Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Hugo Rambaldi, ídolo del Teatro Caupolicán

Autor: Ignacio Leal


Combatió 17 veces en el Teatro Caupolicán y derrotó categóricamente a todos los rivales chilenos y extranjeros. Su estilo de boxeador de ataque y su don de gente le granjearon las simpatías de los aficionados, que lo hicieron sentir local y llenaron el coliseo de San Diego en sus presentaciones. Para agradecer el afecto del público, en el pantalón azul usó el escudo chileno.

Héctor Hugo Rambaldi Caballieri nació el 3 de junio de 1939 en Rosario, Santa Fe, Argentina (cumplió 79 años). Campeón argentino y sudamericano de los livianos (61 kilos), su récord profesional fue de 84 peleas, 67 ganadas (48 antes del límite), 12 perdidas, cuatro empatadas y una sin decisión (nula).

En mayo de 1957, también en el Teatro Caupolicán, había sido campeón de peso mosca (50 kilos) en el XXVI Latinoamericano de Boxeo, junto con el nacional Paguacha José Palma y el peruano Luis Rivera. Hubo triple empate, porque Rambaldi noqueó en la segunda vuelta a Palma, Rivera le ganó a Rambaldi y Palma venció a Rivera.

En 1962 regresó a Santiago, ya como profesional y en el peso liviano. Hasta 1967, su lista de derrotados incluyó a Peloduro Roberto Lobos (dos veces); Abelardo Siré; Luis Silva (dos veces); le quitó el invicto a Domingo Rubio; al panameño Valentín Brown (dos veces), quien había terminado con el invicto de Godfrey Stevens; Luis Zúñiga (dos veces, la primera en el Luna Park de Buenos Aires); al español Félix Ramos; al uruguayo Eulogio Caballero; al peruano Próspero Odar, al brasileño Josue de Morais y a dos compatriotas con los cuales había sido declarado perdedor en el Luna Park: el cordobés Vicente Vezzoni (dos veces) y el santafesino Pedro Benelli.

Rambaldi comenzaba frío en los primeros asaltos, con Silva estuvo dos veces en la lona (“cuando me derribó estaba perfectamente lúcido”) y perdió la primera mitad de sus combates ante Brown y Zúñiga, pero los volcó con su ofensiva sin pausas y un puño derecho pesado. Como todo pegador con la derecha, su defensa era permeable a la izquierda del rival, acaso por eso perdió sus tres combates ante el mendocino Carlos Aro: dos en el Luna Park y uno en Mar del Plata.

En su única pelea floja en Chile, Rambaldi venció por K.O.T. en el sexto round a Fernando Azócar. Al día siguiente se tuvo que operar de apéndice en la Clínica Santa María (agosto de 1962).
En Rosario, Hugo Rambaldi se sorprende con el llamado desde Santiago: “Nunca regresé a Chile, país que me brindó un enorme cariño. Acá estoy con la misma señora con que me casé a los 24 años (Elvira), tenemos dos hijas, un nieto y una nieta”.

¿Quién fue su ídolo? “Alfredo Bunetta, campeón argentino de peso pluma”.

¿Su mayor virtud en el ring? “La pegada”.

¿Cuál fue su pelea inolvidable? “Cualquiera de los dos con Nicolino Locche”.

En ellas perdió por puntos en el Luna Park. ¿Fueron justos esos fallos? “Siempre respeté las decisiones, no me puse a pensar. Con Locche era difícil pelear, porque era eminentemente negativo. Esquivaba, amarraba e iba hacia atrás toda la pelea. Lanzaba pocos golpes y nunca me dio lucha de frente. Claro que, defendiéndose, era habilísimo y por eso no lo pude calzar”.

De acuerdo con Locche, “Rambaldi pega más que todos los livianos argentinos”.

¿Qué hizo después de su retiro del boxeo en 1969? “Lo último, tuve una estación de servicio de Yacimientos Petroleros Fiscales (YPF) durante 20 años. Me encuentro perfecto de salud, para mí no existen los médicos”.

¿Qué pasó con el pantalón azul y el escudo chileno? “Por ahí lo tengo en casa. Guardé muchas cosas del boxeo”.

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