En el corazón de Valentina

La triatleta chilena acaba de tener su segundo hijo y se pierde una carrera que ha ganado dos veces. Aún así, tira de experiencia y ejerce de cicerone para analizar el circuito araucano.


Valentina Carvallo, dos veces ganadora en Pucón, siete ediciones participando, verá la carrera de 2019 desde afuera. Cosas de la maternidad: hace solo 11 días dio a luz a su segundo hijo. Pero es una autoridad de la prueba y como tal acepta analizarla kilómetro a kilómetro para La Tercera.

1. Al agua
“Hay que entrar lo más rápido posible a pesar de la piedrecilla, para llegar bien a la primera boya. Habrá mucha gente en el agua, hay que evitar que te pasen por arriba. Buscar un buen lugar donde no te lleguen manotazos y no te ahoguen. Pasa mucho que te pasan por arriba y dificulta la natación, sube el pulso y te vas cansando más”.

2. La mitad de la “M”
“Cuando sales en la mitad del nado son cerca de 40 metros donde debes correr y son asesinos. Es muy desgastante, te metes al agua después y es como si te hubiera pasado un camión por encima. Es importante tomarlo con calma y no desesperarse pensando que te queda la mitad y vas muerto”.

3. Rumbo a la bicicleta
“Cuando llegas de vuelta a la orilla recomiendo que, cuando toquen con la mano la arena, hagan delfines y se paren. Pero no correr mucho en el agua, porque es más desgaste que el avance. La salida es súper intensa, el pulso sube a mil. Pasando la escalera, la transición debe ser con calma para no entrar tan acelerado a la bicicleta”.

4. El apoyo de la gente
“Es de las pocas carreras en el mundo donde te recargas de energía con el cariño de la gente, que te grita mucho. Sales del agua y está la barrera llena de gente, todos gritando, apoyando en los pocos minutos que pueden verte. La mística que tiene Pucón es esa, es de las pocas ciudades del mundo que se paraliza por la carrera, que no entra gente, que cortan las calles. Se genera no solo por la vista al volcán y la vegetación en la península, sino que ese ambiente rico que te hace enamorar de la carrera”.

5. El difícil pavimento
“Hay que abrocharse bien los zapatos, con calma, porque a la salida, el suelo es corrugado, con harto hoyo, de repente hasta perros, lomos de toro. La primera parte, que vayan atentos, con las manos en los cachos, intentando esquivar los hoyos”.

6. Camino internacional
“A la salida del pueblo, cuando llegas a calle O’Higgins y al camino internacional, está perfecto. Debes pasar la rotonda, los lomos de toro, pero el resto es espectacular. Es una carrera desafiante, te va comiendo las piernas, con altos y bajos. No hay que desesperarse con el viento, a la vuelta van a volar por ese camino. En Pucón nunca se sabe, toca viento a favor o en contra”.

7. Curarrehue y retorno
“Son cerca de diez kilómetros desde Curarrehue al retorno. Al llegar ves una bajada y está la curva. Se hace dura, pero debes tomarla con calma y agarrar agua en el puesto de abastecimiento. Es fundamental cambiar las caramayolas, porque quedan 45 kilómetros todavía. Se hace una carrera rápida a la vuelta, del aeródromo al cementerio pasa rápido. En el pueblo se baja un poco la velocidad y en las transiciones hay que sacarse los zapatos, encima de la bici, para llegar sin problemas”.

8.- La última etapa
“Sales de la zona de transición y te vas a la península. En el pueblo debes aprovechar cada parte, porque una vez que entras a la península es sube y baja, no agarras ritmo en velocidad. En la subida, pasos cortos, son muy come piernas, hay que aprovechar todas las bajadas para correr y en el pueblo, pasos largos”.

9. Retorno a la planicie
“Agarras mucha velocidad, llevas un ritmo decente. No hay que ponerse nervioso, porque en la península tomas cualquier ritmo. En el pueblo hay que aprovechar de agarrar las curvas en la primera vuelta. Es lo máximo, porque vienes de subida tres veces intensas y vienes de un sube y baja. Acá está lleno de gente alentando, es una sensación de correr en tu casa, un impulso, te recargas de energía”.

10. El kilómetro sin fin
“El último kilómetro se hace eterno. La alfombra verde hacia la playa es eterna, nunca he dado por ganada una carrera hasta que cruzo la meta. Es un minuto emocionante la última parte. Es una carrera de muchas horas, donde vas con el corazón en la mano. Es un minuto tan tuyo y de la gente que te ha acompañado que hay que disfrutarlo sea cual sea el lugar en el que llegas. Lo importante es disfrutar la carrera y la meta, por todo el tiempo que diste para llegar ahí”.

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