que en el interior urbano (42% contra 36%), mientras que en el "interior rural" la ventaja es para Keiko (43% a 39%). Por estratos, Fujimori gana en los segmentos de clase baja D y E, mientras PPK es claro favorito en la clase alta y media (A, B y C).

"En el Perú hay algo que es muy lamentable, que la raza y la clase se mezclan en una sola cosa, además del centralismo. El último Presidente blanco en este caleidoscopio de clase y raza fue Fernando Belaúnde en 1980. Fujimori se autocalificó como 'El Chino' en 1990 y Alan García siempre jugó a ser mestizo. Esto juega en contra de PPK", concluye Sifuentes.

En los últimos días de la campaña PPK se concentrará en el sur, mientras que Keiko no volverá a esa región tras su gira de 3 mil kilómetros de la semana pasada por esa zona. A Keiko sólo le conviene esperar.