Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

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Nelson Vásquez, el Cañón

Autor: Chomsky


Como todos los cañoneros, tiene el pie pequeño: calza 39. En medio de las zurdas mortíferas de Osvaldo Castro, Juan Carlos Orellana y Jorge Aravena, competía la diestra de Nelson Gastón Vásquez Palma, quien nació el 10 de noviembre de 1948 en Valparaíso, en el cerro Bellavista (cumplió 69 años). Medía 1,73 metros y pesaba 70 kilos.

Se inició en los clubes Chile Wanderers y Unión Edwards de la Asociación Osmán Pérez Freire, de Valparaíso. Llegó a la juvenil de Everton, de Viña del Mar, en 1963 y debutó en primera división en 1966 como lateral derecho. Mediocampista de ataque, con el 8 o el 10 en la espalda, pasó a préstamo a Naval en 1969 (campeón de la Copa Isidro Corbinos, de segunda división), actuó en Deportes Concepción (1971 a 1974), Palestino (1975, campeón de la Copa Chile, y 1976), Coquimbo Unido (1977 y 1978), Green Cross de Temuco (1979 y 1980) y terminó su carrera en Regional Antofagasta (1981).

Fue seleccionado nacional con Fernando Riera (1970), Luis Vera y Raúl Pino (1971), viajó a Moscú al histórico partido 0-0 con Unión Soviética (1973) e integró la nómina de 40 jugadores de Luis Álamos para la Copa del Mundo Alemania Federal 1974.

“La pegada al balón es algo innato”, dice Vásquez, desde La Serena.

¿Quién fue su ídolo? “Chamaco Valdés”.

¿Cuál es su partido inolvidable? “No lo he pensado. Puede ser cualquiera contra los equipos grandes: Colo Colo y Universidad de Chile. Por Coquimbo Unido le anoté dos goles a Colo Colo, a Adolfo Nef. Por resonancia, los encuentros con la camiseta de la selección, convertí frente a Argentina (2-2) y a Uruguay (5-0)”.

El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 sorprendió a Vásquez concentrado en el Hotel Carrera, frente a La Moneda: “Estábamos los provincianos, Walo Herrera, el Hallulla Muñoz y yo. Esa mañana nos dirigimos a Juan Pinto Durán y nos despacharon de inmediato”.

Desde Mapocho, Eduardo Herrera y Vásquez fueron detenidos varias veces y los flamantes maletines con la leyenda Selección Chilena de Fútbol les sirvieron de salvoconductos. Al llegar a la Plaza Constitución se encontraron con cuatro tanques de guerra, uno en cada esquina, y tanquetas de Carabineros rodeando el palacio de Toesca. Había fuego cruzado de francotiradores en los techos de los ministerios y las puertas del hotel se hallaban cerradas. Ambos compartían la habitación en el séptimo piso y al momento del bombardeo a la casa de gobierno, bajaron al subterráneo. Como hubo toque de queda y Estado de Sitio, no pudieron viajar a la Quinta Región y no pasaron hambre porque eran amigos de los cocineros…

¿Por qué no llegó al Mundial 1974? “Me desgarré en la pierna derecha y estuve tres meses parado en Deportes Concepción”.

¿Un rival odioso? “El Mono Óscar Navarro, de Green Cross de Temuco. Como compañero, extraordinario”.

Después del retiro, Vásquez trabajó 15 años en la minera El Indio y durante 10 años consecutivos fue campeón del fútbol de La Serena. “Y ganamos un nacional en Talca”. En la actualidad posee dos colectivos que trabaja en la Cuarta Región.

¿Una anécdota? “En un clásico con Deportes La Serena pateé un penal y el arquero lo detuvo. El árbitro ordenó repetir y nuevamente me lo atajaron. No me puedo acordar del nombre del portero, que es mi amigo y hace poco recordamos las jugadas. Debe ser que quiero olvidarlo… Ah, ¡es Rolando Rivera!”.

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