La Tercera

Los planes del cerebro de Entre Copas para una película en Chile

Durante la entrevista, una mujer se le acerca a Rex Pickett para pedirle su autógrafo. El novelista se ve sorprendido, pero la recibe con una sonrisa y conversa unos minutos con ella y su marido. Se trata de una pareja norteamericana, de visita en Chile, que lo reconoció en la mesa del restaurante Bocanariz en Lastarria. Por coincidencia, la razón por la que estaban visitando específicamente ese lugar, era porque Pickett lo menciona en su libro Sideways 3 Chile, el cual ellos se encontraban escuchando en versión de audio. “Esto podría ser relativamente normal en California, pero no deja de ser surreal que me haya pasado en Santiago”, dice el autor, luego de que la pareja se haya retirado feliz, con un menú firmado.

El año 2004, la vida y carrera del escritor norteamericano cambiaron. Antes de eso había intentado suerte dirigiendo películas y cortos sin mucha notoriedad, escribiendo un par de guiones y novelas. Su segundo trabajo literario, Entre copas, una historia semi autobiográfica centrada en el mundo del vino, estaba listo en 1999, pero ninguna editorial quiso publicarlo. Eso hasta que el director Alexander Payne (Los descendientes) compró los derechos para adaptarla a la pantalla grande.

Así, casi a la par, tanto la novela como su versión fílmica vieron la luz.

La cinta, con Paul Giamatti y Thomas Haden Church, se transformó en uno de los fenómenos cinematográficos de ese año, siendo un éxito de taquilla y nominada a múltiples premios, ganando el Oscar a Mejor Guión Adaptado para Payne.

Si bien no estuvo directamente involucrado en su realización, la película disparó la carrera de Pickett, quien escribió dos secuelas literarias para su historia: Vertical (2011) y Sideways 3 Chile (2015), que tiene a los personajes principales de la trilogía, Miles y Jack, viajando por las viñas nacionales.

“Vine en 2012 producto de una invitación, justamente para ver la posibilidad de ver qué pasaría si es que Miles y Jack hicieran un viaje a Chile. Y me encantó la idea, me gusta conocer nuevos lugares, y sentí además que tenía que venir para escribir la historia, no podía hacer investigación por Google. Sentí la necesidad de conocer el país y a su gente”, dice Pickett, sobre cómo comenzó su romance con Chile. Admite: “No sabía nada de vinos chilenos, ese fue un gran descubrimiento. Creo que en Estados Unidos no sabemos aún demasiado de los vinos de por acá. Están empezando a tener más reconocimiento en los últimos años, eso sí. Lo que más me sorprendió fue ir a Limarí, Elqui y todo ese sector tan seco, y ver como aun así son capaces de crecer uvas”.

En esa visita, el novelista comenzó una relación profesional con el chileno Mario Velasco Carvallo, director de la productora Magallánica S.A., quien no sólo lo ayudó con su viaje de investigación para escribir el libro, sino que además en conjunto empezaron a planear un proyecto más ambicioso. “Hace algunos meses, nos cuestionamos si existía la posibilidad de hacer una película con el libro”, explica Pickett, y agrega con una sonrisa cómplice: “Y dije que sí, si es que yo escribía el guión”.

Pickett fue invitado nuevamente por un viñedo para visitar Chile estas semanas, y aceptó el viaje para aprovechar de afinar los últimos detalles del primer borrador del libreto. “Espero que después de eso, el proceso para llegar al guión final no sea muy largo. La idea es ir con el guión a Fox Searchlight (la distribuidora de la cinta original) y mostrarles que hay un potencial económico en esto”, dice el novelista.

Cuando el proyecto consiga luz verde y un director -Payne ha dicho múltiples veces que no le interesa hacer secuelas- Pickett pretende filmar en Chile. “La historia comienza en Los Angeles, y un diez por ciento de la trama se mantiene allá, pero luego se traslada a Chile y todo ocurre aquí. Siento que es una historia graciosa que se mete en la cultura chilena, y por supuesto su vino”, dice el escritor. “Mi idea no es que esto sea como las películas de Qué pasó ayer, donde hacen la misma una y otra vez. Esta historia es años después de Entre copas, los personajes han evolucionado”.

La revancha

En la historia de Sideways 3 Chile, el personaje principal, Miles, se siente estancado profesionalmente y algo decepcionado de que la exitosa película en la que se transformó la novela autobiográfica que escribió después de sus aventuras en Entre copas, le entregó pocos réditos económicos. Los paralelos con la realidad del último punto son obvios. De cierta forma, el hacerse cargo personalmente de la realización de la cinta de su nueva novela es una revancha para Pickett, quien vio como otros fueron los mayores beneficiados de su historia en 2004.

Sólo consultado por cómo afectó Entre copas a la industria del vino en Estados Unidos, se ríe y hunde su rostro en sus manos. “El Pinot Noir pasó de ser el 1% de la producción de vinos en Estados Unidos al 5% u 8%. Ese es un salto gigantesco. Y por supuesto, el Merlot se hundió, y se lo merecían”, dice riéndose, en referencia a cómo Miles mostraba su predilección por la primera cepa, mientras aborrecía la segunda – “en general, siento que quienes disfrutan del Merlot, no saben de vinos”, dice Pickett-. “Hizo que tomar y apreciar el vino fuera cool”, agrega.

En el nuevo proyecto, la ambición de Pickett y sus productores es traer a Giamatti y Haden Church de vuelta, aunque el novelista asume que eso es una idea preliminar.

“Vamos a intentar traer a los actores originales a este proyecto. Sería genial poder tenerlos de regreso, aunque no creo que la película dependa de su presencia. Habrá que ver si tienen espacio en sus carreras. Pero, sabes, ya hemos hecho la versión teatral de Entre Copas tres veces y allí también hay actores que podrían estar aquí”, dice.

Además de la película, Pickett y Velasco preparan una serie documental. “Siempre quise hacer un programa estilo Anthony Bourdain, que no sólo recorre lugares mostrando su comida, sino que la comida es una excusa para meterse en su cultura. Entonces pienso, ¿Por qué no hacer eso con vino? Mario tuvo la idea de que el programa se centrara exclusivamente en Chile, porque es un lugar tan topográficamente diverso, más que cualquiera que haya visitado, que fácilmente puedes hacer una o dos temporadas”, explica el novelista, que durante su visita aprovecharía de filmar un teaser promocional del programa para buscar inversionistas.