"Antes de apoyar a cualquier candidato se requiere que se conozcan nuestras propuestas programáticas. Nosotros vamos a priorizar el programa por sobre el candidato que lleve la Nueva Mayoría".

Con estas palabras, uno de los militantes del Partido Comunista (PC) que participó del pleno del Comité Central, que se realizó desde el viernes hasta ayer en el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, dio cuenta de una de las posturas que primó al interior de la colectividad. Esta optó por postergar su definición presidencial para priorizar el debate de los ejes programáticos y las candidaturas parlamentarias. Entre los lineamientos programáticos del partido figuran reforma a la salud, pensiones y una nueva Constitución.

Pese a que en días anteriores a este encuentro había tomado fuerza al interior de la colectividad el debate entre quienes apoyan la candidatura del senador independiente Alejandro Guillier y quienes han planteado la posibilidad de levantar una figura de las propias filas, los miembros del comité central decidieron postergar una definición hasta después de la junta nacional de la Democracia Cristiana, programada para el próximo sábado 29 de abril.

Ese día, la DC decidirá si lleva la candidatura de Carolina Goic directamente a primera vuelta o a primarias dentro de la Nueva Mayoría. En los últimos días, desde la Falange han enviado señales a sus socios de que no están dispuestos a competir en una primaria en la que se enfrenten a un candidato apoyado por el resto de las fuerzas de la coalición.

Precisamente, para no tensionar aún más a la DC, la directiva comunista optó por postergar su propia definición presidencial.

La decisión ya había sido anticipada al comando de Guillier, durante una reunión efectuada a mediados de la semana pasada entre dirigentes del PC y del Partido Radical.

Festejo por el refichaje

Temprano en la mañana de ayer, los miembros del consejo general del PC tuvieron cinco minutos para intervenir en la asamblea. El timonel, Guillermo Teillier, el día anterior había entregado un informe que daría el puntapié inicial a los debates de ayer.

En horas de la tarde, se acordó una lista de precandidaturas parlamentarias para las elecciones de noviembre próximo.

Según fuentes de la tienda, al Senado postularían los diputados Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Daniel Núñez. A la Cámara, en tanto, repostularán los diputados Camila Vallejo, Guillermo Teillier y Karol Cariola. Además, se lanzarían las precandidaturas a diputados de otras figuras del PC; entre ellos, Manuel Hernández, Javiera Olivares, la concejala comunista por Santiago Irací Hessler y Lorena Pizarro. Las precandidaturas parlamentarias del partido también incluirían los nombres de Carmen Hertz, Manuel Riesco, Eduardo Contreras, Jorge Coulon y Camilo Sánchez.

Esta lista se anunciará hoy en un acto multitudinario en el Teatro Caupolicán, convocado a partir de las 10.30 horas de hoy para festejar, al ritmo de la música de Inti Illimani y la Sonora de Tommy Rey, el término de la campaña de refichaje. Según datos del Servel, hasta la semana pasada el Partido Comunista era la colectividad con mayor número de militantes -45.612 militantes válidos- , y su dirigencia asegura que cuando se realice el cómputo definitivo serán casi 60 mil inscritos. A diferencia de otras colectividades, el proceso de refichaje al que obligó la nueva ley de partidos políticos significó para el PC un reencuentro con su mundo social y cultural. El propio Teillier lo resumió así a La Tercera hace un par de semanas: "Muchos militantes en los padrones anteriores no se inscribieron por temor, porque el padrón anterior del partido es del año 90 más o menos y muchos de ellos constituyen hoy la base de la inscripción".

La prueba más visible es el refichaje después de muchos años del poeta Raúl Zurita. Aquí Zurita nos cuenta sus razones, junto a los músicos Jorge Coulon, fundador de Inti Illimani, y el premio nacional de Música Fernando García.

