Diferentes obras de mejoramiento y ampliación de capacidad en la Ruta 68, cuyo contrato podría cerrarse en el mes de marzo, serían la antesala al par vial entre las ciudades de Santiago y Valparaíso, que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) viene analizando desde 2014 y que busca tener una alternativa para viajar hacia la costa.

La alternativa se denominó en su momento par vial, se estimó un costo de inversión de US$ 200 millones y conectaría a la capital a través de la cuesta La Dormida, con conexiones y bypass en puntos de acceso a las ciudades que hasta ahora no tienen viaje directo. La doble autopista estaría administrada por una sola empresa, lo que permitiría gestionar de forma integrada los flujos. Esto, además, bajaría la congestión que se produce en la ruta durante fin de semana o fechas festivas.

El ministro del ramo, Alberto Undurraga, explicó que en el futuro "queremos hacer una licitación del sistema Ruta 68 completo, para lo cual parte de lo que estamos contratando es un estudio especial que, por ejemplo, nos permita mirar todo el ingreso a Agua Santa. También ver todo el par vial, si se justifica o no, y qué partes de los tramos en Valparaíso, en Viña y en Santiago son urbanos".

Un cambio que para el ingeniero de estudios del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Gonzalo Pérez-Cruz, es urgente. "Nosotros hicimos un estudio que arrojó que, en un par de años, la Ruta 68 va a aumentar la cantidad de horas con congestión, y por el tiempo que demoran las licitaciones de concesión, que en promedio son ocho años, es fundamental tener la alternativa", señaló el profesional del CPI.

Añadió que, independiente de esta idea, es necesario buscar otras alternativas, como la ferroviaria, sobre todo para el transporte de carga, porque, dijo, "los costos logísticos del transporte de carga en Chile pueden ser el 18% del total, cuando en países OCDE es del 9%".

El estudio del par vial que mencionó el ministro fue parte de la negociación que hizo el MOP con la concesionaria Abertis, que administra la Ruta 68, y que permitirá realizar también obras de mejoramiento con miras al término del período de concesión, programado para 2023, fecha en que el MOP deberá licitar la nueva carretera.

Según Undurraga, la modificación del contrato ya fue visada por Hacienda: "Esperamos en marzo tenerlo cerrado con la autopista para avanzar en las obras. Hemos optado por obras en la punta Santiago, básicamente caleteras hasta Lo Prado, y otras en Pudahuel. También en la punta Valparaíso, que es la bajada Santos Ossa, y en Viña del Mar, fundamentalmente en la ruta Las Palmas, para cambiar las curvas del eje y mejorar la seguridad".

A esto se suma infraestructura de servicios en Curacaví, Casablanca y Curauma-Placilla.