Se cumplían ocho décadas desde su muerte, y casi 90 años desde que el escritor, pintor y dibujante chileno Germán Luco Cruchaga (1894-1936) estrenara su obra más imperecedera, La viuda de Apablaza (1928). La última vez que se le había visto sobre el escenario fue en 1999, cuando Ramón Núñez dirigió una versión protagonizada por Elsa Poblete y Roberto Farías, pero en 2016, el director Rodrigo Pérez volvió a ponerla en la cima: su nueva revisión de acaso la más grande tragedia local tuvo su revancha al ser considerada entre las mejores obras nacionales del año.

La historia de amor impuro entre una mujer y su joven hijastro en la Araucanía rural de los años 20, donde la tragedia se desata entre el frío, el hambre y el alcohol, vio nuevamente la luz en agosto de 2016 en GAM, esta vez con Catalina Saavedra y Francisco Ossa al centro. Este jueves 15, a las 20 horas, el mismo montaje abrirá el ciclo Los Grandes del Teatro Chileno que Fundación Teatro a Mil (Fitam) organiza en el Municipal de Las Condes.

"Ella lo advierte al inicio: 'El Ñico va a matarme', y él ni siquiera ha salido a escena", decía Pérez a este mismo periódico a días del estreno. "Fue impresionante para todos porque siempre estuvo ahí, en el texto, y nadie se percató. Nuestra versión -que tendrá una segunda función este domingo 18- resalta la tragedia anunciada, y no asistimos a la sorpresa sino al espanto de cómo se desencadenan los hechos", añadió.

De amor y de muerte

El próximo 16 de octubre se conmemorará un año desde la muerte del dramaturgo chileno Juan Radrigán. En enero ya se le rindieron homenajes en Quilicura, y en marzo se estrenó Clausurado por ausencia, un texto suyo que permanecía inédito desde 2007. En el marco del mismo ciclo, el autor vuelve a los escenarios y por partida doble: este viernes 16 y sábado 17 lo hará primero con Amores de cantina.

Estrenado a solo días de recibir el Premio Nacional en 2011, el tragicómico musical escrito en verso y décimas libres, en la dirección de Mariana Muñoz, sucede al interior de una taberna donde no existe el tiempo. Allí, ocho personajes interpretados por Luis Dubó, María Izquierdo, Claudia Cabezas e Iván Alvarez de Araya, entre otros, deambulan entre la vida y la muerte, mientras entonan boleros, cuecas, tangos, cumbias y rancheras.

El autor de Las brutas reaparecerá también los próximos martes 20 y miércoles 21 de este mes, cuando Fantasmas borrachos en concierto se sume al ciclo. Dirigidos por Gonzalo Pinto, los actores Francisco Melo, Gabriel Cañas y Annie Murath conjugan, entre lecturas y cantos, los temas más recurrentes de la obra de Radrigán: la marginalidad, el amor y la locura.

Del 23 al 25 de junio, en tanto, los juglares de Tryo Teatro Banda serán los encargados de cerrar el ciclo con Pedro de Valdivia, la gesta inconclusa. Aplaudida como una de las mejores obras de 2009, la historia conducida por Sebastián Vila recorre los primeros años de la conquista de Chile desde la llegada del capitán español al país.

A partir de las cartas que el conquistador envió al rey de España Carlos V hasta poco antes de su muerte, en 1553, tres actores y músicos -Francisco Sánchez, Alfredo Becerra y Diego Chamorro- indagan en las dificultades que un abatido y enfermo Valdivia tuvo que afrontar en su intento de someter al pueblo mapuche, y también cómo su propia ambición nubló cualquier posibilidad de reconocer su soberanía.