Los conflictos del Tohá (y socialista) que quiso quedarse con Piñera

Junaeb presenta resultados del mapa nutricional 2018

21 de FEBRERO del 2019/SANTIAGO El director de Junaeb, Jaime Tohá Lavanderos, presentó los primeros resultados del Mapa Nutricional 2018, que muestran la nutrición de los escolares a nivel nacional. FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

El hijo del diputado homónimo y sobrino del fallecido ex ministro de Defensa de Salvador Allende asumió la dirección de la Junaeb cuando terminaba el gobierno anterior y quiso quedarse con el de Piñera. Despidió a funcionarios de su partido, el PS, y por eso enfrentó una causa en el Tribunal Supremo donde dicen que su apellido pesó. Fue absuelto. Acá, la historia, y sus razones: "Tohá lo llevo con el máximo orgullo, pero tampoco me inhibe de hacer las cosas en que creo".




Cría gallinas. "Las crío porque estamos empeñados en rescatar la casi extinta gallina prehispánica mapuche. Soy el presidente de la Asociación de Criadores de Gallina Indígena Chilena, que creamos con un grupo de personas. Es por este tema del huevo azul; nos hemos puesto la misión de hacer un rescate patrimonial y que quede a disposición del pueblo mapuche y de Chile".

Jaime Tohá Lavanderos (ingenierio agrónomo de la UC, ex vicepresidente de la FEUC) cuenta sobre una de sus dedicaciones con entusiasmo, pero nunca tanto como con el que relata el compromiso -dice- que siente al dirigir la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb): "Es una institución de lujo; estuve 12 años en Mozambique y vi como los niños se morían de hambre". Una pasión que no tiene por la política, al decir de sus conocidos y amigos. Y cuando habla, se le nota.

Para algunos, un factor que en algo ayuda a entender la atípica, por decirlo de algún modo, trenza en la que está envuelto. Para otros, especialmente en el Partido Socialista, es un militante que se terminó cambiando de bando. ¿Por qué?

El director nacional del organismo, dependiente del Ministerio de Educación, es hijo del diputado y ex intendente Jaime Tohá. Sobrino del ex ministro de Defensa de Salvador Allende, José Tohá, y primo de la ex diputada y alcaldesa Carolina Tohá. Su padre estuvo preso en Isla Dawson, y la muerte de su tío aún es investigada por la justicia, ya que para su familia fue torturado y asesinado en dictadura.

Pero la política no mueve sus cimientos. Solo ha pasado tres veces por el aparato público. Una, cuando fue electo concejal por Santiago para el período 2004-2008; renunció en la mitad para irse a estudiar y trabajar a España. Dos, cuando asesoró a la subsecretaría de Turismo. Y tres, cuando asumió al frente de la Junaeb, que es la etapa que lo ha puesto en un incómodo cuadro para él y el PS. La historia es como sigue.

Tohá era jefe de gabinete de su antecesor, el DC Cristóbal Acevedo. Éste renunció el 2017 y así lo sucedió. En el camino postuló vía Alta Administración Pública, y en los últimos meses de la administración anterior, la entonces Presidenta Michelle Bachelet lo confirmó en el cargo.

Llegó el Presidente Sebastián Piñera y a Educación Gerardo Varela. Éste se encontró con un socialista de apellido Tohá. Pidió referencias. Habló con distintas personas, entre ellas el hoy vicepresidente ejecutivo de Corfo, Sebastián Sichel. Sichel es muy amigo de Tohá desde que estudiaban en la UC -también de Acevedo- y cuando el protagonista de esta nota usaba chaqueta de gamuza y participaba de trabajos voluntarios.

Varela después habló con Tohá para preguntarle si iba a seguir en el cargo. Estaba preocupado por la presencia de funcionarios "de izquierda" u operadores políticos. En esa parte las versiones de lo ocurrido se bifurcan. Unas sostienen que el ingeniero agrónomo contestó que no se iba a ir, y que para tranquilizar a Varela le habría ofrecido, o habrían acordado, exonerar opositores.

Tohá lo niega: "No, eso estuvo ausente de la conversación. Ahí se habló de mi desempeño, de si quería continuar, a lo que dije que sí. Y se me plantearon lineamientos que eran coincidentes con la motivación que tengo de estar acá, de no permitir la captura del servicio por ningún grupo político ni de funcionarios. Por eso estoy aquí".

Como quiera que sea, se quedó. Para Varela era una especie de fusible o seguro. Si las cosas salían mal -cuentan quienes conocieron este episodio-, no le sería difícil mantener al gobierno a salvo de las culpas con un PS (y Tohá) en el cargo. Si salían bien, pues qué mejor: el organismo ha protagonizado diversas irregularidades y un antecesor del hoy director, José Miguel Serrano, fue formalizado el año pasado por fraude al fisco.

