En una reunión que se realizó el jueves en la Casa Blanca con altos ejecutivos empresariales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su equipo no ha podido identificar una nación con la que la mayor economía del mundo tenga una posición comercial favorable.

"Realmente le dije a mi gente 'encuentren un país en el que en realidad nos vaya bien'. Hasta ahora, no hemos encontrado ese país", manifestó.

Al respecto el mandatario no tiene que ir muy lejos para lograr su objetivo, ya que la potencia exporta más productos que los que compra en 17 de los 23 mercados que componen América Latina y el Caribe, es decir, un 74% del bloque.

Así lo evidenciaron las cifras al cierre de 2016, ejercicio en el que EE.UU. totalizó un superávit comercial de más de US$ 30 mil millones con este grupo, según la Oficina del Censo de ese país.

Los mayores excedentes se registraron con Panamá, donde los envíos superaron en más de US$ 5.700 millones a las internaciones. Más atrás aparecen Chile (US$ 4.142 millones), Brasil (US$ 4.121 millones) y Argentina (US$ 3.919 millones) (ver infografía).

México lidera el déficit

A pesar de que Estados Unidos tiene un saldo positivo con la mayor parte de la región, el análisis global muestra un déficit de poco más de US$ 43 mil millones.

El superávit con los 17 países no logra contarrestar la brecha de más de US$ 73.500 millones que Estados Unidos tiene con seis naciones, una de las cuales es la responsable de casi todo el desequilibrio comercial.

El año pasado, México compró US$ 230.959 millones en bienes estadounidenses y despachó US$ 294.151 millones al norte de la frontera, lo que dejó una saldo negativo para su vecino de más de US$ 63 mil millones. La cifra equivale a un 86% del déficit total, que también incluye a Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Colombia y Bolivia.

Esta abultada desigualdad entre ambos explicaría la atención que le ha dado el republicano a esta relación.

"La administración Trump se ha concentrado en los acuerdos más significativos para la economía norteamericana y aquellas relaciones comerciales bilaterales donde ve un mayor déficit para la economía norteamericana", explica Juan Ruiz, economista jefe para América del Sur de BBVA.

El experto agrega que los productos fabricados al sur del Río Grande y luego vendidos en el país del norte son principalmente bienes que compiten directamente con la base manufacturera estadounidense.

La retórica del gobierno conservador apunta más a "establecer algún tipo de barrera o protección para el sector industrial en Estados Unidos frente a la competencia de las importaciones. Ese es el caso de México", acota Ruiz.

Amenaza proteccionista

En cuanto a las amenazas de Trump de fijar elevados aranceles a los productos importados, los expertos ven poco probable que estos apliquen a América del Sur.

"Pueden ser víctimas de impactos secundarios, pero nadie les está avisando ni a ustedes ni a Sudamérica. La gente alrededor de Trump no sabe que hay tierra al sur de México", afirma John Edmunds, profesor de Finanzas de Babson College.

Una visión similar tiene Ruiz, de BBVA, quien comenta que "no estamos anticipando que Estados Unidos vaya a emprender algún tipo de acción contra los tratados de libre comercio que tiene firmados con Colombia, Perú y Chile".

Además de estos tres países, Washington ha suscrito acuerdos con otras ocho naciones del bloque.

Con todo, los vínculos comerciales entre EE.UU. y América Latina y el Caribe se han profundizado en las últimas tres décadas. Según la Cepal, las transacciones con la región pasaron desde 15,7% del comercio total de EE.UU. en 1980 a 22% en 2013, con una expansión anual de 8,5%, la segunda más alta después de China.

Los embarques hacia el sur subieron desde 17,1% a 24,9% del total, la mayor proporción entre las siete zonas incluidas en el análisis, mientras que las internaciones treparon desde 14,2% a 19,2%, nivel que sólo es superado por Asia y China. En ambos casos, la expansión anual fue de al menos 8%.

lt-comercio-eeuu-y-latino