La trastienda de la propuesta de la Superliga que quebró al fútbol chileno

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Hace 20 días, los clubes de la Primera B diseñaron una idea que sacaron desde Argentina: los 32 equipos, todos contra todos, en dos tablas paralelas. Se la entregaron a Sebastián Moreno el viernes previo a la cita de los timoneles. No fue bien explicada, dicen algunos elencos.




Veinte días atrás, en una de las oficinas de un club de la B, la idea comenzó a dar vueltas. Las llamadas entre los presidentes de esta categoría se hicieron cada vez más frecuentes. El estallido social amenazaba la continuidad del torneo y, frente a esto, buscaban armar una propuesta que lograra calmar a los equipos nacionales. Querían ganar tiempo.

La idea nació mirando hacia Argentina. El torneo transandino inspiró la propuesta que contemplaba que durante la temporada 2020 se jugara una Superliga que involucrara a los 32 equipo de Primera División y Primera B. Todos contra todos, en dos tablas paralelas, y con dos clásicos al final de cada fecha. Esto contemplaba que en 2019 no habría descensos ni ascensos.

Las reuniones entre los equipos de la B se fueron multiplicando. Buscaban que la idea llegase consolidada al directorio, quien la expondría frente al consejo de presidentes que se realizó ayer. En el diagnóstico se asumió que todos los clubes de esta categoría apoyarían la moción, pues jugar con los elencos de la máxima categoría aumentaría la recaudación. En Copa Chile estaba el mejor ejemplo: los equipos de la B logran aumentar en un 60% los ingresos por borderó.

Entre los clubes, incluso, llegaron a armar un calendario de enero a diciembre de 2020. En verde se tachó las fechas de Copa Chile, que se iniciaría el 22 de enero y terminaría en 4 de noviembre. La Superliga, en tanto, comenzaría a jugarse el 16 de febrero y se daría por finalizado en 13 de diciembre. Las vacaciones estaban contempladas para los primeros 20 días de enero y desde el 14 de diciembre en adelante. También consideraba libre para los elencos desde el 14 al 20 de septiembre, por fiestas patrias. Se incluía la fecha FIFA, los encuentros de Copa Libertadores y Sudamericana, además de los amistosos de la Selección.

Entre los impulsores, sin embargo, asumían el riesgo que Wanderers rechazara el ofrecimiento. Asumían que el equipo de la Quinta Región, quien prácticamente tiene sellado su ascenso, votaría en contra frente a la posibilidad de seguir jugando en la B. Los verdes, por concepto de CDF, seguirían recibiendo $80 millones y no $195 millones, que son los que perciben los equipos de Primera. Ante tal escenario, se pensó incluso en indemnizar a los Caturros con cerca de $600 millones anuales, situación que no llegó a ofrecerse.  Tal como estaba presupuestado, el equipo de la Quinta Región se opuso y al poco rato explicó su decisión: "La opción que propuso la ANFP, para dar por terminado el campeonato 2019 en las categorías del fútbol profesional de Primera División y Primera B, implicaba que no había ascensos ni descensos, proponiendo para 2020 un campeonato de 32 equipos, pero manteniendo sus actuales categorías hasta 2021. Esto significaba para Wanderers continuar en la Primera B, lo que consideramos una evidente injusticia y un perjuicio deportivo", se defendía Wanderers, quien explicó su postura de seguir disputando el certamen.

El viernes de la la semana pasada la propuesta llegó a manos de Sebastián Moreno. Le gustó y se la hizo llegar al gerente de Ligas, Rodrigo Robles. La idea era tomarla como punto central para la exposición que se realizó ayer, en el plenario de Quilín, pero con algunos retoques. La ventaja que tenía el formato era la cantidad de partidos que se jugarían el próximo año, ya que ayudaría a "ponerse al día" con los seis partidos restantes de la temporada en el vínculo contractual con la empresa Turner.

Ayer, sin embargo, la propuesta no fue bien recibida. Es más, enfrentó a los clubes con el directorio. No fue bien recibida, e incluso provocó que los máximos timoneles se enfrentaran con la mesa directiva: "Perdonen el vocabulario, pero lo que acaban de presentar es una huevada", fue el reclamo que lanzó Cerda, según uno de los presentes. El rechazo fue generalizado, justo antes del almuerzo, espacio en que la ANFP le dio algunos retoques al plan. El acerero incluso abandonó la reunión, y dejó a uno de los miembros de su mesa en la cita.

Después de una hora y media, Rodrigo Robles, gerente de ligas, exhibió nuevamente el plan Superliga 2020, esta vez con coeficiente de descenso, el gran pero que tenía la propuesta original. Después de la presentación, se procedió al sufragio. Primero había que votar jugar o parar y recién después, un nuevo formato de torneo. o segundo no fue necesario, puesto que la opción de continuar el campeonato se impuso. No por mayoría, sino por falta de quórum.

Hoy, la Superliga, sin embargo, sigue dando vuelta. No desagrada, pese al primer rechazo. La propuesta está a la espera de que se cierre definitivamente el torneo tal como está. Ni siquiera la reunión de esta mañana de la mesa de programación en la ANFP es garantía que retorne la actividad.

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