Hasta unos 60 mil dólares, es decir cerca de 30 millones de pesos, podría costar uno de estos vehículos que se cargan con energía eléctrica. Tal es el caso del city car i-Miev de Mitsubishi, que se espera esté disponible en nuestro país a mediados de este año.

Este es uno de los primeros factores a tomar en cuenta a la hora de comprar uno de estos modelos, ya que un auto eléctrico puede costar hasta seis veces más que uno convencional.

A esto, se suman los costos de la energía ya que según lo precisó el gerente de Asuntos Públicos de Automóvil Club de Chile, Alberto Escobar, "el gasto en baterías es excesivo, el valor de reemplazo de las baterías es altísimo (...) pueden llegar a costar 500 mil pesos o más".

Según Escobar, "la economía mundial está montada sobre el consumo de petróleo (...) mientras la industria esté montada sobre eso es difícil que haya un crecimiento expansivo en el tema de los autos eléctricos".

Es así como todavía esta tecnología aún "no representan una rentabilidad económica aceptable para cualquier persona que toma la decisión de comprar un vehículo motorizado", añadió Escobar.

Otro aspecto a considerar es que estos vehículos tienen mucho menos autonomía que un automóvil convencional y los prototipos tienen un formato pequeño.

Además, en países con climas fríos como Noruega, la experiencia con estos autos no ha sido muy positiva debido a que a baja temperatura el nivel de carga energético es bastante menor.

"Sobre 25 grados (Celsius) las baterías cargan 100%. Si bajas de esta temperatura, estamos hablando a cero grado, las baterías funcionan en un 60%", explicó el representante de Automóvil Club de Chile. Y cuando la temperatura desciende a 10 grados bajo cero, las baterías sólo rinden un 40%.

Al mismo tiempo, a juicio de Alberto Escobar, estos autos debieran contar con un sistema de corta corriente, ya que de ocurrir una colisión múltiple existe el riesgo de electrocutamiento de los conductores.

En cuanto a los beneficios de estos automóviles, destaca el hecho de que son limpios y seguros para el medio ambiente, debido a que no utilizan combustibles fósiles que contribuyan a aumentar el material particulado presente en ciudades con un alto de contaminación como es Santiago.

Asimismo, el ahorro que implica el utilizar energía eléctrica versus petróleo o bencina, es significativamente superior. Se espera que en un futuro próximo, el sistema de recarga en el hogar otorgará una economía de hasta un 80% a los autos eléctricos en comparación a un vehículo convencional. 

Es decir, por unos $1.600, equivalente a 16 kilowatts por hora de carga total, se alcanza una autonomía de 130 kilómetros. En términos más simples, con $8.000 de carga se puede realizar un recorrido en el automóvil eléctrico de unos 650 kilómetros, mientras que para realizar el mismo recorrido en un auto convencional, se deben pagar cerca de $40.000 de gasolina de 95 octanos.

Los incentivos a nivel público que existen en países de Europa para utilizar estos vehículo motorizados, representan un gran punto a favor, debido a que en estos lugares los conductores de autos eléctricos pueden estacionarse gratuitamente donde ellos lo deseen.

También se bajan los impuestos a la hora de adquirir un auto con estas características, no se paga permiso de circulación y se ofrece energía gratis en surtidores municipales. 

Y en el ámbito privado, estos autos pueden cargar energía de manera gratuita por tres horas mientras se realizan las compras en un centro comercial.

Por todo esto, según Escobar, con este nuevo sistema, "los hábitos conductivos son los que van a tener que cambiar", sentenció.