Un total de 152 personas murieron el año pasado luego de haber sido arrolladas por automóviles que viajaban a exceso de velocidad, según las estadísticas de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito (Conaset). La cifra aumenta la lista de fallecidos por siniestros viales en Chile, lo que deja al país como uno de los primeros del ranking de accidentabilidad realizado cada año por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo de los Países (Ocde). A pesar de este escenario, la futura ley para disminuir la velocidad de 60 a 50 kilómetros por hora en las zonas urbanas sufrió un revés el martes pasado, pues el artículo fue rechazado en la sala del Senado.

La Cámara Alta analizó el impacto que tendría la norma, pero el bloque de senadores de Chile Vamos se opuso a la iniciativa (11 votos en contra y ocho a favor). "Habrá una mayor congestión vehicular y se alargarán los tiempos en que las personas lleguen al trabajo", dijo el senador Alejandro García Huidobro (UDI). El legislador agregó que, en la práctica, la regulación ya existe, pues se han implementado áreas donde los vehículos deben reducir la velocidad, como es el caso de zonas donde se ubican las escuelas y hospitales.

Juan Antonio Coloma, senador UDI, agregó que cuando se elevó la velocidad en las autopistas (de 100 a 120 km) hace algunos años "no hubo un aumento de los accidentes de tránsito.

Entonces no me convence que la solución del problema sea una norma de este tipo".

Ante este escenario, los senadores oficialistas plantearon que apoyarán la reposición del artículo en la comisión mixta.

El senador y presidente de la Comisión de Transportes de la Cámara Alta, Juan Pablo Letelier (PS), calificó como "egoísta" la conducta de los parlamentarios de oposición al votar en contra de la norma. "No piensan en la convivencia de los diferentes modos de transporte, como los vehículos, los peatones y ciclistas que deben convivir en las ciudades. Si se rebaja la velocidad en 10 km/h, hay un 20% menos de posibilidades de morir en un accidente", dijo.

En tanto, Gabriela Rosende, secretaria ejecutiva de la Conaset, afirmó que "cuatro de cada 10 fallecidos en siniestros viales son peatones y ciclistas", usuarios que tienen una mayor posibilidad de terminar graves si son arrollados. Además, negó que los siniestros viales se hayan mantenido cuando hubo un aumento de la velocidad en 2002, sino que se experimentó un crecimiento de un 29%.

Alejandro Tirachini, académico del área del transporte de la U. de Chile, sostuvo que urge aprobar esta ley, "la que debe ser complementada con un plan "30" (máximos 30 kilómetros por hora) y un plan de semaforización" adecuado.

Fotorradares

Durante la discusión de la ley, los congresistas de oposición plantearon que tampoco se debe reponer el control de la velocidad a través de los fotorradares, dispositivos que generaron polémica, pues se acusó a los municipios de buscar recaudar fondos más que el monitoreo de la conducta de los automovilistas.

Al respecto, Rosende dijo que la introducción de ese tipo de tecnologías para la fiscalización, junto a la licencia de conducir con puntos (cuando se acumulan infracciones se suspende el permiso) "ha generado un impacto positivo en diversos países".