Han sido meses de un enfrentamiento casi personal: Ione Belarra y la exministra Irene Montero, ambas de Podemos, han visto cómo la aparición de Sumar, liderado por Yolanda Díaz, terminó por irlas sacando poco a poco del escenario de la izquierda española. Esta semana, definitivamente, la forzada alianza se rompió, y los cinco diputados de Podemos anunciaron su salida de la plataforma impulsada por la ministra del Trabajo: pasan así a un Grupo Mixto.

El conflicto había sido largo: fueron meses desde que un muy complejo pacto electoral lograse incluir a Podemos dentro de la lista de Sumar, antes de las elecciones generales del 23 de julio. El trato se había logrado con una condición: Irene Montero, la entonces ministra de Igualdad, no iría a las papeletas.

Según el diario El País, este quiebre incluso rompe el acuerdo bilateral al que habrían llegado ambos partidos, cuando decidieron formar “un solo grupo”, comprometido a permanecer junto “durante la completa duración de la legislatura”. Sin esos cinco votos, indican los medios españoles, parte del gobierno del socialista Pedro Sánchez se debilita.

Dos separaciones

“Les anuncio que desde ahora los diputados de Podemos pasamos al Grupo Mixto para garantizar nuestra capacidad de hacer política en el Congreso y seguir garantizando las transformaciones valientes”. Con esa breve declaración, el portavoz, Javier Sánchez Serna, había hecho estallar la bancada de Sumar, que de 31 pasó a contar con 26 diputados.

Pablo Iglesias junto a Irene Montero.

Mientras esta separación tenía lugar en el Parlamento, Podemos en Madrid también estaba viviendo un divorcio. Jesús Santos, el coordinador general de Podemos en la Comunidad de Madrid, anunció que abandonaba la formación, disparando duro contra la “cúpula del partido”, dirigido por la secretaria general Ione Belarra. “Mis diferencias políticas con el núcleo dirigente de Podemos son hoy enormes (...) Lo que en 2016 cabía dentro de Podemos, hoy ya no cabe debido al refuerzo de una línea política centrada en su autoafirmación y en levantar unas fronteras cada vez más gruesas. Un recorrido del núcleo morado que es legítimo, pero que no comparto”, indicó.

El motivo de la separación, además, incluye a Sumar: “La negativa del núcleo morado a participar en (el polideportivo) Magariños se hizo basándose en una profecía autocumplida que ha terminado con un choque total e incomprensible para la amplia mayoría de la población”. Magariños había sido el mitin donde Yolanda Díaz lanzó Sumar, y en el que Podemos empezó su conflicto con el hoy principal aliado del PSOE.

Al respecto, Díaz acusó a Podemos de arriesgar la estabilidad del gobierno español. “En este contexto, pedimos altura de miras, porque estamos seguras de que cualquier persona que defiende el bien de nuestro país no se va a confundir de adversario. Las personas progresistas en España no comprenderían que se pueda poner en jaque las políticas públicas que son importantes y buenas para la vida de la gente por un interés de parte”.

Más crítica, la portavoz de Sumar en el Congreso, Marta Lois, llegó a pedir a los cinco diputados “que devuelvan sus actas”: “Lo que ha hecho Podemos es una gran deslealtad con más de tres millones de votantes. Supone la ruptura e incumplimiento del acuerdo de coalición electoral, que era para los cuatro años. Hay que estar a la altura del momento histórico”.

Pedro Sánchez y la líder de Sumar, Yolanda Díaz, conversan antes de firmar un acuerdo de coalición gubernamental en Madrid, el 24 de octubre de 2023. Foto: Reuters

Así, mientras Sumar y el PSOE gobiernan y se reparten los ministerios, luego de la investidura de Pedro Sánchez, Podemos desaparece del Ejecutivo. Si antes la coalición era entre socialistas y morados, los últimos fueron reemplazados por Yolanda Díaz, y ninguna cartera, ni siquiera la de Igualdad, les fue concedida.

La exclusión de Podemos en general, y de Irene Montero en particular, venía fraguándose hace tiempo. Un primer desencuentro entre la ministra y el PSOE fue la “ley del solo sí es sí”, denominada también “Ley Montero”, y que cambiaba las penas y nominación de las agresiones sexuales, y que terminó significando la liberación inmediata de muchos presos que vieron sus condenas acortadas debido a vacíos legales. A ese conflicto se le sumó el alza de la figura de Yolanda Díaz, que en miras a las elecciones fundó el movimiento Sumar, y excluyó explícitamente a Irene Montero de las listas.

Tanto Moreno como Podemos intentaron hasta el último momento mantener la cartera de Igualdad en sus manos, considerando que es uno de los “estandartes” del partido. Finalmente, luego de que se les ofreciera el Ministerio de Derechos Sociales, Podemos terminó rechazando la oferta, quedando así sin presencia en el Ejecutivo que gobernará España en los próximos años.

