Cuando dices mi nombre es como una pequeña oración, me arrodillo, quiero llevarte ahí. En la medianoche puedo sentir tu poder, justo como una oración - Madonna, “Like a prayer”.

Imagen: José Luis Muñoz/La Tercera

El fanatismo y el coleccionismo, cuando van de la mano, pueden guardar muchas sorpresas, no solo para quien lo ve de afuera, sino también para quien los vive desde adentro. Ese es el caso de Eduardo Espinoza, publicista, fanático de Madonna desde 1998 y expresidente del fanclub MadonnaChile.

En donde vive tiene una habitación dedicada solo a la reina del pop, como una especie de templo. Ahí alberga sus discos, vinilos, VHS, merchandising, cuadros y otros objetos de la artista.

"A todo el mundo le he dicho: si tú quieres estar conmigo, ser mi amigo o mi pareja, me tienes que querer con lo que yo vengo... que es Madonna", dice de entrada Eduardo, quien abre las puertas de su hogar para conocer de su vida y la colección que tiene.

Los inicios con la reina

Arrancaba 1998. En febrero Chile derrotaba a domicilio a Inglaterra en el mítico Estadio de Wembley, con una actuación brillante de Marcelo Salas, en partido amistoso que servía de preparación para el mundial de Francia que se realizó ese mismo año.

Rescatando al soldado Ryan, Bichos: una aventura en miniatura y The Truman Show eran estrenadas en las salas de cine del mundo.

A su vez, Massive Attack lanzaba Mezzanine, uno de los álbumes más importantes de su carrera. Lo mismo hacía Lauryn Hill con The Miseducation of Lauryn Hill, en un disco que sentó precedente en el mundo del hip hop.

Ahí, en ese espacio y tiempo, Eduardo entraba a la adolescencia y daba sus primeros pasos firmes en el mundo de Madonna. La reina del pop lanzó en 1998, semanas después del triunfo de Chile, Ray of Light, su séptimo álbum de estudio.

"Ahí ya empecé a tener una conexión mucho más grande con ella y a hacerme un fan. Con 'Frozen', con 'Ray of light', 'The power of good-bye', todas esas canciones, que acá sonaron caleta", cuenta. Y si bien por su hermana mayor, seguidora de Madonna en los '80, comenzó a incorporar la música de ella, fue en ese momento en que despertó en él el fanatismo.

Así, en cada cumpleaños pedía CDs o casetes de la cantante, mientras en paralelo estaba atento a lo que programaban las radios, para grabar las canciones de Madonna apenas sonaban. "Empezó una mini locura estando chico, pero para mí era súper entretenido", relata Eduardo.

Con el correr de los años y la masificación de internet, su obsesión con la superventas de la música fue aumentando rápidamente. Mientras Napster fue su fiel compañero, empezó a comprar los primeros discos oficiales.

Consigo a ello, esperaba fervientemente a que la cantante realizara una gira y confirmara fechas en nuestro país. "Siempre se hablaba de que Madonna quizás podía venir a Chile. Todos esos años yo esperando: el 2001, el 2004, el 2006; con la esperanza que viniera sin tener ninguna luca, con la esperanza que mis viejos me bancaran con entradas", cuenta Espinoza. Eso sí, la ley de la atracción se hizo válida más tarde.

2008: el primer encuentro

Ya diez años pasaron de los inicios de Eduardo en el universo de fanatismo de Madonna. Ahora ya había salido del colegio y decidió estudiar Teatro. En paralelo, la artista también lanzó un nuevo álbum, precisamente en abril, el que llevó por nombre Hard Candy, siendo el undécimo trabajo de estudio de ella.

Eso sí, meses antes, a fines de 2007, él mismo decidió llevar su fanatismo a algo tangible. Por ello, hizo gestiones con el sello de la artista (que en esa fecha era Warner) para tener el fan club oficial de Madonna en Chile. Y lo logró. "Yo veía a los lados y claro, todos los más grandes artistas tenían su club de fans y cómo Madonna no iba a tener nada. Entonces, me puse de acuerdo con varios amigos y armamos el club de fans MadonnaChile", cuenta Espinoza.

