La carrera de la derecha por la RM: Mañalich se despliega, Cruz Coke gana apoyos en la UDI y Ossandón busca fondos

En Chile Podemos Más creen que el sector podría escoger a dos de los cinco senadores, siendo Manuel José Ossandón (RN) y Jaime Mañalich (ind. Evópoli), a quienes miran con más fuerza. El oficialismo apuesta a elegir hasta tres senadores. Ahí preocupa la arremetida del Rojo Edwards y el Partido Republicano.




Recorriendo terreno, visitando vecinos y desplegándose comunicacionalmente. En eso están en estos días los seis candidatos que compiten al Senado por la Región Metropolitana (RM) del bloque oficialista Chile Podemos Más.

Se trata de los incumbentes de RN, Manuel José Ossandón y Marcela Sabat; de las cartas de Evópoli, el exministro de Salud Jaime Mañalich (ind.) y el diputado Luciano Cruz-Coke, y las apuestas de la UDI, la exseremi de Justicia, Carolina Lavín, y la dirigenta Daniela Cabezas.

La senatorial de la metropolitana se asoma como una de las carreras más tensas dentro de la derecha,. Y es que en un escenario realista el sector podría elegir a dos de los cinco congresistas que se escogen. La expectativa más ambiciosa es lograr tres en una competencia que aglutina a 45 candidatos y donde hay dispersión de votos de la derecha por la inclusión del Partido Republicano, que compite con José Manuel Rojo Edwards.

En la oposición la carrera por la RM no es menos difícil. El PS desechó un cupo extra en la zona y corre con Paulina Vodanovic que tiene bajo conocimiento; el PPD no logró convencer a Francisco Vidal para competir por el cupo que deja Guillo Girardi y, finalmente, inscribió a su presidenta Natalia Piergentili que tampoco tiene un alto perfil público. La DC apuesta a Gabriel Silber, el PC a Guillermo Teillier (PC) y Claudia Pascual y el FA a Karina Oliva (Comunes). El mundo independiente, en tanto, confía en la arremetida de Fabiola Campillay.

En la derecha creen que Ossandón y el exministro Mañalich son las cartas fuertes, aunque otros creen que Edwards podría dar una sorpresa que desarmaría el naipe en el sector.

Un buen resultado en la metropolitana sería un alivio para derecha, que viene de duras derrotas en las megaelecciones del 15 y 16 de mayo. De ahí que el oficialismo reforzó sus esfuerzos para asegurar una buena plantilla. Fue en ese marco que se hicieron gestiones para convencer a Mañalich de competir, lo que produjo que Evópoli moviera a Cruz-Coke para que fuera su compañero de lista.

Con una figura de alto conocimiento como Mañalich en Evópoli y con Ossandón a la cabeza de la carrera (hasta ahora) la UDI quedó como la colectividad que más débil en la disputa, pues ni Lavín ni Cabezas tiene alto conocimiento público.

Cruz-Coke con apoyos UDI

Cruz-Coke se ha desplegado en terreno apelando a distintas sensibilidades dentro del oficialismo. Así ha logrado captar a un sector de la UDI que lo ve como un carta más competitiva que las elegidas por el partido.

En la UDI se menciona al exsenador Carlos Bombal, y al militante histórico Alfredo Galdames entre los apoyos gremialistas de Cruz Coke. “Hay que premiar y apoyar a las personas que están dispuestos a arriesgar su futuro político por defender la democracia en Chile”, dice Galdames.

La convencional constituyente cercana a ese partido, Marcela Cubillos, apoyó al exministro de Cultura por redes sociales, mientras que al diputado UDI, Jorge Alessandri, se le ha visto varias veces haciendo terreno con el candidato de Evópoli, al ser ambos cercanos y compañeros de distrito.

“Esta no será una elección exclusivamente partidista para la derecha ya que el electorado juzgará a cada postulante por su capacidad y trayectoria de atreverse a votar en contra de medidas dañan la institucionalidad del país versus aquellos que se dejan arrastrar por la presión de la opinión pública”, dice Cruz-Coke.

Mañalich no se ha quedado atrás y por estos días busca apoyos transversales. Así reclutó a la exseremi, Ruth Olivera (RN), como su jefa de campaña, mientras que también trabaja con el militante de Evópoli, Nicolás Mendoza. Hasta ahora no tienen a nadie de la UDI dentro del comando.

La idea del exministro es hacer una campaña muy basada en lo digital y redes sociales, ya que es un candidato con alto nivel de conocimiento pero en su equipo sienten que no toda la gente sabe que va de candidato.

Además, se encuentran en conversaciones con la agencia Briones y Asociados para ver los temas comunicacionales. En su equipo recalcan que van a visitar todas comunas, pero le darán menos prioridad a los distritos 12 (Puente Alto, La Florida y otras comunas), 13 (San Miguel, La Cisterna y otras comunas) y 14 (San Bernardo, Buin y otras comunas).

