Garantías

Foto: Agencia Uno




Daniel Jadue afirmó que si llega a ser Presidente pedirá “un estatuto de garantías a la DC y a los militares”, una demostración de que ser comunista y tener sentido del humor no es incompatible, porque hace apenas unos pocos días él respaldó la declaración de los 34 constituyentes que no pretenden respetar las normas que crearon y regulan el proceso de una nueva Constitución.

En esta época de incertidumbre -sociedad líquida la llamó Bauman- no estamos seguros de nada, se acabaron los empleos, las casas e incluso los matrimonios para toda la vida, todo puede cambiar, la ansiedad, y no el coronavirus, es la enfermedad del siglo XXI. La paradoja es que nos sentimos compelidos a pedir garantías, al mismo tiempo que exigimos el derecho a imponer nuestros apetitos, que no es lo mismo que nuestra voluntad, por sobre las reglas que ordenan la vida social.

A mí también me gustaría pedir garantías, hasta hace un tiempo, por ejemplo, la quería de que siempre y en toda circunstancia respetaríamos la Constitución, porque es la regla fundamental que hace predecible el uso del poder, pero dejamos de respetarla abiertamente, la fuerza primó por sobre ella y la derogamos en un acuerdo al que llamamos “por la paz”; grave contradicción, porque la paz se consigue al alero de las normas y no pasando por sobre ellas. Ahora cualquier constituyente se siente por encima del Estado de Derecho y nos anuncia que la voluntad del pueblo que lo votó a él se impondrá por sobre la voluntad del pueblo que votó a los otros.

Especialmente hoy, me encantaría pedirle garantías a la DC de que en una eventual segunda vuelta entre Lavín y Jadue apoyará públicamente al primero; o sea, preferirá el Estado democrático de derecho por sobre los resabios totalitaristas de este comunismo anacrónico, pero no puedo pedir esa garantía, hay que conformarse con ciertas señales privadas, confiar en que sus dirigentes, aunque antiderechistas, son demócratas, debo creer que, si votan por el candidato PC, después no lo dejarán gobernar como PC, algo parecido a lo que ocurrió el 70.

Quisiera tener garantías de que el electorado de derecha no irá a votar en la primaria del PC-FA y que luego no votará en primera vuelta por Provoste, pero no existe esa garantía. A fin de cuentas, muchos de esos electores también padecen de la “viveza” del chileno, en el fondo creen que la trampita y el “alambrito” también pueden funcionar en la política, hasta llegan a creer que se le puede ganar a la extrema izquierda el control y manejo de una asamblea constituyente, basta con llamarla “convención” y estamos listos.

Tenemos que resignarnos a que no existen ninguna de esas garantías, porque en esta sociedad que hemos creado la ley no rige, después de casi 60 años la derecha vuelve a votar por un DC y ahora el que pide un estatuto de garantías es un comunista. Nos tocó vivir la historia como comedia.

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