Serio, concentrado, tímido y después con más personalidad. Así se mostró Alexis Sánchez en su debut con la camiseta del Manchester United. El momento más esperado de las últimas semanas tuvo lugar en Yeovil, una ciudad de 45 mil habitantes. En el sur de la ciudad está el Huish Park, el estadio al que el Niño Maravilla llegó entre abucheos de la hinchada local, la del Yeovil Town, el humilde equipo de la cuarta división inglesa al que le tocaba hacerle frente al Manchester United y su nueva estrella en la cuarta ronda de la FA Cup. Y que terminó cayendo 0-4, napelablemente.

Desde el momento en que se bajó del bus, el chileno fue el protagonista de la jornada. Todos miraban al jugador mejor pagado del fútbol inglés. Ese cartel, o quizás la presión de tener que justificar los esfuerzos económicos de sus nuevos jefes, llevó al tocopillano a ser cauto en sus primeras intervenciones. También pudo ser el frío, que lo llevó a estar enguantado desde el calentamiento.

Como puntero izquierdo, su nerviosismo era evidente. Tenía problemas para controlar y prefería resolver apoyándose en Luke Shaw, el lateral que se movía en su espalda. Se notaba que tenía menos de una semana entrenando con sus nuevos compañeros.

Ese desentendimiento se extendía al funcionamiento colectivo del equipo de Mourinho, que tenía la pelota, pero no era profundo. Las primeras jugadas claras, sorpresivamente, favorecieron al rival, infnitamente inferior en el papel.

De a poco, sin embargo, Sánchez, y el United en general, fueron entrando en sintonía y, por lo tanto, ganando en confianza.

El ex Arsenal empezó a pedir la pelota, a gesticular, a tener más movilidad, a probar pases en profundidad, con Rashford como principal objetivo. De hecho, el último pase en la apertura de la cuenta del centrodelantero británico (41'), fue del chileno. Eso sí, no cuenta como asistencia, pues Rashford perdió la pelota por un instante antes de definir. Y tras esa acción, además, el local no pudo seguir peleando.

Antes de eso, ya había probado con un tiro libre que contuvo bien el arquero local, también con un disparo cruzado. Los rivales notaron que Sánchez ganaba confianza y empezaron las patadas. Una fea zancadilla por detrás de Nathan Smith inauguró la agresividad en contra del atacante nacional.

El goleador histórico de la Roja dejó el estancamiento en la zona izquierda y fue a pedir pelotas al centro. Se olvidó de Shaw y se empezó a juntar con Juan Mata y Ander Herrera. Así, incluso, llegó el segundo gol de los Diablos Rojos (61'). Mata se la entregó al Niño Maravilla, quien esperó a que Herrera pasara por su izquierda para dar, ahora sí, su primera asistencia como pupilo de Mourinho.

Tras otra pata fea patada, Mourinho decidió reemplazar a Sánchez por Jesse Lingard (72'), el mismo que después anotaría el tercer tanto (89'). El Niño Maravilla se retiró entre aplausos de la hinchada visitante y más abucheos de los fanáticos locales.

Romelu Lukaku cerró la goleada en los 90+3'.