El británico Simon Yates (Mitchelton) volvió a exhibir las alas que proporciona la maglia rosa con el doblete en la undécima etapa del Giro de Italia, disputada entre Asís y Osimo, sobre 156 kilómetros de recorrido, en la que ganó el mano a mano al holandés Tom Dumoulin.

Yates, de 25 años, volvió a lucirse con la maglia rosa en sus espaldas, con un vuelo rasante en el muro que conducía a meta que doblegó a todos sus rivales. Su latigazo le permitió firmar su segunda victoria con un tiempo de 3h.25.53. A su rueda, a 2 segundos, Tom Dumoulin, llamado a protagonizar el duelo estelar del Giro hasta Roma con el líder británico.

Por detrás llegaron a 8 segundos un grupo con Pozzovivo y Pinot, igualmente batidos por Yates en el ascenso final, corto, pero explosivo. Fabio Aru cruzó la línea a 21 segundos y Richard Carapaz a 23. Volvió a mostrarse frágil Chris Froome, que se dejó 40 segundos.

Otro golpe de Yates que evidencia su gran momento de forma y su candidatura al Giro, si bien debería aumentar la ventaja de 47 segundos sobre Dumoulin para llegar con garantías a la contrarreloj de la próxima semana, donde el holandés ajustará las cuentas.

Con el Zoncolan por medio, Yates tiene alejado en 1.04 minutos a Pinot, en 1.18 a Pozzovivo y en 1.56 a Carapaz, quinto clasificado. El español Pello Bilbao (Astana) es octavo a 2.54. Chris Froome baja al duodécimo lugar a 3.20 minutos.

Una etapa corta pero explosiva y emocionante hasta el final con dos ascensiones, el Passo del Termine, en el kilómetro 38, después en Valico di Pietra Rossa, en el 97. Una escapada propiciada por Luis León Sánchez (Astana) y Alessandro De Marchi (BMC), a la que se unieron Masnada (Androni), Maestri (Bardiani) y Turrin (Wilier) marcó la jornada convirtiéndola en una persecución de 5 contra el resto que vendió cara la claudicación.

La presencia de Luisle y de Marchi era incómoda, ya que se trata de dos de los mejores rodadores del pelotón, lo que hizo trabajar a destajo a varios equipos interesados en jugar sus bazas al final, como el Lotto Soudal de Wellens o el Lotto Jumbo de Battaglin.

La fuga llevó a tener 4 minutos de ventaja, pero fue a menos a medida que se acercaba la meta y los últimos 35 kilómetros, donde el terreno se volvió más hostil, en un continuo sube y baja. Al paso por Filottrano, la localidad natal del malogrado Michele Scarponi, el quinteto pasaba con 1.58 de adelanto.

Ambiente espectacular en el pueblo del "Águila de Filottrano", donde no faltaron innumerables pancartas de recuerdo para un corredor que dejó huella para siempre en la afición italiana.

Un ritmo infernal en cabeza y en el pelotón. Luisle y De Marchi se quedaron con el joven Masnada en cabeza, resistiendo a fuego el impulso de un pelotón que debía poner en escena a los favoritos en los últimos 5.000 metros, que incluían repechos terrible, sobre todo en el penúltimo kilómetro y en el empedrado que atravesaba la muralla de la ciudad.

Wellens trató de sorprender al grupo principal con un ataque marca de la casa, pero enseguida fue neutralizado. El impulso aceleró la caza del trío en fuga a 3 de meta, cuando la carrera se alborotó con continuos ataques.

Con las primeras debilidades de Froome y la carretera cuesta arroba, Yates decidió lanzar su ataque ganador. Nadie le pudo seguir, tan solo Dumoulin, sin cebarse, a unos metros. El británico subió el repecho como un rayo y entró en el adoquinado con unos segundos sobre su directo rival que supo mantener hasta meta, donde hizo el doblete de etapa vestido de rosa. Cuarta victoria para el líder del Mitchelton tras las logradas en la París Niza y Volta a Cataluña.

El Giro enfoca a Yates y Dumoulin como dúo de favoritos, los llamados a un duelo por todo lo alto que podría vivir un momento estelar este sábado en el Monte Zoncolan.

La duodécima etapa se disputa este jueves entre Osimo e Imola, con un recorrido de 213 kilómetros.