Sobre el final de esta entrevista, realizada en un evento reciente de Netflix en Nueva York, los actores Katherine Langford y Dylan Minnette, ambos de 20 años y protagonistas de la serie 13 Reasons Why, se enfrentan a la habitual pregunta acerca de cómo enfrentarán la fama inminente, qué tanto han imaginado esos días en que su vida actual jamás volverá a ser la misma. "Pregúntame en la próxima entrevista", dice él entre risas. "Lo sabré cuando suceda", advierte ella.

Y sucedió: la producción, estrenada el 31 de marzo en la plataforma de streaming, se ha transformado en el estreno televisivo más comentado del año, una suerte de bola de nieve que fue aumentando a través de su gigantesca popularidad entre los adolescentes y las polémicas derivadas de su argumento, el relato de un suicidio empujado por el hostigamiento escolar, la depresión, el machismo y la distancia con los padres.

De hecho, varios colegios de Estados Unidos, y algunas instituciones de Australia y Brasil, han acusado al proyecto de glorificar el suicidio o de presentarlo como una alternativa para vengarse de quienes alguna vez hicieron daño, distribuyendo diversas cartas donde se advierte a los padres de los potenciales peligros de la historia. Además, como un macabro paralelo, varias crónicas periodísticas de los últimos días la han emparentado con otra controversia, la del juego La ballena azul, aquel desafío extendido por redes sociales y que termina con una prueba donde el participante debe suicidarse saltando desde un balcón.

En la otra vereda, Netflix publicó esta semana un estudio realizado en siete países y que indica que, tanto padres como hijos, consideran que la mejor forma de fortalecer vínculos es mirando y compartiendo las mismas series. "Este show no está hecho para necesariamente ser controversial. Para ser honesta, no estamos presentando algo que nunca haya pasado. Uno de los objetivos del proyecto es decir la verdad y mostrar de forma auténtica lo que está pasando, y dejar que la audiencia decida por sí misma lo que está bien o mal. Cuando leí por primera vez la historia me pareció que apuntaba a la realidad, que se basaba en lo que sucede a diario, de modo cotidiano, en muchos lugares", plantea Langford.

La trama está basada en la novela del mismo nombre de Jay Asher, tiene a Selena Gomez como ideóloga y productora ejecutiva, y a Brian Yorkey (ganador de un Pulitzer por la obra Next to normal) como responsable de su adaptación. Con ello, cuenta la historia de Clay Jensen (Minnette), un adolescente que encuentra una caja de casetes en la puerta de su casa, los que contienen una serie de grabaciones realizadas por su compañera, Hannah Baker (Langford, en el primer papel de su vida), quien se suicidó un par de semanas antes.

A partir de ahí, la joven describe las treces razones que motivaron su decisión y quienes, por acción u omisión, fueron los culpables del desenlace. La narración -con intensos flashazos al pasado y al presente, en un trabajo de edición impecable- no sólo muestra a una joven normal y a una familia que ignora sus tormentos, sino que también experiencias tan difíciles como una violación y, lógicamente, el minuto en que la protagonista decide quitarse la vida cortándose las venas.

—El bullying y el suicidio son situaciones muy delicadas de representar. ¿Cómo se asesoraron para los roles?

Dylan Minnette: Llevaron psiquiatras y consultores a la preproducción para aclararnos algunas dudas y también para acompañarnos en el proceso de grabación. El personaje de Katherine atraviesa muchos momentos desafiantes. Se nos dio la oportunidad de conversar con personas que han estado en contacto de manera muy cercana con el tema y con víctimas de cualquier conflicto que estuviéramos tratando en ese momento. Eso sin duda nos ayudó mucho a sensibilizarnos, era necesario acercarnos a ese tipo de personas, para garantizar la seriedad con que se abordan estas situaciones.

Katherine Langford: Los productores fueron excepcionales y muy previsores para asegurarse de hacer algo donde todos estuviéramos bien. Había conversaciones, pero no se trataba de una retórica que nos intentara dar lecciones, sino que de simples charlas de preparación. Ellos estaban conscientes de que serían seis meses de filmación y de que somos actores jóvenes. Al menos para mí, éste es mi primer trabajo, y ellos nos dieron todo lo necesario. Nos pusieron psiquiatras de quienes pudiéramos tener información certera, porque aunque quisiéramos personificar de forma realista estos papeles, y por más que empleara toda mi concentración, obviamente estar bien informado es algo básico.

—¿Cómo un programa de televisión puede contribuir a abrir el debate o frenar temas como el bullying y el suicidio adolescente?

DM: Todos los involucrados tienen las mejores intenciones para transmitir el mensaje de la forma más apropiada y responsable. Además, se aseguraron de no glorificarlo o hacerlo más romántico; pero tampoco quisieron satanizarlo. Simplemente es una historia para que te identifiques con ella o no. Creo que todo mundo lo hizo muy bien y ése era el objetivo. Claro que hay una responsabilidad, porque quisiéramos que la gente se diera cuenta, cobre todo a través del personaje de Hannah, que lo más pequeño que hagas, ya sea el más mínimo detalle positivo o el desaire más sutil, puede impactar la vida de alguien, para bien o para mal. No hay una forma perfecta de hacer las cosas; simplemente con estar consciente de los que te rodean puedes hacer una diferencia.

—Como jóvenes, ¿cómo han vivido estos temas en sus vidas?

KL: Es normal sentirse alejado o bajo presión durante los últimos años de la escuela, hay una increíble presión por adaptarse, por entender lo que eres, por decidir lo que quieres hacer en el futuro y eso es mucho, independiente de la edad que tengas. Por eso, necesitamos mayor educación, para saber cuándo una persona necesita ayuda, porque no todos los que se deprimen pasan por el camino de Hannah, pero demasiados jóvenes están lidiando con eso.

Como todo producto de éxito, y según ha informado la prensa estadounidense, Netflix ya baraja la opción de una segunda temporada, como una forma de capitalizar el impacto de su debut. Aunque los actores advierten que aún no tienen conocimiento sobre una nueva entrega, saben que es una posibilidad cierta y que hay muchas razones para que la trama no se diluya en sólo 13 capítulos.

Minnette, de mayor recorrido gracias a su paso por sucesos como Lost y vestido con una estilizada polera del grupo Talking Heads, un absoluto contrapunto con el relato brutal que describe en esta entrevista, lo confirma: "Me parece que lo están decidiendo. Depende de si la gente quiere ver más. Hay ideas, pero al final mucho se decidirá con la reacción del público. Hay mucho material en ese libro del que se puede desprender más historia. Creo que simplemente tenemos que esperar y ver".

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