Poeta

El deber comunista de Raúl Zurita

A los 15 años, en 1965, el poeta chileno Raúl Zurita agarró su primera bandera comunista. No sabía su significado, pero en medio de una manifestación estudiantil se la entregaron y la flameó entre la multitud hasta que un carro lanzaagua disolvió la convocatoria. Zurita participó de varias marchas como alumno del Liceo Lastarria, pero su ingreso formal en política comenzó cuando entró a estudiar a la Universidad Federico Santa María en Valparaíso. Ahí estaba prohibido hacer política, pero clandestinamente formó parte del Movimiento Universitario de Izquierda. El entonces estudiante de ingeniería civil pasaba sus tardes en las tomas del establecimiento, donde incluso protagonizó una huelga de hambre. En medio de ese intenso escenario, decidió unirse a las filas del Partido Comunista. Por diversas razones, nunca tuvo el carnet oficial del partido, pero era un militante activo. Para el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 el poeta estuvo detenido en Valparaíso, dentro del buque Maipo, utilizado como barco-prisión. "Lo pasé muy mal, pero quién no lo pasó mal", recuerda. Tras el golpe, Zurita se trasladó a Santiago. Ahí, y producto del complejo escenario que vivía el país, perdió sus contactos con el partido. Distancia que mantuvo hasta mediados de los 80, cuando se reintegró a la colectividad. Pese a esos altos y bajos, el poeta participó permanentemente de la resistencia artística contra el régimen militar, en lo que él llama "el arte de la no resignación", que consistía en hacer que la poesía "fuera tan violenta como la violencia que se nos estaba causando". Para el plebiscito, un choque de posturas entre el PC y el poeta cortó la relación entre ambos. Según Zurita, mientras el partido pedía a sus militantes no inscribirse en los registros electorales, él se anotó, votó y se alejó. Al menos por 29 años.

El reencuentro

El 24 de marzo de 2017 Raúl Zurita estaba invitado a una actividad en su honor organizada por la Sociedad de Escritores de Chile. Antes de llegar al encuentro, el poeta decidió hacer una parada: la sede del Partido Comunista. Ahí lo esperaba el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, quien se sentó a su lado esperando que llenara cada espacio de la ficha de afiliación. ¿Por qué volvió a las filas del partido? Por un sentimiento de deber, explica: "Sentí un deber conmigo mismo, con lo que había sido mi juventud, de firmar por el PC para que pudiera continuar y legalizarse en todo Chile". Además, Zurita asegura que siempre ha sentido admiración por el Partido Comunista, "porque un comunista no necesita aparentar ser revolucionario: es revolucionario. Porque no necesita disfrazarse de clase trabajadora: es la clase trabajadora". El reconocido poeta chileno sabe que su militancia no será como antes. No irá a reuniones ni participará de comités. Hoy tiene una adhesión que no es total, pero es de otra forma, desde la poesía. Hoy aportará desde su arte en lo que considera el partido de su vida.

Músico

Jorge Coulon y el reencanto con el Partido Comunista

Fueron más de 20 años de militancia antes de su alejamiento con el Partido Comunista. Jorge Coulon, fundador, vocalista y músico de Inti-Illimani, comenzó su vida política en la Jota cuando tenía 21 años. Siendo un participante activo del movimiento de reforma universitaria de esos años, Coulon creía que nada los detendría. Creía en una izquierda empoderada, la de la Revolución Cubana, creía en el gobierno de la Unidad Popular, creía en el PC como el partido que acogía a buena parte de los artistas chilenos de las más diversas disciplinas. El 11 de septiembre eso cambió. A miles de kilómetros de Chile estaba Coulon y su banda para ese martes en el que los militares tomaron el poder. Inti-Illimani ya era conocido a nivel mundial y realizaban su primera gira por Europa. Estando en Italia los artistas supieron que no podrían regresar. Y así sucedió. Por ser catalogados como personas peligrosas por el régimen militar, no pisaron territorio nacional hasta semanas antes del plebiscito del '88. Desde el otro continente el músico intentó participar de la resistencia contra Augusto Pinochet.

Trabajando directamente con la oficina de Chile Democrático en Roma y con sus canciones, el grupo manifestaba su malestar ante la situación del país. Fue en ese periodo que Inti-Illimani hizo álbumes como "Hacia la libertad" y "Chile resistencia". Como eran personajes conocidos, absolutamente todo era público, nada de clandestinidad. Ya a fines de 1988 Coulon vuelve a Chile. Pese a que cree que no es quién para juzgar las actitudes que tomó el Partido Comunista en esos años -porque no vivió en carne propia el miedo, la represión y la clandestinidad- cree que el PC "estaba un poco lamiéndose las heridas y en Chile aún había una lucha política contingente que era bien precisa". En ese contexto, el artista dejó su militancia.