Esa es la óptica, dicen en el organismo y entre sus contrapartes y proveedores, que le quiere dar el gobierno. "Como presidente de Nutra Chile, me he formado la mejor opinión de Jaime Tohá. Su dirección se ha caracterizado por una corrección y profesionalismo a toda prueba", asevera el abogado Darío Calderón, presidente de la asociación gremial Nutre Chile, que reúne a empresas proveedoras.

Absuelto por el PS

Lo que sí ocurrió tiempo después del diálogo Varela-Tohá es que hubo despidos en la Junaeb que afectaron a socialistas. Hubo reclamos y una presentación al Tribunal Supremo del partido. Se abrió una causa y hubo ruido interno. Hasta hoy, en el partido circulan versiones de que su padre, el diputado, se indignó con la sola idea de que su hijo fuera sancionado. De que habló con el presidente del colectivo, Álvaro Elizalde, y con otros dirigentes. En la mesa directiva niegan que Elizalde haya tratado el asunto con él.

En el partido, por lo general, dicen que lo conocen muy poco, y que ni siquiera son capaces de localizarlo en algún "lote" interno, a diferencia de su padre, tercerista.

Otros allegados al PS observan lejos de la grabadora: un apellido tan icónico como el de Tohá al final termina pesando.

El Tribunal Supremo del PS, que recientemente cambió sus integrantes, reanudará funciones la próxima semana. Allí ninguno de sus miembros consultados por La Tercera PM dice tener certeza del desenlace exacto del caso de Tohá Lavanderos. El presidente saliente, Reinaldo Flores, aclara el punto.

"Esa causa la fallamos antes del Congreso del PS (enero). Lo absolvimos, porque eso era competencia de los tribunales laborales. Y en segundo término, instamos a la dirección del Partido Socialista a tener una posición clara acerca de la situación de los militantes que tienen altos cargos ejecutivos que siguen bajo el nuevo gobierno, independiente de que hayan sido elegidos bajo el sistema de Alta Dirección Pública. Él no habría cometido ninguna infracción; él no había tomado la iniciativa de los despidos".

-¿Intervino o intercedió a su favor su padre, el diputado Jaime Tohá? ¿Quedó registrado en el fallo o lo hizo en cualquier instancia del proceso?

-No, no hay ninguna instancia del proceso en que él haya intervenido. No hay ningún registro de que él haya hablado con autoridades del partido, otra cosa es que lo haya hecho. Es habitual que la gente litigue en los pasaillos o que haya presiones políticas, pero yo, como presidente del tribunal, no me sentí presionado de ninguna manera.

Los polémicos despidos: "Me hago responsable"

Tohá cuenta que "fue un proceso en que existieron dos grupos de funcionarios. Un primer grupo que fue desvinculado y otro al cual no se le renovó. Ambos casos tienen que ver con informes o solicitudes de las jefaturas, no son despidos que haga yo; los jefes me plantean situaciones. Algunas que considero razonables y se procede con la solicitud, y otras que no. No conozco la militancia de ninguno de esos funcionarios, de ningún partido".

-Con todo lo que pasado, ¿después no pudo saber cuántos militantes socialistas despidió?

-No, no tengo información de ningún militante del PS o de otro partido. Sé que se ha dicho, pero no tengo ningún antecedente que lo corrobore.

-¿Qué jefes le pidieron despedir funcionarios? ¿El ministro de Educación que había al comienzo, Gerardo Varela?

-No, no, requerimientos de las jefaturas de los departamentos de la Junaeb. Son informes técnicos, de incumplimientos, en que se me pide desvincular a un grupo de funcionarios que ha cometido infracciones y se me pide desvincularlos. Y al otro grupo, con desempeño deficiente, se me pide no renovarlos.

-¿No le pidieron despejar la Junaeb de operadores políticos de la administración anterior? ¿O liberar cupos para funcionarios afines al gobierno de Piñera?

-No, para nada. Las nóminas no se chequearon con autoridades superiores y yo me hago responsable.

¿Piñera? "Es un gobierno como todos"

"Llegué acá cuando la PDI venía a incautar los computadores. Hay un ex director formalizado, los servicios llegaban tarde, las becas se entregaban a partir de junio, los útiles escolares llegan en junio o julio. En las conversaciones con el ministro Varela y el subsecretario Raúl Figueroa se me pidió eso: mejorar la eficiencia, hacer licitaciones más transparentes y competitivas, que ha generado una baja en los precios", relata Tohá, para graficar cómo -según él- ha cambiado la Junaeb.

