La Tercera

Trump podría aprovechar filtración para hacer modificaciones en la CIA

El 10 de octubre de 2016, un mes antes de las elecciones presidenciales, Donald Trump se paró frente a sus seguidores en un mitin en Wilkes-Barre, en Pennsylvania y dijo: “¡Amo WikiLeaks!”. El entonces candidato celebraba así la filtración de miles de correos electrónicos de John Podesta, jefe de campaña de su rival demócrata Hillary Clinton. “Es increíble como no existen secretos hoy día cuando se habla de internet”, dijo el republicano. En ese momento, Trump celebraba cualquier cosa que hiciera que su contrincante se viera perjudicada frente a los votantes, incluso información que había sido “hackeada, robada o filtrada”, señala el diario Chicago Tribune. No por nada, Trump llamó a WikiLeaks “el tesoro oculto”.

Pero luego de que WikiLeaks, dirigida por el australiano Julian Assange -que reside desde 2012 en la embajada de Ecuador en Londres- revelara el martes un supuesto sistema de espionaje de la CIA para ingresar a smartphones, computadoras y televisores “inteligentes”, Trump parece haber enmudecido.

Según WikiLeaks, que revelo 8.761 documentos, los archivos digitales de la CIA están diseñados para explotar vulnerabilidades de dispositivos como Iphone, Android, Windows y los televisores Samsung, los que serían utilizados para escuchas. Trump, acostumbrado a tuitear sobre todo escándalo y materia, permanecía hasta anoche en silencio.

Trump se ha mostrado enfurecido ante las filtraciones de su administración a la prensa y ha exigido que se investigue. No obstante, frente a la revelación de WikiLeaks no ha emitido palabra.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo ayer que no se podía confirmar la autenticidad de los documentos. Sin embargo, afirmó que Trump está “extremadamente preocupado” por la filtración y que cualquiera que lo haya hecho “será considerado responsable legal en el mayor grado. Iremos tras las personas que filtraron la información”, señaló Spicer.

Luego, un portavoz de la CIA acusó a WikiLeaks de poner en peligro a estadounidenses, ayudando a rivales de Estados Unidos y socavar la lucha de Washington contra la amenaza terrorista.

Pero las recientes revelaciones podrían beneficiar a Trump. A finales del año pasado, las agencias de inteligencia de EE.UU. señalaron que Rusia habría interferido en la campaña a favor de Trump. A su vez, en enero se revelaron algunas conexiones de los miembros del gabinete con Moscú. Así, si los documentos de WikiLeaks se confirman, podrían dar respaldo a la versión del mandatario de que la CIA y otras agencias de inteligencia tienen miembros que filtran información y no protegen la confidencialidad.

Según dijo a La Tercera el analista político John Zogby, las revelaciones permiten a Trump realizar lo que mejor sabe hacer: “Campaña, campaña, campaña”. Zogby afirma que Trump aprovechará estas revelaciones, las que “alimentan los fuegos de su base que ven (…) a la CIA como detrás de todo mal”. Pero, advierte, que no cree que el Presidente pueda modificar a la CIA porque “tiene una enorme tecnología a su disposición. Los estadounidenses pueden temerlo, pero sentirse mejor sabiendo que funciona”. Zogby asegura que Rusia explotará esta filtración.

Algo con lo que coincide el analista John Pitney. “WikiLeaks probablemente recibió los documentos de Rusia, lo que demuestra la fortaleza de las capacidades de inteligencia”.