Caso típico. Situación clásica. Es probable que a más de alguien leyendo esto le haya pasado alguna vez: al levantarse de la taza del baño después de un repaso por las redes sociales, o en alguna maniobra arriesgada —como orinar de pie respondiendo un WhatsApp—, el indispensable celular termina sumergido como un clavadista olímpico en el WC. Y como dice la juventud: era.

Se podría decir que cuando esto ocurre, el inanimado pero inteligente aparato vuelve a su estado original, a su elemento.

¿Cómo así? Según cifras de las Naciones Unidas, para la creación de un solo y mísero teléfono inteligente se utiliza la impresionante cifra de 13 mil litros de agua.

Son números difíciles de imaginar pero en resumen es muchísima agua y no digamos que es un elemento que sobra hoy en día en el planeta. La realidad es que si bien el celu es una interfaz para interactuar con el mundo digital, tiene un impacto en el mundo real bastante grande.

Es por eso que Apple, por ejemplo, en su reporte medioambiental anual, constantemente hace énfasis en sus esfuerzos por usar materiales reciclados, energías renovables, menos plástico y productos más duraderos.

Si eres una de las personas que lamentablemente perdió, sumergió o sufrió el robo de su celular, quizá después de conocer esta data te parezca una idea consciente (además de bastante conveniente en términos económicos) la alternativa de adquirir un smartphone reacondicionado o uno usado de segunda mano.

Diferencias entre reacondicionado y de segunda mano

Aunque parezcan sinónimos, no son lo mismo. Un celular reacondicionado, o refurbished si quieres que suene más elegante, es un equipo que por algún motivo fue devuelto por algún cliente a los pocos días (menos de 30); o un equipo que llegó a la tienda con algún defecto de fábrica; o que fue usado en vitrina o muestra al público; o cuya caja se dañó en algún traslado. Cualquier desperfecto o falla se corrige y el celular queda “como nuevo”, aunque técnicamente no lo es y por lo tanto no puede ser vendido como tal.

Los usados o de segunda mano, en cambio, son equipos que efectivamente tuvieron un uso por algún tiempo y que fueron vendidos por su antiguo dueño. Pueden estar en muy buenas condiciones —a algunos incluso se les arreglan algunos defectos—, pero llevan consigo el desgaste del primer usuario.

“La principal diferencia —escribió hace unos meses nuestro columnista especializado Alejandro Alaluf— es que los primeros han sido testeados, probados y certificados de que están como nuevos después de haber sido devueltos. O sea, sin fallas de origen. Mientras que el producto usado puede efectivamente estar en buen estado, pero sus posibilidades de falla pueden llegar a ser una lotería”.

Foto: Arnel Hasanovic.

Ecología celular

Ayleen Calles, CMO de la startup CompraTuCelu, donde comercializan productos tecnológicos usados, dice que es “importante ver a los productos de segundo uso como una posibilidad más accesible y ecológica”. También es una manera de combatir el mercado negro, ya que si se compran productos usados en sitios autorizados, “la segunda mano deja de ser sinónimo de baja de calidad y se consigue que la tecnología de última generación llegue a más personas”.

En su tienda, por ejemplo, puedes encontrar un iPhone 12 pro Max —que nuevo supera el millón de pesos— a “solo” $750 mil. Aunque sigue siendo un valor elevado, es alrededor de un tercio más barato que el “de paquete”.

Con todas esas ventajas —más económico y más ecológico—, aún así no es fácil incorporar este hábito en el público. “Los principales perjuicios tienen que ver con el aspecto social”, reconoce Javiera Pérez, también de CompraTuCelu, donde es COO. “Mucha gente que compra artículos usados, sobre todo tecnológicos, no comentan que estos no son nuevos, principalmente porque tienen miedo a ser juzgados”, comenta.

