Todos los caminos conducen a Pulgar

El volante tendrá que darle la razón a Rueda de su elección como el mediocentro del futuro. Sin Reyes, lesionado, y con Díaz exiliado, ahora tiene la pista libre.


Su presente en la Serie A sería motivo suficiente para darle una camiseta de titular en la Selección. En una etapa en que la Roja ha virado desde Europa hacia México, Erick Pulgar (25) ha ido contra la corriente de la mayoría de los convocados por Reinaldo Rueda en el último año, ganándose un lugar en el Calcio con buenas actuaciones y goles, un aspecto en el que nunca destacó en Chile.

Si a ello se le suma que Lorenzo Reyes (27), uno de los mediocentros más utilizados por el técnico colombiano, quedó descartado de la Copa América por lesión, y que Marcelo Díaz (32) sigue relegado, todo apunta a que el 2019 debiese ser el año de la consolidación del antofagastino en la Roja.

Curiosamente, hasta ahora, Rueda ha tenido más elogios que minutos para Pulgar, quien debutó hace poco más de cuatro años en la Roja. En Rancagua, bajo el mando de Jorge Sampaoli, el actual mediocampista del Bologna hizo su aparición como titular en un amistoso ante Estados Unidos. En su bitácora se incluye la Copa Centenario, donde vio acción en la semifinal ante Colombia.

“En este momento no considero que Marcelo Díaz sea importante para nosotros. Es un jugador que tiene una inteligencia técnica, que nos complicó cuando lo tuvimos como rival. Sensacional. Pero en este momento hay otros jugadores que pueden llegar a esa dimensión, como Diego Valdés (25) o Erick Pulgar”, afirmó el año pasado Rueda, para dejar en claro su predilección por el nortino, quien después de pasar buena parte de su etapa juvenil como lateral derecho y zaguero central, encontró en el corazón de la cancha su lugar en el fútbol.

Si fuese por convocatorias y loas, Pulgar sería a esta altura una pieza inamovible para Rueda. Sin embargo, los números dicen otra cosa. El año pasado el exjugador de Universidad Católica no dispuso de muchos partidos como titular en la Roja. Apenas dos encuentros le dio el colombiano desde el arranque (Serbia y Costa Rica), siendo en varios otros suplente. Incluso, en algunos ni siquiera ingresó, lo que de algún modo va a contramano de la lectura pública que hace el seleccionado sobre su importancia en el equipo.

Su mejor partido ocurrió justamente ante México en Querétaro, en octubre pasado, cuando entró en el segundo tiempo. Aquella noche donde la Roja ganó 0-1 con tanto de Nicolás Castillo, el nortino dejó buenas sensaciones, al punto que al amistoso siguiente, frente a Costa Rica en Rancagua, asomó como estelar.

Por eso esta gira por tierras estadounidenses suponen una oportunidad importante para Pulgar. Primero, para demostrarle a Rueda que efectivamente puede ser ese mediocentro que tanto ha buscado. Para hacer olvidar y también enterrar de una vez por todas el debate por Marcelo Díaz. Y también para demostrarse a sí mismo que puede ser un futbolista confiable para sus compañeros. La predilección del técnico colombiano por un mediocentro de buena recuperación y agresividad más que de organización, lo convierten en un candidato lógico para llenar el vacío que dejaron Reyes y Medel (31), uno que jugó buena parte del 2018 en esa zona de la cancha antes de convencer al seleccionador que debía estar en el centro de la zaga.

En la nómina que llevó el entrenador para los amistosos ante México y Estados Unidos, el nortino tiene como competencia directa al colocolino Esteban Pavez (28), a quien Mario Salas volvió a ponerlo como mediocentro. Cuesta creer que Rueda incluya en la discusión del volante central a Charles Aránguiz (29), quien en el Bayer Leverkusen viene cumpliendo buenas actuaciones en esa posición. Seguramente, el Príncipe volverá a su zona natural en la Roja, que es la de volante mixto o interno.

Sea cual sea el dibujo táctico que elija Rueda, su búsqueda de un mediocentro está abierta. Y de todos los candidatos, Pulgar arranca con ventaja. Habrá que ver si de una vez el nortino le da la razón al técnico. Que los elogios, no se los lleve el viento.

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