Una plaza pequeña, junto a un paradero de buses, en las cercanías del Metro Las Rejas. 16.30, la hora pactada para la cita. Entre la gente que transita por el sector se acerca una pareja joven, que reconozco de inmediato. Ellos no a mí. "¿Cómo estai', perrito?", saluda el hombre, un tipo de peculiar aspecto: amplios lentes ópticos, acné, el rostro pequeño, pero el físico grande, inflado; es el dealer, el que me venderá, como si fuesen dulces o cualquier aparato tecnológico, esteroides anabólicos andrógenos.

"Con éstos vas a crecer mucho, perrito. De la segunda semana que vas a notar como aumenta la fuerza y los músculos", persuade, mientras comienza a exhibir su arsenal de inyecciones y pastillas, el ciclo al que quiere someter al comprador. Un ciclo es un tratamiento con hormonas similares a la testosterona, lo practican físico culturistas y distintos deportistas para aumentar su masa muscular, rendimiento físico y fuerza. Todo es al ojo, sin un sólo respaldo médico.

"¿Es cierto que los testículos se encogen?", pregunto. "Sí. Se te achican y hay problemas de erección, pero es algo que se pasa después, con un buen postciclo estai", responde él, mirando a su pareja, que asiente con la cabeza.

Llegué a ellos a través de Facebook. Bastó ingresar a cualquier grupo especializado en ventas de suplementos deportivos y ver las solicitudes de esta clase productos.  En uno llamado All Fitness, por ejemplo, se lee a un usuario preguntando por Clembuterol, un poderoso anabólico. "Inbox", respondió el administrador. A través de la misma forma me acerqué a ellos.

Los medicamentos en oferta fueron tres: Dianabol (Metandienona, $22.000), Trembolona ($35.000) y Sustanon (un compuesto de cuatro derivados de la testosterona, $25.000), todos prohibidos en el deporte mundial; los tres sin registro en Chile. "Son seis tipos distintos de testosterona, ideal para el aumento de masa y fuerza", enfatizan. Sus envoltorios muestran una resolución sanitaria paraguaya, y lo que es peor, que uno de ellos es de uso exclusivo veterinario. "No te asustes si son para animales, probablemente esto es mejor que algo fabricado para un humano", aseguran.

¿Cómo  ingresaron al país? "Esto lo traen desde Paraguay y Argentina, en Chile no hay nada",  confiesan. "Se compran en Paraguay, los bajan por Argentina y luego los pasan a Chile. Yo me los consigo acá, aún no tengo el dinero ni los contactos para traerlos", explican sin tapujos. Al parecer, ellos son sólo traficantes menores.

Quince minutos de conversación y la transacción está hecha. Sin problemas me voy con sustancias por las que en Estados Unidos o Europa podría ser encarcelado. Que de utilizarlas producirían cambios irreversibles en mi metabolismo, dañarían mis riñones, hígado e incluso podría resultar estéril... Pero todo esto en la legislación chilena, como me entero más tarde, poco importa. Y no exagero: en Policía de Investigaciones no tienen registro de decomisos de estos medicamentos y desde el Instituto de Salud Pública dicen estar de manos atadas para sancionar, mientras en gimnasios y la calle las ampollas se venden sin ningún problema.

Eritropoyetina

En el mercado negro se puede encontrar mucho y con muy pocos resguardos, pero en el comercio establecido, donde se supone que sí existe control, la historia es similar. La sustancia más controvertida de los últimos 20 años en el deporte mundial es comercializada en el país sin mayores recaudos ni trabas. A diferencia de lo que se podría pensar, la Eritropoyetina Humana (o EPO) no requiere de una receta médica retenida. O sí, claro, pero no en la práctica. Sin mayores escrúpulos,me acerqué a las principales farmacias del país para requerir la ampolla por la que carreras completas se han desplomado, deportes o competencias se han visto ensuciadas. En todos los casos, la respuesta fue positiva. "¿Vende EPO?",  "sí, señor".

De acuerdo al registro sanitario del Instituto de Salud Pública de Chile, para adquirir esta sustancia es necesario presentar en farmacias una receta médica, cuando en los países del primer mundo su venta es considerablemente cautelosa. Al ser de uso hospitalario, su suministración es compleja, sin embargo, adquirirla es una operación sencilla en extremo. Hepta (del laboratorio Pharma Investi), Hypercrit (Pentafarma), Recormon (Roche) y Eritrelan (Complex Therapeutics), son los nombres y laboratorios con los que se comercializa la hormona. Es utilizada para el tratamiento de pacientes dializados, con anemia, insuficiencia renal crónica o en proceso de quimioterapia (ver infografía abajo).

Al estimular el porcentaje de hematocrito y la cantidad de glóbulos rojos en la sangre -que son los que transportan el oxígeno a todo el organismo- muchos deportistas se confunden y miran en esta sustancia el impulso necesario para despegar, y llevar su carrera a otros niveles de exigencia y rendimiento.

Recurrí a las farmacias Salco Brand, Ahumada, Cruz Verde, Doctor Simi y Galénica de Santiago Centro y Ñuñoa en busca de EPO. Lo primero que quedó en evidencia fue que en Chile sólo las tres principales farmacias son las que ofrecen este producto al público. "Es un medicamento muy específico, no lo vendemos nosotros", fue la respuesta en Doctor Simi y Galénica. Con esa información, la búsqueda se tornó aún más sencilla.

En todos los casos los resultados  fueron similares. Sin mayores reparos,  se consultaron los precios de la hormona en sus distintas presentaciones y marcas, se preguntó si es que para adquirirla era necesario presentar por escrito la recomendación médica y se explicó incluso que, pese a ser de uso en pacientes con problemas severos en la sangre, la necesidad de adquirirla era para fines "deportivos". Pese a que incluso en el envase está detallado que la venta del  medicamento es sólo con receta médica, apenas en una sucursal se exigió la presentación de ésta; en todas las demás la venta fue totalmente permitida.

El medicamento adquirido fue Eritrelan, en su presentación de 4.000 Unidades Internacionales (UI). Se vende por ampolla y su precio es de $18.710  en Farmacias Ahumada. Se suministra a través de una inyección subcutánea, que por lo general se pincha en la zona abdominal. "En la ficha dice que es de uso hospitalario. Sí te ayudará a mejorar el rendimiento, pero ese es el uso indebido que se le da (al EPO). Te la puedo vender, pero si la utilizas es bajo tu responsabilidad". Ésa fue la escueta recomendación al momento de la compra; no hubo advertencias de posibles trombosis, coágulos sanguíneos o infartos. Al menos, el vendedor deseó las buenas tardes al finalizar la transacción. Buen gesto.

El doping en Chile es una práctica común. En el deporte de alto rendimiento los casos aparecen de mes en mes para ensuciar la reputación del deporte criollo. En el aficionado la cifra estimada de tramposos ocasionales es desconocida, pero se estima que grande. Después de todo, si existe un tráfico tan amplio es porque la demanda de estos productos es grande. Y la regulación, al parecer, es nula.