El aumento de muertes por sobredosis de heroína y analgésicos recetados supone una "crisis de salud pública urgente y creciente" para Estados Unidos, afirmó hoy el fiscal general, Eric Holder, al presentar nuevas acciones del Departamento de Justicia para combatir esta lacra.

"Cuando se hace frente al problema del abuso de sustancias, tiene sentido centrar la atención en los tipos de drogas más peligrosos", dijo Holder en un video emitido por su departamento, en el que agregó que "en este momento, son pocas las sustancias más letales que los opiáceos recetados y la heroína".

"La adicción a la heroína y otros opiáceos -incluyendo ciertos analgésicos recetados- están impactando en las vidas de los estadounidenses en cada estado, en cada región, y de todos los orígenes (...). Y muy a menudo, con resultados mortales", sentenció.

Según explicó el secretario de Justicia, su departamento, incluida la Administración Estadounidense Antidrogas (DEA), está trabajando de manera "agresiva" junto a otras agencias federales para mantener la heroína y otras drogas ilícitas lejos de las calles y llevar a los narcotraficantes ante la justicia.

El fiscal general explicó que la DEA está ampliando sus programas de formación para farmacéuticos, médicos y otros profesionales de la salud e instando a los equipos de emergencias a que lleven consigo de manera permanente dosis de naloxona, un fármaco que cuando se administra de forma rápida puede devolver la respiración de alguien que sufre una sobredosis de heroína.

Según advirtió Holder, las muertes por sobredosis de esta droga se incrementaron en un 45 % entre 2006 y 2010, mientras que diecisiete estados y el Distrito de Columbia han enmendado sus leyes en los últimos años para aumentar el acceso a la naloxona y lograr paliar esta "crisis".