Volviendo a Hard Candy: para promocionar el disco, la cantante realizó tres presentaciones -entre abril y mayo de ese año-, en una mini gira que llevó por nombre "Hard Candy promo tour". Sin embargo una travesía mayor le esperaba en el horizonte: "Sticky & Sweet Tour", con el que tuvo 23 shows en Estados Unidos, más de 20 en Europa y que la trajo a Sudamérica. Ahí, programó cinco recitales en Brasil, otros tres en Argentina y dos en Chile, los que quedaron agendados para los días 10 y 11 de diciembre en el Estadio Nacional.

Llegada la fecha del recital, Eduardo junto con los miembros de MadonnaChile acamparon en las cercanías del recinto ñuñoíno tres días antes del primer show.

"Pasadas las nueve y media de la noche, y ante casi 70 mil personas, la intérprete de "Like a virgin" subió al escenario cargada de energía y deleitó a sus seguidores con casi dos horas de espectáculo", relataban Andrea González y Fernanda Donoso para La Tercera durante la madrugada del 11 de diciembre, solo minutos tras finalizar el recital de Madonna.

Pese a estar trabajando de cerca con el sello de la cantante y conocer a parte de su staff, Eduardo no tuvo contacto directo su ídola. "Madonna igual es una artista que es inaccesible e inalcanzable. No puedes pensar que algún día vas a poder sacarte una foto con ella, es súper complejo. Cada día se pone como peor en ese sentido (...) No pesca mucho a los fans en el sentido de hacernos, por ejemplo, meet & greet en los conciertos", comenta.

Eso sí, aquel momento para los fans tuvo registro y espacio propio. Mientras Eduardo y compañía se organizaban tanto en promoción como en la espera para los shows del 10 y 11 de diciembre, tres estudiantes de Periodismo de la Universidad de Chile grabaron la vida de MadonnaChile en esos días, materializando el reporteo en un documental titulado Material pipol, el que fue su memoria de título.

El trabajo de Sebastián Medina, Daniela Ruiz y Daniel Sanhueza tuvo tan buena acogida que se exhibió en In-Edit. "Encontré súper choro eso, porque también se veía mi mirada de fanático. Y en ese entonces un fanático que era más loco, porque tampoco tenía las lucas, no trabajaba, estaba estudiando", cuenta Espinoza, protagonista de Material pipol.

A su vez, todo lo que hicieron por ver a su diosa fue motivo de distintas páginas de los medios nacionales, incluso teniendo un espacio en la portada de La Cuarta.

2012: vida y muerte con Madonna

Dentro de todo lo que genera la reina del pop en Espinoza, la conversación adquiere por un momento un tono distinto. El coleccionista recuerda la segunda visita de Madonna en 2012

En marzo de ese mismo año, la prolífica estadounidense lanzó MDNA, su duodécimo trabajo de estudio. Como en casos anteriores, realizó la respectiva gira promocional -que llevó por nombre "The MDNA Tour"-, comenzando el 31 de mayo en Israel y concluyendo en Sudamérica a fines de año. Precisamente, la penúltima parada de su extensa travesía era el Estadio Nacional de Santiago, lugar al que volvía tras cuatro años, precisamente un 19 de diciembre.

Dos semanas antes del recital, Eduardo se enteró de una noticia terrible: su padre tenía cáncer. Todo estaba tan avanzado que él falleció a cuatro días del show, lo que generó un dilema grande en Eduardo. ¿Ir o no ir?

"A mi papá le encantaba que yo fuera fan de Madonna. Para el concierto del 2008 incluso me iba a dejar comida al Estadio Nacional, súper jugado", cuenta Espinoza, quien fue igual al estadio, aunque se desmarcó ese momento de las actividades que organizó con MadonnaChile para dedicar tiempo a su familia. "Tenía que estar ahí porque había comprado la entrada y mi papá habría querido que estuviera", añade.