Al momento del traspaso de carteras, el 21 de noviembre pasado, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, se refirió a esto: “Hoy es un día difícil para mí. Hoy, Sánchez y el PSOE consiguen lo que no consiguieron en 2019, echar a Podemos del gobierno. No es que sea políticamente injusto, es que es un enorme error”. Junto a eso, destacó el velado mensaje que Irene Montero le dejó a la socialista Ana Redondo, que asumió el Ministerio de Igualdad: “Deseo que no te dejen sola”.

No solo entre partidos, sino también electoralmente, Podemos vive su peor año. En las Comunidades Autónomas no consiguió representación ni en las Cortes Valencianas ni en la Asamblea de Madrid y de Canarias. En todos los parlamentos locales retrocedieron, y en las generales no mejoraron.

La entonces ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, ofrece declaraciones a los medios a su llegada a la segunda sesión del debate de investidura, en el Congreso, el 16 de noviembre de 2023, en Madrid. Foto: Europa Press

Si en 2015 sumaron 5.189.333 votos, llegando a tener 69 diputados, cuatro años después la caída fue notoria: 3.119.364 sufragios y 35 escaños. En 2023, ya dentro de la alianza con Sumar, solo llegaron a cinco diputados.

Entrando al Grupo Mixto, Podemos se para como otro interlocutor con el que tendrá que negociar el gobierno durante la legislatura: si antes, dejando de lado a Sumar, eran seis (ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria), ahora se agregan los morados.

El fundador de Podemos y pareja de Irene Montero, Pablo Iglesias, se refirió también a esta separación. Aunque su partido “tenía voluntad de trabajar en el espacio conjunto”, es “lógico que Podemos haya buscado visibilidad política de su representación parlamentaria. Han sido constantemente violentados por Sumar”, dijo.

Ahora bien, los cinco diputados no son gran fuerza: para superar la mayoría de 178 escaños con la que cuenta el gobierno PSOE-Sumar, tendrían que votar los cinco en contra de las propuestas en el Congreso. La abstención, en tanto, no haría perder votaciones.

Este pequeño poder de negociación podría manifestarse crítico cuando el Parlamento tenga que aprobar los presupuestos para 2024. Ahí, se espera que Podemos trate de arrancar más concesiones al PSOE, marcando diferencias con Sumar. En miras a las elecciones europeas de junio, la idea sería competir con Yolanda Díaz.

La entonces ministra de Igualdad de España, Irene Montero, habla con periodistas en Madrid, el 16 de noviembre de 2022. Foto: AP

Sin embargo, en España ya hablan de Podemos como un partido “zombie”. “La sacudida de este martes es la última de la correlación de debilidades que se ha ido decantando de un tiempo a esta parte. Cuando alguien se ve obligado a hacer un movimiento tan brusco es porque está muy debilitado: la previsible salida de Podemos de Sumar es un paso más a través de un camino en el que se seguirán rompiendo, zombificando, mientras se van marchando los pocos nombres y referentes que quedaban”, apuntó una columna del diario El País.

El mismo Pablo Iglesias describió así los motivos de la decadencia de su partido: “Hace ocho años, cuando Podemos estaba muy fuerte, nosotros éramos la centralidad. Ganamos las elecciones en Barcelona, en Madrid, en Cádiz, en Coruña, en Santiago. Allí, el dominio de los temas fundamentales tenía que ver con la fortalece de Podemos. Esa es la clave de la política: controlar la centralidad, el dominio de los temas. Por eso es terrible lo que ha ocurrido. La clave es que la centralidad de los temas entonces, cuando Podemos era un actor ideológico fuerte, la teníamos nosotros. Lo que ha cambiado en este país es que ha habido un movimiento reaccionario. En términos estratégicos la derecha y la ultraderecha nos están ganando. Esa centralidad llega hasta un punto que funcionan discursos trumpistas”.

Por otra parte, Sergio Pascual, exsecretario de Organizaciones de Podemos, se refirió a la situación de su partido en el medio La Política Online, señalando que la estrategia confrontativa podría ser equivocada: “La izquierda española es plural, una izquierda que tiene sectores más preocupados por intereses materiales, como el género o el ecologismo, que tiene otro sector enfocado al enfrentamiento directo y duro con el poder (Podemos) y otro sector centrado en sus intereses regionales, como Más Madrid y Compromís”.

En su editorial del viernes, El País hizo un repaso de la historia de los “morados”: “Podemos canalizó hace una década el descontento de la generación del 15-M, demostró que había una ambición de izquierdas sin representación política en España y devoró a IU. La potencia de su discurso, el atractivo de sus líderes y la ágil articulación territorial permitió mayorías progresistas impensables pocos años antes, por ejemplo, en los ayuntamientos de Madrid y Barcelona”.

“Podemos es un partido en evidente retroceso y sin presencia en muchos territorios. La incapacidad para promover una renovación real de liderazgo tras la salida de Pablo Iglesias y el ensimismamiento de su estrategia lo han dejado reducido a cinco diputados, obtenidos bajo el paraguas de Sumar”, diagnosticó el periódico español.