Pero dice que también hay otro factor: la desconfianza. “Las personas que nunca han adquirido un producto tecnológico usado pueden llegar a dudar sobre si su funcionamiento será el óptimo o si este presentará fallas, lo que de cierta forma es entendible”, asume.

Ayleen Calles asegura que en su negocio desarrollaron “un software que determina fallas, bloqueos por fraude o robo, para que así el proceso sea eficiente y confiable”. De tener algún problema, cuentan con una transparente política de garantías.

Lo importante es entender que comprar un celular de segunda mano en una tienda establecida no es lo mismo que adquirirlo en el Marketplace de Facebook o desde algún conocido de un conocido que lo esté vendiendo. Ahí sí que la persona se expone a una ruleta de problemas, que van desde que no tenga todas sus piezas originales, que venga con una falla escondida o que sus componentes estén muy desgastados, hasta sufrir un fraude o que se bloquee por denuncia de robo.

“Esos son los principales inconvenientes que se presentan al comprar de manera informal, donde se puede tratar de teléfonos robados o comprados con planes a las compañías, y que al venderlos dejan de pagar las cuotas”, agrega.

En primer lugar, ella aconseja que siempre que se adquiera un equipo de segunda mano se consulte en el sitio de la Subsecretaría de Telecomunicaciones por el IMEI, que es el código único de cada aparato, para asegurarse de que no tenga riesgo de bloqueo.

“Al mismo tiempo, hay que estar en conocimiento de las condiciones en que se encuentran las pantallas, baterías y entradas de carga. Recomendamos utilizar algún software para testear el producto: así se descartan fallas de placa que a simple vista no se evidencian”, recomienda.

Ellas tienen tres categorías para determinar el estado en el que se encuentra: el Grado A (o el “impeke”, como lo apodan) es para equipos que funcionan al 100%, con pantalla original y algunos detalles mínimos y cosméticos en su chasis. El Grado B (o el “piola”) se lo dan a teléfonos que andan perfecto pero cuyas pantallas pueden tener ciertos defectos, como manchas o puntos de luz, pero que no afectan su rendimiento. Y el Grado C (o el “funeke”), que se entrega a celulares más deteriorados, aunque no los venden en la tienda.

Hay algunas marcas y modelos que son más capaces de resistir el paso del tiempo, y por lo tanto pueden ser más confiables de comprar en segunda mano. “Considerando que los teléfonos de segundo uso están propensos a tener un desgaste natural, lo ideal es escoger aparatos que tengan un correcto equilibrio entre calidad y durabilidad, tanto de la batería como del equipo en general”, dice Pérez. “En ese sentido, y desde nuestra experiencia, creemos que el iPhone XR y 11 cumplen a cabalidad con eso último”.

iPhone XR 64GB (segunda mano - Grado A) / Precio nuevo: $519.990

https://compratucelu.cl/producto/iphone-xr-red-64-gb-grado-a-2/

239.990


Felipe Bahamonde, Fixed Asset Specialist de la empresa de soluciones tecnológicas Zenta Group, aporta con otras sugerencias. “Al momento de revisar el equipo de forma presencial, recomiendo probar la tarjeta SIM de la compañía para revisar si funciona correctamente y hacer ahí mismo una llamada de prueba, para chequear también el auricular y el micrófono del celular. Además conviene revisar el porcentaje de batería en las configuraciones del celular, y en el caso particular de equipos modelo Apple iPhone, asegurarse de que el equipo esté libre de cuentas iCloud”.

Bahamonde cree que si se toman estas precauciones —y todo se encuentra en buenas condiciones—, comprar un celular de segunda mano es una gran idea. “En primer lugar por el ahorro que significa, entre un 30% y 50% del valor normal del equipo, y segundo porque se contribuye a generar menos cantidad de basura electrónica y de cierta forma a reciclar tecnología”. En esa línea, recomienda “optar por marcas y modelos de celulares que envejecen bien y tienen hartos años de vida útil, como por ejemplo los iPhone”.

