Una contribución a la falta de mano de obra en sectores clave de la economía, como la agricultura y la construcción, podrá traer la nueva ley de migración y extranjería, que el gobierno presentó este martes en la Cámara de Diputados. Así lo sostuvieron ayer dirigentes de esos sectores, quienes valoraron la flexibilización respecto de la inmigración contemplada en la iniciativa.

Esta plantea que los trabajadores de otros países, con permiso de residencia de menos de un año, quedarán excluidos del máximo de 15% de trabajadores extranjeros autorizados por empresa.

Esta excepción se produce en un escenario en que cerca de un 2% de las 8.279.920 personas que constituyen la fuerza laboral del país, son de otros países (170 mil) (ver infografía).

El gerente general de la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta), Juan Carlos Sepúlveda, sostuvo que en este rubro -que entrega 450 mil empleos al año y dejó un retorno de US$ 3.891 millones en 2012-, existe un déficit de 40 mil trabajadores. Planteó que la apuesta inicial del gremio es que estos puestos sean ocupados por chilenos, pero que -aseguró- es positivo abrir la posibilidad para inmigrantes durante los períodos de mayor demanda, como las cosechas. "Esperamos que con estas modificaciones legales y, si es necesario, podamos rápidamente traer trabajadores desde los países limítrofes", dijo.

Enfatizó que el sector vive hoy una falta de personal, debido a que muchos trabajadores prefieren quedarse en sus propias regiones y no acudir a la zona central por temporadas.

Dijo también que en la discusión en el Parlamento "se debe plantear la idea de que los precios de las visas para los inmigrantes sean rebajados o bien eliminados", si una persona se emplea por un periodo corto, debido a que constituye una barrera para quien entrega el puesto de trabajo (muchas veces lo paga el empleador).

En el caso de los peruanos, el documento alcanza los US$ 80 ($40 mil), mientras que en el caso de Argentina llega a US$ 270 ($135 mil).

El ministro de Agricultura, Luis Mayol, coincide con la falta de 40 mil personas en el área frutícola y añade que no más del 1,5% de este mercado laboral es ocupado por extranjeros. Es decir, unas seis mil personas.

"Las visas temporales de trabajo, propias de estos países (Nueva Zelandia, Canadá o Australia) e incluidas en el proyecto de ley, beneficiarán al sector agroalimentario en su conjunto, permitiendo a los gremios afrontar eventuales escenarios de déficit temporal de mano de obra agrícola, sin dejar de lado el respeto a la dignidad humana y en iguales condiciones laborales a los trabajadores locales", afirmó.

RUBRO DE LA CONSTRUCCION

Javier Hurtado, gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción, afirmó que el proyecto es beneficioso, ya que "los países que han tenido leyes buenas en este ámbito han llevado al crecimiento económico".

Sobre la excepción al máximo de 15% de trabajadores de otros países por empresa, sostuvo que "cualquier ciudadano extranjero que está en Chile no debería tener problemas para ser contratado. No se deberían poner limitaciones a una empresa".

Agregó que el área de la construcción vive "una escasez relativa de mano de obra y con un incremento en los costos de esa misma mano de obra, (...) es importante para nosotros que haya más oferta de trabajo".