El 21 de marzo de 2006, hace 15 años, Jack Dorsey, aún a modo de prueba, escribió por primera vez en Twitter. En ese entonces eran solo 140 caracteres (hoy permite 280), “just setting up my twttr”, lo que significa “solo arreglando o configurando mi twttr”. En ese momento, Twitter aún no era lanzado a público.

Desde que Jack Dorsey, junto a los ex trabajadores de Google, Evan Williams y Biz Stone, Evan Henshaw-Plath y Noah Glass la fundaran, la red social ha sufrido grandes transformaciones, sobre todo en el modo y manera de utilizarla.

La plataforma, que actualmente tiene más de 300 millones de usuarios en todo el mundo, generando 65 millones de tuits al día y 800.000 búsquedas, ha sufrido una serie de importantes transformaciones.

Más allá de cambios en el diseño, cambiaron sus usuarios y el contenido que se emite en ella.

Los trending topics son una clara muestra de los temas que están vigentes en la agenda de la gente. Imagen referencial.

Gabriel Jefferies, socio y director Digital y de Estrategia de Agencia Jenaro y licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Mayor, señala que Twitter ha sufrido transformaciones radicales, “equiparables a las dramáticas transformaciones que estamos viviendo a nivel mundial. ¿El mundo cambió a Twitter o Twitter cambió al mundo? Yo creo que es una relación simbiótica y en constante evolución por eso tiene vigencia para rato”.

Twitter da cuenta del momento que vive la sociedad, es una especie de termómetro de cómo está la gente. “Sin duda. Es como una versión moderna del people meter, basta mirar los trending topics para entender los temas que están vigentes en la agenda de la gente: desde el partido de fútbol, la cuarentena, el meme de moda, el último capítulo de Wandavision o el Mandalorian o la teleserie de la televisión abierta”, explica Jefferies.

En un comienzo era conocida como la red social para periodistas o para obtener información periodística. Esto ya no es exclusivamente así. Hoy es una importante fuente de opiniones, tanto de usuarios conocidos como desconocidos.

Incluso, muchos de ellos, a través de cuentas falsas. En 2018, Twitter hizo la primera limpieza de este tipo de cuentas, con el objetivo de mantener la transparencia y la conversación entre usuarios reales.

Sin ser tan masiva como otras redes sociales, “es innegable la influencia que tiene a nivel social porque “desmediatiza e inmediatiza” la voz de los líderes de opinión, y lo hace en tiempo real”, establece Jefferies.

Principio de Pareto

En noviembre de 2009 apareció la versión en español, luego salió a la bolsa. Hoy, la firma factura más de 2.500 millones de dólares anuales y tiene un valor en bolsa superior a los US$ 10.000 millones.

Un hecho curioso se produjo en los últimos días. La publicación emitida por Dorsey en 2006 fue vendida por US$ 2,9 millones. El ganador de la subasta fue Sina Estavi, CEO de Bridge Oracle.

El mencionado tuit es considerado uno de los activos digitales más importantes de la era de las redes sociales. El nuevo dueño si lo desea podría borrarlo, aunque por ahora se mantiene en línea. El propio Twitter explica que comprar un tuit significa adquirir “un certificado digital del tuit, único porque ha sido firmado y verificado por el creador”.

Jefferies considera que bajó quizás el contenido periodístico mediatizado, porque lo que escriben en Twitter muchas veces “es” la noticia. Aunque sea un bajo porcentaje, genera mucho. “Por ejemplo, creo que la ley o principio de Pareto se aplica en dos ámbitos: el 20% de lo que se habla es el 80% de lo que vale la pena, se transforma en la noticia que luego replican los medios”.

La red social cuenta con más de 300 millones de usuarios. REUTERS/Kacper Pempel/Illustration/File Photo

Por otro lado, desde la misma lógica “cuando hablamos de líderes de opinión relevantes en el mundo político, social, empresarial y de innovación (excepto del entretenimiento que hablan por TikTok o por Instagram), el 80% del contenido relevante que se genera por parte de ellos, me atrevería a decir que viene de Twitter, explica Jefferies.

Se trata de una plataforma, que incluso es utilizada para anunciar medidas a nivel gubernamental. “En esta red vemos correr medidas de Gobierno, escándalos, denuncias y renuncias, anuncios y despidos, cancelaciones y celebraciones como si estuviéramos en vivo y en directo”, argumenta el licenciado en Ciencias de la Comunicación.

“Todo eso con dos caras: a la vez que es una herramienta de democratización, también existe en un riesgo constante de generar sesgo y polarización, cuando tendemos a creer que la opinión y los likes y retuits de una parte - que sigue siendo una minoría- sean extrapolables al todo de una sociedad”, explica Jefferies.