En estas Fiestas Patrias confinadas, la televisión chilena fue algo así como una travesía en el tiempo: invitó a las familias a reunirse frente a la pantalla, tal como hace varias décadas, cuando lo que ahí sucedía era la única gran entretención para miles de personas. El hombre ayer a cargo de tal misión fue el mismo que durante cientos de sábados ejerció ese rol en los 70, los 80 y parte de los 90; Don Francisco, aunque esta vez de manera remota y para la campaña Vamos chilenos, la que buscó ir en ayuda de los adultos mayores afectados por la crisis del coronavirus.

La instancia empezó en un vacío Teatro Teletón el viernes a las 21 horas, continuó con un segundo bloque ayer por la tarde y culminó esta madrugada.

Pese a que durante los días previos sus organizadores -tanto Mario Kreutzberger como la Fundación Conecta Mayor de la Universidad Católica- recalcaron que el espacio no tendría meta, desde el principio de la emisión se instó al público a donar para igualar los más de 30 mil millones de pesos recaudados por la Teletón en su reciente edición de abril. Se habló de una meta “autoimpuesta”. El cómputo final estuvo lejos y fue de $ 16.427.363.537, conseguido pasada las dos de la mañana.

Eso sí, se mostró satisfacción por los resultados, ya que se alcanzaron objetivos relativos a dispositivos electrónicos y otros elementos esenciales para el grupo etario que sirvió de eje de la cita.

Antes, el conductor hizo constantes llamados desde su residencia a las empresas, a “los que más tienen” y a que las mismas entidades que ya entregaron su aporte lo hicieran otra vez. Lo mismo sucedió con la casi veintena de rostros que lo secundaron desde el recinto, adoptando el acento afligido que durante algunos años ha teñido a la Teletón cuando el objetivo final se ve lejano.

Desde la fundación Teletón argumentan que el programa se siguió trabajando ayer bajo la idea de no tener meta, sólo que el monto anhelado era lo que se necesitaba para los 50 mil adultos mayores a los que desde un comienzo se prometió ayudar.

Durante la tarde, los números no fueron auspiciosos. A las 20 horas, con el cierre del bloque vespertino, el registro reportaba poco más de $ 6 mil millones, muy alejado de lo que habitualmente recauda la Teletón en ese mismo horario (para la última versión iban $17 mil millones a esa hora). El rating tampoco era alto: un promedio preliminar de 20.3 puntos entre los siete canales. En la noche, de 21.00 a 00.00, fue de 27.3.

En la recta final, los mayores montos vinieron de parte precisamente de las empresas, como Papa Johns ($822 millones), Banco Santander ($300 millones) y Coopeuch ($265 millones). En tanto, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) entregó un total de $ 7 mil millones.

Pasada las 23 horas, se dio el pase a un mensaje del presidente Sebastián Piñera y la primera dama, Cecilia Morel, quienes hicieron un llamado a “la solidaridad intergeneracional” y recalcaron que hoy la adultez es una etapa “llena de oportunidades”. Stefan Kramer, por su parte, mostró un video donde se imaginaba en la vejez con sus compañeros del programa virtual Socios.

También hubo saludos de varias figuras internacionales, como Fonseca, Diego Torres, Alejandro Sanz, Víctor Manuelle y Laura Pausini.

En la síntesis, la cruzada mezcló testimonios, números musicales y la presencia de animadores de todas las señales desde el Teatro Teletón. En el segmento de cierre, también irrumpieron algunos de los momentos más comentados. Por ejemplo, capturó la atención la singular mascarilla y vestimenta del cantante Leo Rey, una suerte de guiño a la extravagancia plateada de Lady Gaga, aunque después aclaró que estaba inspirado por Mortal Kombat y Michael Jackson.

La facción de Inti-Illimani encabezada por los hermanos Coulon hizo un tributo mucho más autóctono, a Víctor Jara y sus canciones, con la única mención en el programa al próximo plebiscito del 25 de octubre: “Aprobamos todos una nueva Constitución para Chile”, dijo su líder, Jorge Coulon. Y si de homenajes se trata, cerca de las 23 horas fue el turno para Cecilia, con una pléyade de voces más recientes recuperando sus hits, como Leandro Martínez, Quique Neira y Carolina Soto.

Por la tarde, también hubo una reverencia histórica. Kreutzberger presentó como “mi maestro” al pianista Valentín Trujillo, hoy de 87 años, su compañero de toda una vida, desde sus inicios en la TV hasta la explosión internacional de Sábado Gigante en Miami. Un video mostró cómo el músico fue sorprendido por sus nietos, Andrea Trujillo y Pedro Amat Trujillo, quienes acompañados de Andrés de León llegaron hasta su casa para interpretarle la tradicional cueca Ende que te vi