Soy Paulette. Y vivo en Salvador con Rancagua", dice la joven, en una frase cuyo trasfondo es triste. Allí no hay casas. También cuenta que tuvo pasos por el Sename y que compartió con su hermana en su hogar, pero que no se acostumbró.

Paulette está en situación de calle desde los 18 años. Hoy tiene 22 y permanece desde hace ocho meses en una de las carpas ubicadas en la plaza Jardines Salvador, a un costado del Hospital del Salvador, en la comuna de Providencia.

No es la única. Hay otras diez tiendas repartidas en ese terreno que, según indican desde el municipio, pertenece al recinto de salud.

"En un comienzo habían tres, pero hoy se nos convierte en una toma ilegal de una propiedad privada. Acá tenemos gente que posee beneficios de apoyo municipales y gubernamentales, que usufructúa y vive de la situación de calle", aseveró Carolina Faúndez, jefa de Desarrollo Social de la Municipalidad de Providencia.

Hace dos meses que el municipio pidió al hospital cerrar el perímetro para que no alojen más personas. Una de las principales razones, indican, es recuperar las áreas verdes para las familias del sector. "Es rentable estar en la calle en Providencia, porque haces la ley del mínimo esfuerzo y tienes frazadas, colchones y carpas, pero este nivel de ocupación de los espacios impide que la familias vengan y las mascotas circulen. Además, genera inseguridad", agregó Faúndez.

Cierre del terreno

Desde la municipalidad señalaron que al ser un recinto privado del hospital, son ellos quienes tendrían que financiar el cierre del terreno.

Al respecto, Mauricio Bustamante, subdirector del hospital, sostuvo que "el hospital no tiene los recursos, el rubro nuestro es la salud. Este terreno se cedió a la municipalidad, porque tampoco éramos capaces de mantenerlo como área verde".

Luis Vilches, quien vive en una de las carpas de la plaza, dijo que "en la municipalidad no nos han dado soluciones. Llegaron a decirnos que nos iban a echar, sin preguntarnos cuáles eran nuestros problemas. Si allí hay asistentes sociales, pueden actuar de otra manera".

Además de Luis Vilches, en la plaza también viven Patricio Sepúlveda; Juan Venegas (43) y su pareja Mónica, quienes reconocen tener consumo problemático de alcohol, y Javier (47), quien confiesa problemas con el consumo de drogas, tras haber regresado, hace cuatro años, desde Estados Unidos.

Todos ellos cuentan que necesitan una solución más permanente. "El albergue no nos sirve, solo es para bañarse y dormir. Nosotros queremos un lugar para estar todo el día, no solo para pasar la noche", dice Paulette.

Alcaldesa Matthei

Para la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, la situación es un problema que crece. "Ellos hacen sus necesidades en la calle. Cuando una persona en esa situación llega a vivir a una plaza, ese sector lo pierden todos los vecinos que la ocupaban con sus hijos para salir a pasear. Todo el mundo reclama, a nosotros nos queda el problema, no tenemos las facultades ni dinero. Una gran obra sería sacarlos a un lugar decente", sostuvo.

Agregó que "hemos ofrecido llevarlos a albergues, pero la verdad es que no podemos dejar que estén todos durmiendo en la calle".

Un baño químico figura en medio de la plaza pero no es para quienes duermen ahí, sino para los trabajadores de la municipalidad. Por ello, los habitantes ocupan el baño de urgencias del hospital. "Ninguna de las personas que está aquí orina en las orillas. Eso es una mentira, es una excusa sólo para sacarnos del lugar. Habiendo baño no tiene sentido estar orinando afuera", recalca Luis Vilches. "Nosotros siempre hemos tenido autorización de entrar al baño del hospital. Lo que no estamos autorizados es a dormir en la sala de espera de los pacientes. En ese sentido el hospital nos ha dado el apoyo", agrega Patricio Sepúlveda.

Supervivencia

El hecho de que personas en situación de calle vayan de una comuna a otra y se establezcan en sectores visibles tiene que ver con una estrategia de supervivencia, explicó Paulo Egenau, director social nacional del Hogar de Cristo. "Lamentablemente, esto se sigue dando por la ausencia de una política social seria, donde concurran los ministerios de Vivienda y Salud. Es un síntoma histórico, que hemos dicho, sobre ese grupo de personas", agregó.

En el Ministerio de Desarrollo Social, la seremi Metropolitana, María Eugenia Fernández, indicó que se conversará con la municipalidad para ver cómo pueden apoyarlos. Sin embargo, pese a que ya tienen identificadas a las personas y a que la mayoría está en el registro social de calle, "ellos no quieren ingresar a los programas".