Chile camina hacia Francia

Más de la mitad del plantel galo que disputa la final del mundo tiene sangre extranjera. Un fenómeno creciente a nivel global y que en el país empieza a tomar forma con el importante aumento de inmigrantes.


Hace rato que el chileno no es el único idioma que se escucha en Chile. Acentos varios, palabras con otro significado, con otro color, se escuchan en las calles, tiendas, barrios o espacios comunes de prácticamente todas las ciudades del país. Ni siquiera es novedad toparse en la esquina con dos personas hablando creole, un idioma absolutamente diferente al castellano. Son los nuevos tiempos de un país que se está relacionando estrechamente con la palabra inmigración.

Un fenómeno que, por decirlo de alguna forma, está de moda. Aunque según el sociólogo deportivo Andrés Parra, está “recién en pañales”, si la comparación es, por ejemplo, con la selección francesa que jugará este domingo la final de la Copa del Mundo, donde 14 de los 23 jugadores que conforman el plantel tienen origen extranjero (principalmente africano).

Debido a la integración de colombianos, haitianos, peruanos y venezolanos, entre otras nacionalidades, la pregunta, que hoy suena exagerada, es una: ¿Alguna vez Chile llegará a ser Francia? Parra intenta dar una respuesta:“Nos falta mucho para ser como Francia. Acá hay un importante avance en multiculturalidad, pero son polos, extremos. Porque Francia, con sus colonias, incluso movió a sus escuelas de fútbol a territorio africano y los clubes derechamente inscribían a sus niños en la federación, sin mayores consultas”.

En lo que sí se detiene el académico es en el factor inmigración como una variable de crecimiento del deporte nacional, no sólo del fútbol. “En las próximas dos generaciones ya deberíamos tener una mayor manifestación. Ahora, a un país sedentario como el nuestro están llegando culturas que tienen el deporte más incorporado a su vida. Por eso, es muy posible que nos vayamos ampliando a otros deportes. Como jugar más béisbol, por ejemplo”, recalca el sociólogo.

Lo cierto es que Chile siempre ha sido un país de inmigrantes. Los alemanes en el sur, los croatas en el Norte Grande y la zona austral, por destacar algunos. El punto es que buena parte de los que arribaron se relacionaron originalmente con deportes más exclusivos que el fútbol, indica Andrés Parra. Ahora el efecto es contrario, porque la mayoría de quienes se establecen en Chile provienen de estratos sociales más populares, donde se ve al balompié como “una forma de superación, ya que es bastante lucrativo para ellos”. Es decir, un Vidal, Medel o Alexis Sánchez, pero con sangre de otra latitud.

Los clubes profesionales se han dado cuenta de este nuevo escenario y arman pruebas de talento para jóvenes de sangre no chilena (ver página 59). Desde la ANFP responden por esto. “En los equipos de nuestra asociación hay jugadores hijos de migrantes que son elegibles para nuestras selecciones menores. Es un proceso que tiene que ver con los clubes. Lo que hacemos nosotros es que a esos jugadores los vemos como un posible seleccionado más en las distintas categorías”.

En 2017, desde Quilín se le entregó a Unión Española un premio por su labor social. “Se lo dimos porque tiene un proceso de integración importante con migrantes en todo sentido”, explican desde el departamento de comunicaciones de la Asociación. “La ANFP está atenta al devenir de los equipos. Los estamos mirando siempre. Si el jugador tiene talento, independiente de su origen, seguro va a ser considerado. La integración de los migrantes es un proceso que se va a dar de manera natural”, agregan.

Otras disciplinas

Ya lo dijo Parra, quien proyecta una influencia importante de la sangre extranjera en el deporte local, no necesariamente en el fútbol. El atletismo y el básquetbol son otras disciplinas que ya trabajan en la incorporación de talento extranjero en su trabajo formativo. “La experiencia es realmente buena. Ellos tienen una cultura y una mirada diferente sobre el deporte, lo ven como una solución de vida. Generalmente son chicos que nos muestran el valor del esfuerzo. En la UC los estamos bucando para que jueguen y se integren al sistema deportivo. Y el resultado ha sido extraordinario. Los chicos atléticamente son mejores”, recalca Miguel Ureta, entrenador de básquetbol de Universidad Católica, que trabaja con menores migrantes en Estación Central.

Juan Luis Carter, timonel de la Federación de Atletismo, da su punto de vista: “Es claro que el tema beneficia, siempre y cuando esté bien encaminado. Mi aprensión es que a medida que los blancos van perdiendo espacios, el deporte retrocede en la concepción de aceptación social. Es algo así como que los negros juegan básquetbol y los blancos estudian. Esto impactará en la sociedad chilena bastante más allá de las canchas, pistas o gimnasios”.

¿Chile llegará a ser como la selección de Francia? Difícil responder eso hoy. Pero la mezcla de razas y naciones está más que presente en el país. Y seguirá creciendo. “No nos vamos a dar ni cuenta de que eso va a pasar. De a poco está pasando. Y vamos a pensar que Chile es un país multicultural”, sentencia Parra.

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