Universidad Católica no suelta la cima de la tabla de posiciones. Le costó, sin embargo salió airosa de su nueva prueba. Se impuso por 2-1 a Palestino, mantiene su rendimiento perfecto en San Carlos y comparte con la U el liderato del campeonato local.

La misión primaria de los franjeados era volver a la victoria, porque el invicto se esfumó en el Monumental y porque la U, con su triunfo, les traspasó la presión de no bajarse de la punta. Con Beñat San José en la banca, los cambios se han hecho pan de cada día en los cruzados. Otra vez modificó la formación titular, volviendo a la línea de cuatro en la zaga, que se mantuvo inalterable hasta la visita a Macul.

Una de las características de la Católica modelo Beñat es la parsimonia en mover el balón lo suficiente como para generar un espacio. Más que la verticalidad propia del manoseado bielsismo. "Tocar y mover", gritaba el vasco durante el primer tiempo. También espera el error del contrario y sacarle provecho. Así llegó el gol de David Henríquez a Unión Española (Aued apura y roba) y así llegó la apertura de hoy, de Diego Buonanotte. Palestino trató de salir jugando desde atrás y Fuenzalida se aviva. Le roba el balón a Rodrigo Tapia y permite que Llanos habilite al Enano para el 1-0 (9').

Tanto el ex volante de River como Fuenzalida fueron moviéndose constantemente durante el cotejo. Sus posiciones de referencia fueron eso, porque iban de un lado a otro para generar juego.

La ventaja cruzada hizo que el desarrollo del partido perdiera intensidad, porque los árabes tampoco hicieron mucho mérito para encontrar la igualdad. El cotejo entró en una fase de lentitud, en donde la velocidad se extrañó. Un remate de Vallejos, recién en los 36', exigió con algo de peligro a Matías Dituro.

Un error arbitral le puso sazón a un duelo abúlico. César Deischler cobró un inexistente penal de Ampuero a Muñoz, que cambió por gol Roberto Gutiérrez, quien "le pidió perdón" a los fanáticos estudiantiles luego del 1-1. Católica encontró la ventaja en el epílogo,  con un tremendo tiro libre de Carlos Lobos, uno que recuperó la estelaridad (el sacrificado fue Diego Rojas) y que mostró un buen nivel.

La UC tuvo en su poder la posibilidad de cerrar el partido temprano y con calma, porque jugó 40 minutos con uno más. El zurdo palestinista Diego Torres recibió roja directa en los 50' por una feísima falta sobre Rebolledo. Pero no pasó. Esa parsimonia para rotar la pelota hizo que nunca encontraran el espacio para definir de cara a Pérez. De hecho, las opciones de gol para Católica fueron muy pocas en el complemento. Un cabezazo desviado de Llanos fue lo más cercano. Se acercó al área contraria, pero falló en el último pase.

De todas formas, alcanzó para continuar arriba y no soltar al archirrival. De momento, la lucha por el torneo se da en las aulas.