-¿Por qué un Tohá quiere quedarse trabajando para un gobierno de Piñera?

-Tohá es un apellido que llevo con el máximo orgullo, pero tampoco me inhibe de hacer las cosas en que creo. Creo profundamente en el servicio público profesionalizado en un Estado con cuadros públicos de continuidad. Hay cargos políticos de confianza, pero hay otros técnicos en que creo en la continuidad de sus directores. Si aspiro a eso, no puedo estar disponible, y estoy muy orgulloso de ser parte de un ADP que haya seguido de un gobierno a otro".

-¿Incluso si tiene que pagar el costo de que le abran causas discplinarias en su partido, de que varios piensen y digan que se cambió de bando? ¿Se lo han dicho?

-Puedo entender que alguien sienta eso; es la vieja visión binominal, de la Guerra Fría. Pero nadie me lo ha dicho directamente. Con las pocas personas del PS que he estado, más que nada en instancias sociales, me han dicho que he hecho un súper buen trabajo. Esa presentación al TS quedó en nada, y más allá de eso no tengo ninguna otra señal. Hice mis descargos y el TS acogió mis planteamientos.

-Su padre, ¿intervino o intercedió a favor suyo en el TS o ante autoridades el PS, formal o informalmente? Me han dicho que para él y su familia era complejo que lo sancionaran.

-Nunca lo conversé con él en esos términos. Me imagino que no habrá sido cómodo para él. Pero ni yo le pedí que interviniera, ni sé que lo haya hecho.

-Ya, pero ¿no le recomendó que hiciera sus descargos?

-No, su consejo fue que usara los canales establecidos en el PS para hacer mis descargos, porque no había cargos.

-¿Habló usted con el presidente, Álvaro Elizalde, o su secretario general, Andrés Santander, para que no lo sancionaran?

-No, no. Solo informé al presidente del partido que había recibido esto y que iba a dar mi respuesta. No tuve algo formal, y no conversé con nadie más que él.

-Dicen que casi no tiene vida de partido en el PS.

-Muy poca.

-¿Qué tan cercano se siente al PS entonces?

-Mi última participación en el partido fue cuando fui concejal; después me salí porque me fui a estudiar al extranjero. Soy militante socialista y lo digo en todos lados, pero eso no me obliga ni significa que tenga uan vida activa.

-Cuando fue electo concejal por el PS renunció a mitad del período.

-No es lo que esperaba, los concejales tienen muy pocas atribuciones. Pero también me surgió una oportunidad laboral y de estudios en España; trabajé como gerente de Turismo Chile en el extranjero y aproveché de hacer mi MBA. No fue una decisión fácil. Pero al final otro militante PS continuó con esa labor.

-¿Qué lección política ha sacado de esto?

-Uno sabe que habrá costos y críticas cuando uno toma decisiones de vida. No aspiro a ser un actor político y creo que Junaeb es una institución de lujo; estuve 12 años en Mozambique y vi como los niños se morían de hambre. No tengo ningún problema en pagar costos si puedo evitar que sea capturada y utilizada con fines políticos, o por empresas. Ese sacrificio estoy dispuesto a hacerlo, tampoco es que sea un sacrificio tremendo (ríe), digamos.

-¿Qué responsabilidad tiene el gobierno anterior y los de la ex Concertación en la "captura" de la Junaeb? Dijo que cuando llegó la PDI incautaba computadores.

-Las responsabilidades son de las personas, no hay actuaciones de ningún gobierno. El anterior decidió intervenir la institución.

-¿Por qué no ha renunciado al PS? ¿Nunca lo ha pensado?

-No, para nada. Llevo con orgullo mi historia. No creo que ni mi militancia ni mi nombre me impida hacer cosas que tengo que hacer.

-¿Qué opina del gobierno de Piñera?

-Es un gobierno como todos, que tiene objetivos políticos que uno valora desde el punto de vista de la modernización del Estado. Y hay otros espacios, del debate político, de temas que son más contingentes, que me los reservo para mis espacios personales.

-¿No le molesta que el Presidente haya tratado a la oposición, y puntualmente a su partido, el Socialista, de "antipatriotas" u "obstruccionistas" o de que la "izquierda nos promete el paraíso, pero nos va a entregar el infierno"?

-Es parte del debate más que de opiniones políticas de fondo, de la forma en que los actores fijan sus posiciones. Cuando uno decide ser un directivo público no es que no tenga opinión política, pero las mías me las guardo para los espacios personales, íntimos.

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