Compromiso con lápiz y papel

Pese a dejar formalmente el partido el músico nunca perdió la cercanía y simpatía con el PC. Con el paso de los años empezó a ver que el comunismo chileno entraba "en otra lógica", donde -según Coulón- volvían a posicionarse en la política nacional de hoy con perspectivas a futuro. Jorge nuevamente empezó a mirar de cerca el partido de su juventud. La primera causa que lo motivó a involucrarse nuevamente con el PC fue la lucha para el fin del binominal, lo que a su juicio excluía principalmente al Partido Comunista en cuanto a representación parlamentaria. Después de eso, en 2013, fue candidato a diputado por la Región de Valparaíso. Pese a que fue como independiente, fue incluido en la lista del partido. En esa oportunidad consiguió el 18,41% de los votos, no obteniendo el apoyo necesario para llegar al Congreso. El escenario cambió luego de que los partidos se vieran complicados con el trabajo de reafiliación de sus militantes. Coulon sintió que debía demostrar "su solidaridad, cariño y respeto" por el partido que lo representó por años. Así, en marzo de 2017 en medio de un acto de refichaje, y con la presencia del presidente del partido, Guillermo Teillier, Jorge Coulon se acercó a la Plaza de la Ciudadanía en Valparaíso y llenó la ficha de afiliación. "Yo le dije Guillermo Teillier que iba a tener en mí un militante poco canónico, pero creo que también eso le hace bien al partido", dice el músico.

Compositor

Los 65 años de militancia de Fernando García

Como muchas cosas en su vida, todo partió por la música. El compositor chileno Fernando García Arancibia comenzó a involucrarse formalmente en política gracias a su intento por mejorar y enriquecer la cultura musical del país. Esa era su lucha, la que según él compartía los mismos principios que la del Partido Comunista: fin del individualismo, fin del capitalismo. Con 22 años, en 1952, comenzó su militancia en las Juventudes Comunistas.

Siendo parte de un grupo de músicos del partido, García fue el encargado de organizar a la Jota en el Conservatorio Nacional de Música, convirtiéndose en un adherente activo del PC. Participó en el movimiento para la reforma universitaria, se involucró en distintas cúpulas del Partido Comunista y motivó a varios estudiantes a ingresar a las filas de la colectividad.El Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 destruyó todos los avances culturales que tantos años se habían necesitado para fortalecer, cuenta García. Pese a que nunca estuvo detenido, el músico fue perseguido por meses, teniendo que esconderse en distintas casa de simpatizantes y amigos. Desde la clandestinidad ayudaba a reorganizar a los militantes que aún vivían o quedaban en el país. En medio de eso, en noviembre del 73, la dirección del PC le pide que salga de Chile. El destino final era Honduras, pero el incierto futuro musical que le esperaba ahí no lo convencía mucho. Tomó el avión, el que hizo escala en Perú, donde se bajó para ver la posibilidad de quedarse.

"Latinoamérica es un continente totalmente surrealista. En el aeropuerto me encontré con mi amigo Armando Sánchez, que en ese momento era el director del Instituto Nacional de Cultura de Perú. Me miró y me dijo: ya ordené que bajaran tus maletas, te quedas", recuerda. Así, el reconocido compositor chileno consiguió asilo político en el país vecino. En menos de dos días ya tenía trabajo en el Instituto y en menos de un mes llegó su familia para acompañarlo. Fueron 6 años de estadía en dicho país, donde seguía, aunque más de lejos, dedicándole tiempo a su partido.En 1979, la carrera de bailarina de su esposa le abrió una nueva posibilidad: Hilda había alcanzado un éxito inesperado y desde Cuba Fidel Castro invitaba a la familia a residir en la isla. Y así lo hicieron. El compromiso con la música y con el comunismo seguía vigente. Desde ahí, García intentaba ayudar con lo que fuera posible a un devastado Partido Comunista chileno.

Vuelta a Chile

Tras 16 años fuera, Fernando García volvió a Chile en diciembre 1989 luego de la salida de Augusto Pinochet.

Las reuniones y la colaboración con el partido volvieron a ser parte de su vida, ahora más de cerca nuevamente. El tiempo pasó y el compromiso sigue intacto. En marzo de 2017, el músico se acercó a Huérfanos con el Paseo Ahumada parara ratificar su militancia con PC. En un puesto de refichaje, García llenó la hoja de reinscripción del partido en el que participa hace 65 años.Es García quien explica: "Mi colaboración en el partido consiste en reuniones sistemáticamente y participación por aquí y por allá. Cuando haya que votar ahí estaremos y cuando haya que discutir también. Y por sobre todo busco aportar en lo que a mí me involucra: la música".