¿Piñera en segundo plano? La estrategia frente al segundo retiro del 10%

En La Moneda reconocen que el diseño para enfrentar el segundo proyecto de este tipo es diferente y que, en este caso, el Presidente no ha tenido un rol protagónico en las negociaciones ni en convencer, al menos públicamente, a Chile Vamos de estar alineados con el gobierno. Así, dicen que él ha estado abocado a "defender la institucionalidad" a través del requerimiento al TC.




Un desayuno en el segundo piso de La Moneda, con motivo de su cumpleaños número 71, le realizaron esta mañana asesores e integrantes del comité político al Presidente Sebastián Piñera. Ahí estuvo el jefe del grupo de asesores del Mandatario, Cristián Larroulet, y los ministros Rodrigo Delgado (Interior), Jaime Bellolio (Segegob) y Karla Rubilar (Desarrollo Social), entre otros colaboradores.

Junto con entregarle regalos y dedicarle algunas palabras al Jefe de Estado, varios de los asistentes hablaron en el encuentro sobre la “templanza” del Mandatario en tiempos difíciles. Y es que el propio Piñera, en varias entrevistas, ha reconocido que le han tocado varias crisis durante esta administración, entre ellas, la pandemia, la recesión económica y el estallido social.

Uno de los episodios que terminó con un cambio de gabinete, en medio de la crisis que generó la pandemia a nivel social, fue la aprobación del proyecto de la oposición que permitía un primer retiro del 10% del fondo de pensiones para que las personas pudieran paliar su situación económica. En esa ocasión Piñera tuvo un rol protagónico en rechazar la iniciativa y liderar las tratativas con Chile Vamos. Pero ese diseño, sin embargo, se modificó ahora para el segundo retiro, que se encuentra en trámite actualmente en el Congreso.

Así, atrás quedó la fotografía del Mandatario sentado en uno de los salones contiguos a su despacho viendo monitores y encabezando una reunión virtual en solitario, sin nadie de su comité político, con dirigentes de Chile Vamos. Esto, para convencerlos esa vez de que rechazaran el primer retiro del 10%.

La comentada imagen -difundida por Presidencia y considerada posteriormente como un error, según varios personeros de gobierno- ocurrió el pasado 13 de julio, cuando el Ejecutivo quería evitar a toda costa que el proyecto de la oposición fuera despachado del Congreso. Y el resto de la historia es conocida: las tratativas de Piñera fracasaron, al igual que las de sus ministros.

Ahora, a diferencia de esa ocasión, el Jefe de Estado optó por tener un rol en segundo plano: no liderar las negociaciones, al menos públicamente, ya que igual ha mantenido conversaciones privadas con dirigentes del bloque y, según dicen en Palacio, supervisa todo. Esto último, de hecho, reiteran que es parte de su personalidad y que le cuesta “soltar”.

Fuentes de La Moneda afirman que el rol de Piñera más replegado se trata de un diseño pensado por tres razones: primero, para evitar que la figura del Mandatario crispe los ánimos con la oposición y así lograr que avancen eventuales acuerdos; para darle mayor margen al comité político y que se eviten las críticas anteriores en que se aludió a que no le daba margen a su equipo y lo debilitaba; y, por último, por si las tratativas fracasan, para que la derrota no la vuelva a asumir Piñera.

Como sea, hay quienes en Palacio dicen que no hubo un plan tan elaborado y que el escenario se fue decantando, teniendo como antecedente la experiencia anterior. Y, de acuerdo a esas fuentes, el diseño se fue dando en medio de las conversaciones que Piñera tuvo en varias oportunidades con los ministros del comité político, instancias en las que se abordó cómo enfrentar el tema y se dijo que no había que cometer los mismos errores. Esto, además, en medio de una modificación en la estrategia de fondo del gobierno -que no estuvo exenta de diferencias al interior del mismo equipo político-, que pasó de estar en contra del proyecto de retiro a presentar uno propio, el que continúa su trámite en paralelo al de oposición.

La propuesta alternativa del Ejecutivo se presentó apelando a que un retiro de pensiones se debía hacer de manera institucional y no mediante artículos transitorios que, a juicio del gobierno, implican “saltarse” la Constitución.

De esta manera, Piñera decidió acudir al Tribunal Constitucional poniendo énfasis en defender la institucionalidad. De hecho, fue el propio Presidente quien había dado las luces de que ese sería el camino cuando el 17 de noviembre dijo en un encuentro en la Sofofa que habían iniciativas que se saltaban la Carta Magna, por las que acudirían al TC.

Sin embargo, cuando finalmente se ingresó el requerimiento tampoco hubo un punto de prensa especial de Piñera ni de los ministros, sino que se informó a través de un comunicado de Presidencia.

Así, el Mandatario si bien ha abordado el tema del segundo retiro, en Palacio dicen que su foco ha estado puesto en la ofensiva ante el TC y en defender la institucionalidad. En ese sentido, agregan que ha tomado con mayor fuerza el rol de Jefe de Estado. En La Moneda, además, agregan que la idea es que Piñera siga manteniendo la misma línea, que no se involucre directamente en las negociaciones y que, de aprobarse el segundo retiro del gobierno, ahí sea él quien promulgue el proyecto. De todas formas, recalcan que el Mandatario es impredecible.

En medio de este escenario, ahora el gobierno está preocupado de dos cosas para que la estrategia termine siendo, a diferencia del primer retiro, exitosa: primero, que se apruebe en la Cámara el proyecto propio, donde se encuentran negociando con los parlamentarios de Chile Vamos, quienes piden algunos cambios en los tramos en los que se empiezan a pagar impuestos para poder retirar los fondos; segundo, que el TC finalmente se pronuncie por el mecanismo utilizado por la oposición para impulsar su proyecto.

Sobre esto último, en el Ejecutivo reconocen que existe cierto nerviosismo, debido a que la iniciativa de la oposición podría concluir su tramitación si termina siendo rechazado y, por ende, el TC podría desestimar el requerimiento, obligando al gobierno a retirarlo sin obtener una pronunciamiento. En ese escenario, en Palacio reconocen que la estrategia sería fallida y, por lo tanto, la apuesta del Presidente fracasaría.

En ese sentido, esperan que la discusión del proyecto de la centroizquierda se siga dilatando en la comisión mixta, para así dar tiempo para que el TC revise el requerimiento.

No obstante, en el Ejecutivo hay quienes transmiten que el ese organismo no tendría intenciones de pronunciarse y que también estaría ganando tiempo para no asumir los costos. De hecho, agregan que el hecho de que hoy el TC haya dejado en suspenso la decisión de acoger a trámite el requerimiento es una señal en esa línea. Esto, luego que hoy acordaran solicitar al Congreso información sobre votaciones, el estado actual de la tramitación y el texto del proyecto.

“Una vez que el TC declara la admisibilidad es cuando se comienza a discutir el fondo. Nosotros esperamos que ese fondo sea compartido por el tribunal, ojalá por una amplia mayoría, que es que aquellas trampas constitucionales que se han empezado a hacer habitual (...) se saltan la regla de la Constitución”, dijo hoy el ministro Bellolio, junto con recalcar que “esperamos que se pronuncie ya en los próximos días”.

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