Reacondicionamiento celular

La otra opción, menos barata pero más confiable, es la de los teléfonos reacondicionados. Bahamonde pasa el dato: “las compañías disponen de equipos categoría outlet o reacondicionados, donde el riesgo de problemas es mínimo. En algunas ocasiones pueden venir con detalles estéticos pero no técnicos, y por norma deben funcionar al 100%”, asegura. “Es una opción muy recomendada”.

Y los datos lo apoyan. Según la consultora IDC, los teléfonos reacondicionados tienen una proyección de mercado de más de 65 mil millones de dólares a nivel global para el año 2024, con un crecimiento anual del 11.2%. O sea, crecen más rápido que la inflación.

Nuestro periodista especializado en tecnología, Alejandro Alaluf, explicó hace un tiempo que un celular reacondicionado se diferencia de uno “usado” o “de segunda mano” en que el reacondicionado es uno que fue devuelto a los pocos días de uso, porque simplemente al cliente no le gustó o le pilló alguna pifia, pero que volvieron a darle las mismas condiciones —de ahí su nombre— que tenía cuando estaba nuevo. También se venden como reacondicionados algunos a los que simplemente la caja se les marchitó. O sea, detalles menores. Un celular así es “restaurado, mejorado y reembalado para ser nuevamente vendido, esta vez a un precio muy inferior al original”.

Un buen lugar para encontrar modelos de estas características es Reuse, tienda especializada en equipos reacondicionados. También hoy el retail está vendiendo modelos de estas características, y las diferencias de precio pueden llegar hasta los 450 mil pesos.

Samsung Galaxy S21 128GB (reacondicionado) / Precio nuevo: $679.990

$599.990 enReuse

Tomás Ulloa, socio fundador de Reuse, recomienda revisar si el vendedor o empresa tiene buenos comentarios, “que entreguen boleta, defina la procedencia del producto y que ojalá tenga garantía de 12 meses; eso es lo ideal”. Por otro lado, le parece que los días de retracto son importantes. “Nosotros damos 10 y estamos ampliando a 30 días de retracto, para que la gente esté segura y si no le gusta el producto lo puede devolver o cambiar por otro”.

Dentro de las cosas que hay que fijarse antes de adquirir un celular reacondicionado, Alaluf advertía que “puede que dentro de la caja falte un cable, los audífonos o cualquier otra pieza de fábrica. Hay que tener ojo con eso y ser claro y directo en preguntarle al vendedor qué está ofreciendo exactamente”.

Otro lugar donde puedes encontrar teléfonos reacondicionados es Rephone, empresa que define su narrativa así: “Nos motivó el pensamiento de que el día de mañana pudiéramos mirar atrás y decir que en algo ayudamos al planeta. Que nuestros hijos fueran partícipes de un mundo mejor y que comenzamos con la telefonía”.

Si lo piensas, no está nada mal estar ayudando al planeta y de pasada haciéndole un favor a tu economía personal —o viceversa— después de una acción tan poco feliz como botar el celular al water o perderlo carreteando.

Alaluf reconoce que al momento de comprar un celular reacondicionado el azar, la impulsividad, el presupuesto o la acuciosidad al momento de fijarse bien en el estado del producto tienen mucho que ver en el resultado. Sugiere, sin embargo, mantenerse dentro de los márgenes de las marcas más consolidadas, como Samsung o Apple, ya que “Xiaomi, por ejemplo, aunque tengan modelos de alta gama muy interesantes, suelen ser menos duraderos y por ende no tan recomendables en la categoría reacondicionados”.

Y no se equivoca nuestro columnista: un informe de la agencia Counterpoint concluyó que las marcas más vendidas globalmente en modelos reacondicionados son Apple y Samsung y que casi un tercio de los compradores son de América Latina.


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 3 de junio de 2022. Los valores y su disponibilidad pueden cambiar.