Martín Arriagada tiene 48 años, está casado y es padre de cuatro hijos. De profesión mecánico tripulante de helicópteros, se desempeña en la Municipalidad de Sagrada Familia, donde es el alcalde por segundo período consecutivo. Militante de la UDI, revela que una de sus principales pasiones es ser voluntario de Bomberos. De hecho, forma parte de la Primera Compañía de su comuna.

Su entusiasmo queda en evidencia cada vez que sale corriendo ante el llamado de un incendio o un rescate vehicular, aunque esté en medio de una importante actividad o ceremonia, como él mismo confiesa: "A veces estamos en reunión de consejo. Siento la sirena y parto, porque considero que lo más importante es salvar vidas".

Aunque esta vez la emergencia no ocurre en Sagrada Familia, el edil debió trasladarse a las comunas vecinas para evitar que los incendios forestales de Vichuquén, Hualañé o Licantén consuman más viviendas y puedan expandirse hasta su propio sector.

"Nos acuartelamos el jueves pasado, pero al mediodía del viernes partimos en apoyo a tres sectores de Hualañé, con nuestro carrobomba y un camión aljibe de la municipalidad. Salvaguardamos las casas, enfriamos los terrenos, hicimos cortafuegos, todo lo necesario para evitar la propagación de las llamas", detalló.

Durante la noche del domingo acudió a un incendio forestal en su comuna, que fue controlado a las 5.00. Con sólo tres horas de sueño, regresó a la municipalidad la mañana del sábado para revisar asuntos administrativos y a las 13.00 ya estaba equipado para volver a los incendios.

Esa noche estuvo de guardia hasta la mañana siguiente, cuando se reunió con el alcalde de Vichuquén y el Ejército, luego que éste tomara el mando de la situación. "Volvimos a Hualañé, seguimos trabajando en cuatro sectores distintos y salvamos un skimmer que estaba incendiándose. No descansamos hasta la medianoche del domingo".

El edil asegura que "estamos un poco cansados, es cierto, pero nos sobran ganas y energías para seguir combatiendo el fuego, porque no queremos que se repita lo de Cauquenes o Pumanque. Lo único que de verdad nos agota es el exceso de burocracia y lo tarde que se adoptan las medidas por parte del gobierno, porque en casos de emergencia hay que ser más ejecutivos".

Arriagada recuerda que "el domingo no pudimos abrir un grifo en Hualañé, porque no teníamos permiso de la empresa. Eso no puede ser".