Ossandón tramita un crédito

En RN la apuesta es que Ossandón arrastre a su compañera de lista, Marcela Sabat. En el entorno del actual senador, reconocen que una de las complicaciones que tiene es el factor económico, pues el mismo parlamentario ha dicho en entrevista con La Tercera que perdió “todos” sus ahorros en el juicio por la acusación de supuesto tráfico de influencias, lo que representaban cerca de $250 millones.

De ahí que Ossandón se encuentra gestionando un crédito bancario, bajo la creencia de que no recibirá aportes electorales, como ocurrió el 2013 cuando se enfrentó contra Laurence Golborne (UDI) quien contaba con mucho más dinero para la campaña: $901 millones de Golborne contra $521 millones del “Cote”.

De hecho, según el desglose de aportes electorales del Servel, hasta ahora Ossandón figura sin donaciones. Cruz-Coke aparece con $20.710.000, con aportes del director del CEP, Leonidas Montes ($1 millón), del exministro de Educación, Gerardo Varela ($500 mil) y del exministro de Economía, Félix de Vicente ($2 millones), entre otros. Mañalich también aparece con aportes ($630 mil), uno de ellos también de Varela ($500 mil).

Con todo, en el equipo de Ossandón esperan hacer campaña de la misma forma que en las primarias presidenciales del 2017: Haciendo terreno y entregando pancartas por las calles. Su bandera de lucha será el combate al narcotráfico, y también una de sus apuestas es apelar a su histórico bastión electoral: Puente Alto, comuna donde fue alcalde y al ser una de las más grandes (395.114 electores para los últimos comicios) puede conseguir a un mayor caudal de votación.

Sabat, por su parte está intentando hacer un trabajo más colectivo que personal, y fuentes de RN dicen que incluso podría estar acercándose a Ossandón, pese a que hay otros en ese partido que desestiman estas versiones.

De todas maneras, algunos en RN sienten que a Ossandón le podría perjudicar el lío judicial que tiene con su primo, el exalcalde de Pirque, Cristián Balmaceda, lo que podría beneficiar a Sabat, quien podría apelar a que su figura es nueva, pues solo lleva en el Senado desde el 2020 cuando fue designada en el cupo que dejó Andrés Allamand por llegar al gobierno como ministro.

“Creo que por fin llegó la hora de que la RM renueve sus liderazgos y que elija a una senadora que responda a los nuevos desafíos de la región. Mi candidatura está basada en tres ejes que para mí son fundamentales: Que somos un proyecto colectivo, con enfoque ciudadano y que busca recuperar la confianza de las personas en las instituciones”, dice Sabat.

UDI cuesta arriba

En la UDI es donde sienten que no tienen posibilidades. De todas maneras, las dos candidatas se encuentran haciendo esfuerzos por conseguir el mejor resultado posible. En el caso de Cabezas se ha destacado que cuenta con el apoyo de Pablo Longueira, quien se presentó como su jefe de campaña.

En el entorno de la candidata, de todas maneras, dicen que hasta ahora Longueira no ha tenido un rol tan activo, pero que se han sumado otros referentes de la UDI, como el exministro del Interior, Víctor Pérez, y el convencional Ricardo Neumann. El primero no pudo ser contactado para preguntarle, mientras que del entorno del segundo confirmaron las cercanías.

La otra candidata, Carolina Lavín, hizo efectiva su renuncia como seremi de Justicia de la RM la semana pasada. Antes de eso, estaba en su periodo de vacaciones haciendo campaña. Su arremetida entró con polémica enseguida, pues ocupó el eslogan “la buena de la familia”, lo que le valió un reto de parte de la directiva, ya que varios lo entendieron como una referencia al excandidato presidencial, Joaquín Lavín, quien perdió las primarias de Chile Vamos.

Al otro lado de la derecha, en el Partido Republicano su apuesta es el excandidato a gobernador, José Manuel Rojo Edwards. Su estrategia de campaña será enfocarse en los temas de seguridad, y también de terreno en conjunto con el candidato presidencial de su partido, José Antonio Kast.

Para ello, el “Rojo” se enfocará en las zonas donde obtuvo mayor votación del total de 171.909 sufragios que logró en la RM. En los Republicanos ven como mejor desempeño para Edwards las zonas norte y sur de Santiago, pero reconocen que uno de sus flancos es el histórico bastión electoral de la derecha: El distrito 11 (Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén).

Ahí el diagnóstico que tienen en el entorno de Edwards es que el electorado de derecha de esa zona, tiende a votar por los partidos tradicionales por un tema de incertidumbre económica, y no se arriesga con partidos nuevos como los Republicanos. Pese a esto, en la tienda ahora piensan que tras el debate presidencial -en que a Kast se le vio superior a Sichel- la percepción de la gente podría cambiar, e influir a nivel senatorial.

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