Así, y a falta de unos días del bullado "fin del mundo", la reina llegaba a Chile. Tras días de intenso calor, una inesperada lluvia torrencial marcó la jornada. A horas del show, los medios publicaban de la molestia de la artista con el público durante su prueba de sonido.

Tras más de 80 presentaciones, Madonna y su público llegaban al peor escenario en Santiago. "Mucha lluvia, todo el mundo choreado, Madonna más encima entró con dos horas de retraso a cantar, nos cortó el show. Todo mal", relata Eduardo al recordar ese día.

"The MDNA Tour" tenía un promedio de 20 canciones por jornada. Sin embargo, en Chile la cantautora solo exhibió 14, comenzando con "Express yourself" (la que tenía guiños a "Born this way" de Lady Gaga).

"Bajó mucho el fanatismo acá en Chile por ese concierto, pero de ese momento yo seguí adelante, coleccionando más que nunca", asegura Eduardo, momento que aprovecha para mostrarnos sus discos y material preciado de la reina del pop.

Joyas y rarezas

Sorpresas constantes. Quizá de esa manera se puede resumir esta parte.

Nuestro entrevistado cuenta que siempre está atento a Ebay y Discogs, como también a los persas de distintos puntos de Santiago. Sin embargo, también añade que gran parte de su colección es una herencia de otros seguidores de Madonna. Así, dio con revistas y diarios de los '80-'90 con material histórico que ahora solo se podría encontrar en la Biblioteca Nacional.

Sobre su recopilación de material, Eduardo asegura tener más de 650 discos de Madonna, aproximadamente de 500 vinilos, 200 casetes y cerca de 1000 revistas. Sobre estas últimas dice que tiene un sistema colaborativo con otros seguidores en el mundo: compra más de una copia, por ejemplo de La Tercera con Madonna en portada, para así intercambiar con otro fanático de Argentina un número de Clarín donde está la cantante.

Enfocándonos a los lanzamientos musicales, Espinoza tiene algunos boxsets especiales, los que exhibe con orgullo. Uno de ellos, que compró en una subasta, es Madonna CD single collection, un compilado japonés lanzado en diciembre de 1996. En él, vienen todos los singles de la norteamericana hasta la fecha, totalizando 40 discos. ¿Su valor? Cerca de un millón de pesos (US$ 1460).

A su vez, Eduardo cuenta que le encantan las canciones en español de Madonna. "Esas versiones no salieron oficialmente a la venta, sino que son CDs que entregaron en las radios como promoción. Por ejemplo en México, en Argentina, y esas las pude comprar. Un CD, que viene solo una canción, me pudo haber salido 450 lucas", cuenta. Ahí es donde "Verás" y "Lo que siente la mujer" aparecen en su colección.

Otro de los elementos que destaca en la pieza es un cuadro, apartado de la colección, de la película Evita (1996). "Madonna tiene muchas películas, pero esta en realidad me tocó porque yo soy súper conectado con el lado latino de ella", cuenta Eduardo, añadiendo que era un póster de VideoChile que se lo regaló un antiguo fan de la cantante. Al tenerlo, su primera reacción fue mandarlo a enmarcar.

"Para mí es un tesoro. Imagínate, del 96 el póster y chileno, ¿qué mejor? Y mi película favorita. Yo creo que este es uno de los puntos más ícono de Madonna. Lo quise dejar en un solo lugar, lejos de mi colección, para que también destaque", añade el fanático.

Sumado a lo anterior, en la repisa donde coloca sus discos tiene algunas figuras de la cantante, cajas de fósforos con su rostro, tazas de la artista, perfumes y en el centro una lata de Pepsi con la leyenda "Like a prayer world tour", mientras el resto de la bebida tiene textos en alemán.

¿La razón de su valor? Esta pieza representa el convenio comercial que tuvo la cantante con la marca de gaseosas en 1989. En aquel entonces, Madonna recibió US$ 5 millones por el contrato, el que incluía un estreno en exclusivo del adelanto de su single "Like a prayer" por medio de un comercial. Hasta ahí, todo bien.

