Un día después de que el tifón Hagibis tocara tierra en Japón este sábado, decenas de miles de soldados y rescatistas trabajan en medio de las inundaciones generalizadas, que dejaron hasta ahora un saldo de 35 personas muertas y 17 desaparecidas.

El tifón Hagibis, que significa "velocidad" en el idioma filipino Tagalog, atravesó Tokio y grandes franjas de la isla principal de Honshu y provocó lluvias récord en muchas áreas. Más de 20 ríos en el centro y el noreste de Japón habían rebasado en sus riberas, inundando más de 1.000 casas en ciudades, pueblos y aldeas del país.

El sábado, el gobierno había recomendado a casi ocho millones de personas que evacuaran. Sin embargo, muchos ignoraron el consejo y se quedaron en sus casas, mientras otros se dirigieron a los refugios. La emisora pública NHK señaló que varios murieron en su camino a los refugios, incluida una mujer de 77 años que cayó desde un puente a más de 30 metros de altura.

Cerca de 200.000 hogares quedaron sin electricidad este domingo, según informaron los medios locales.

El primer ministro Shinzo Abe estableció un grupo de trabajo para revisar el daño del tifón y envió al ministro a cargo de la gestión de desastres a las zonas más afectadas.