Miles huyen de inundaciones históricas en Bosnia y Serbia

Las autoridades informaron de la muerte de 25 personas, pero advirtieron que la cifra podría ascender. Cientos de personas también fueron evacuadas en Croacia.




A bordo de autobuses, lanchas y helicópteros, y llevando consigo sólo unas cuantas pertenencias, decenas de miles de personas abandonaron sus hogares en Bosnia y Serbia el sábado para escapar de las peores inundaciones en un siglo.

Las crecidas de los rí­os se metieron en las casas, en algunos casos llegando hasta el segundo nivel, y obligaron a los habitantes a subir a los techos a la espera de ser rescatados.

Cientos de personas también fueron evacuadas en Croacia.

Las autoridades informaron que las inundaciones han dejado 25 muertos, pero advirtieron que la cifra podrí­a ascender. Decenas de miles de viviendas quedaron sin electricidad ni agua potable.

Los aludes causados por las inundaciones también incrementaron el riesgo de sufrir lesiones o morir por la detonación de minas terrestres abandonadas después de la guerra de Bosnia de 1992 a 1995. Los deslaves se llevaron muchos de los señalamientos de advertencia cuidadosamente colocados alrededor de terrenos minados.

Los meteorólogos informaron que las inundaciones son las peores que se tienen registradas desde hace 120 años, pues en tres dí­as diluvió en la región la misma cantidad de lluvia que hubiese caí­do en tres meses. Goran Mihajlovic, del Centro Nacional del Clima en Serbia, dijo a The Associated Press que lluvias así­ ocurren una vez en un siglo.

Visto desde el aire, casi un tercio de Bosnia, en su mayorí­a en el extremo noreste del paí­s, asemeja un enorme lago lodoso, con casas, carreteras y ví­as del ferrocarril sumergidas. Admir Malagic, un portavoz del Ministerio de Seguridad de Bosnia, dijo que aproximadamente un millón de personas -más de un cuarto de la población del paí­s- viven en la zona afectada.

"Bosnia enfrenta una horrible catástrofe", dijo Bakir Izetbegovic, al frente de la presidencia Bosnia de tres gobernantes. "Aún no estamos del todo conscientes de las dimensiones actuales de la catástrofe... tendremos que atender a cientos, miles de personas..."

Izetbegovic recorrí­a la zona de Maglaj, azotada por las inundaciones. Conforme el nivel del agua descendí­a el sábado, Maglaj quedaba cubierto de lodo y escombros, y los habitantes revisaban los daños y sacaban muebles de sus viviendas a las calles para que se secaran.

"Todo quedó destruido, pero nos sentimos contentos de estar vivos", dijo Zijad Omerovic, habitante de Maglaj.

En Bijeljina, un pueblo del este de Bosnia, unas 10.000 personas eran desalojadas el sábado después que las aguas del rí­o Sava desbordaran los diques. "Necesitamos todo, estamos bajo agua", dijo el alcalde Mico Micic.

Las autoridades en Bosnia informaron que 17 personas fallecieron y que podrí­a haber más ví­ctimas una vez que bajen las aguas en las decenas de ciudades que se vieron afectadas en los últimos tres dí­as. En algunos lugares, las personas tuvieron que ser rescatadas con helicópteros de los techos de sus viviendas.

En Serbia, donde se reportan ocho decesos, los equipos de socorro y militares usaban lanchas y helicópteros para salvar a miles de atrapados en el pueblo de Obrenovac, cerca de Belgrado. Las autoridades informaron que más de 16.000 personas han sido desalojadas hasta ahora de las regiones más castigadas y que la mayorí­a de ellos están refugiados en escuelas y gimnasios.

La inundación en Obrenovac amenaza a la planta eléctrica Nikola Tesla, la más grande de Serbia. La capacidad de la instalación ya se vio reducida después de que se inundara una mina de carbón cercana.

La lluvia amainó en algunas partes el sábado, pero el primer ministro Aleksandar Vucic dijo en conferencia de prensa que una nueva inundación por el rí­o Sava se espera para el domingo por la tarde.

"Nuestra principal preocupación es proteger la planta eléctrica", dijo Vucic. "Estamos haciendo todo lo que podemos".

Miles de voluntarios han respondido al llamado del gobierno para ayudar a levantar las defensas que están a la orilla del Sava. Llegados en autobús desde todo el paí­s, voluntarios, soldados y personal de socorro pasaron la noche apilando sacos de arena.

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