El spot fue televisado el 2 de marzo de 1989 y el sencillo se publicó al día siguiente. Pepsi comenzó de paso una gigante campaña de marketing, que incluía bebidas con el rostro de la cantante. Eso sí, faltaba un elemento a la ecuación: el videoclip promocional. Y ahí es precisamente donde todo se complicó.

La aparición de cruces ardiendo y el beso a un papa negro fueron algunas señales que molestaron al mundo católico de la época. Por ello, Pepsi, acusando una confusión entre el clip y su comercial, cortó contrato con la artista, lo que de paso llevó a la cancelación del tour anunciado en los refrescos y que fue reprogramado al año siguiente con el nombre de "Blond Ambition World Tour".

Las bebidas alcanzaron a estar dos días en circulación, lo suficiente como para que algunas personas guardaran testimonio del lanzamiento. Y sí, Eduardo es uno de los que tiene ese trozo de historia en su hogar. "Quedaron muy pocas copias dando vuelta en el mundo y claro, con el tiempo pude dar con una, que es esta que tú ves acá, que al final es un tesoro (...), es la raja y es uno de mis discos favoritos también", cuenta.

Sin embargo, hay algo que a Espinoza le gustaría más que tener todo lo lanzado por la reina del pop.

-Si tú me preguntas cuál es mi sueño como fan, es sacarme una foto con ella y tener esa foto. Eso me hace falta.

-¿Con eso lo demás da lo mismo?

-Da lo mismo, porque al final la conociste. Imagínate, cuánto tiempo le dedicas a un artista buscando sus cosas, comprando, pagando lucas. El tiempo del fan y coleccionista es de una vida entera. Entonces, ¿cómo no vas a tener una foto con tu artista o haberla conocido?

"Madonna es como una forma de vida"

Tal como Eduardo contó anteriormente, gran parte de su vida ha tenido la figura de Madonna como alguien omnipresente. "Me gasto 300 lucas mensuales en ella" -cerca de US$ 440-, afirma el fanático, aunque cuenta que eso es en promedio. Puede ser menos, como también puede aumentar, cosa que pasó últimamente con el anuncio de Madame X, próximo álbum de estudio de la cantante.

Sin embargo, aterriza algunas cosas antes de finalizar. "No dejo de comer porque compro cosas", asegura. De hecho, cuenta que busca maneras de generar más dinero. Por ello, vende productos de ella por Ebay y en madonnachile.cl, donde también publica noticias de la artista.

A su vez, cuenta que cada 16 de agosto, fecha de nacimiento de la cantante, realiza eventos con discotecas de Santiago para celebrar. "Todos los fans nos juntamos en la fecha de su cumpleaños para celebrarlo en grande y fiesta solo Madonna: todos vestidos con una polera de ella; su música toda la noche; con versiones antiguas, remix, en vivo; toda la noche, sin cansancio", afirma, añadiendo que ya está organizando algo con DJs para su natalicio 61.

¿Le parecerá poco a Eduardo lo que tiene en su habitación? "Ella tiene una librería de discos, de singles... que al final es imposible coleccionar todo (...) Me dicen 'acá tienes todo lo de Madonna' y no, al contrario. Me falta 20 veces más para todo su catálogo", afirma Espinoza tras mostrarnos sus discos. Y, después de dar una vuelta por el portal Discogs, parece tener bastante razón: los primeros tres álbumes de la estadounidense (Madonna, Like a virgin y True blue) cuentan con más de 200 versiones cada uno, totalizando exactamente 731 discos, los que de por sí ya superan la cantidad de CDs que tiene Eduardo.

¿Siente remordimiento por los gastos realizados? “Para mí todo la vale la pena al final en verdad, porque al final es un vicio bueno y choro. Gracias a él conocí a mucha gente, muchos amigos, tengo muchas vivencias súper bonitas. Al final no me arrepiento”, cierra Eduardo Espinoza.